La música es el motor de la alegría e influye en nuestro estado de ánimo y en nuestra salud

IMG_8023
Avatar for Joan Carles March
0

La música tiene mucha influencia en nuestro estado de ánimo. La música influye en nuestra forma de pensar, en nuestra forma de actuar, en nuestra forma de percibir y, finalmente, en nuestra salud. Y como dice la cantante Rozalén, “la música es más importante de lo que pensamos para el ser humano. Pero en mi caso además, es mi vía de escape. Gracias a ella me libero”. Y Serrat añade: “Yo no hago canciones para dar mensajes, sino para hacer compañía”.

Escuchar música provoca una gran variedad de estímulos cerebrales que influyen directamente en aspectos importantes de la vida como el control de la ansiedad o la fatiga. Además, puede ayudar a rebajar los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés, contribuye a reducir el dolor, al liberar endorfinas, que actúan como analgésicos naturales, ayuda en desórdenes neurológicos como el Alzheimer, Parkinson o Autismo, además de que aumenta la comunicación neuronal, la elasticidad, la plasticidad, fortalece el sistema inmunológico, aumenta el optimismo y protege el envejecimiento cerebral. Muchas cosas que la música mueve para el cuerpo y la mente. Es fuente de Alegría y Sílvia Pérez Cruz decía: “Canto canciones tristes para ser feliz, es una terapia, así es como me limpio”.

Según algunos estudios, tocar un instrumento musical reduce los efectos del deterioro mental asociado al envejecimiento, potencia la memoria, hace que se aprenda mejor, lo que maximiza el aprendizaje y la retención de información. También, combate el dolor de cabeza, gracias a su efecto relajante y desestresante y junto a ello, reduce la presión arterial.

La emoción de la música sobre el cerebro

La realidad es que la música despierta emociones, lo que es complicado de ver y de recorrer. Y como dice el director granadino Pablo Heras-Casado: “La música es un vehículo más para formar y educar a los niños/as en valores y emoción”. Cuando una canción tiene un cambio súbito de ritmo en un contexto placentero se dice que se percibe como algo alarmante, mientras que cuando en una canción escuchamos un escalón inesperado, nuestro sistema de alarma hace que se nos erice el vello y se descargue adrenalina. Sin embargo, no todos los géneros musicales actúan igual, ya que es necesaria una armonía y un tipo de música, ya que por ejemplo, la música clásica consigue ritmos más rápidos y espabila el sistema nervioso del paciente. Por eso Heras-Casado dice que «Me gusta que la música, que es un fenómeno dramático, llegue al público de una manera emocional».

La música desarrolla la creación y la percepción

La música maximiza la creatividad. Dice el gran director Josep Pons, “Creo que el arte es el único que nos permite desarrollar la fantasía, la creatividad… el arte es lo único que nos aporta una visión donde es posible el “ni sí, ni no” y “sí y no a la vez”. En un poema, las cosas pueden ser muchas cosas”. En este sentido, algunas de las capacidades desarrolladas por los músicos, involucran la mayor capacidad de tomar decisiones, focalizar la atención y analizar la información. La música también refina la percepción.

Y que genera:

La música y el estrés: La música es capaz de disminuir la tensión crónica. Aunque todos conocemos hoy en día los efectos del estrés en las personas, pocos optan por la sencilla opción de la música para su mejora.

Protege la capacidad auditiva: Las personas que han tocado un instrumento toda su vida pierden sus habilidades auditivas más lentamente, de modo que un músico de 70 años en una habitación ruidosa, tiene la misma capacidad de escuchar una conversación a media voz que alguien 20 años más joven.

Mejora la salud del corazón: Los estudios prueban que tras escuchar música alegre los vasos sanguíneos se dilataban mientras que tras escuchar música angustiante se reducen. Esto tiene efectos en la circulación, en el colesterol y en la presión sanguínea. Reduce la presión arterial. 30 minutos al día de música reduce la presión arterial, mejora la circulación sanguínea y, como consecuencia también nuestra salud cardíaca. Acelera la recuperación después de un accidente cardiovascular. Píldoras diarias de melodías pop, clásicas o jazz puede acelerar la recuperación. Al escuchar música durante un par de horas cada día, la memoria verbal y la capacidad de atención mejoran significativamente. Los pacientes que sufren enfermedad cardíaca y hacen ejercicio mientras escuchan música muestran una mayor mejoría que los que no escuchan ninguna melodía.

La música y el dolor: Sabemos que emplear ritmos y melodías para paliar el dolor es algo que algunos hemos hecho. Con las nuevas investigaciones, las terapias musicales destinadas a mitigar el dolor sirven para mejorar la calidad de vida de los enfermos. La música actúa como analgésico en gran variedad de enfermedades como la artrosis. También es frecuente usarla como complemento a la anestesia o de ayuda al postoperatorio. Por una parte, la música sirve como distractor y fomenta la sensación de control a su vez que libera endorfinas para contrastar el dolor. Combate el dolor de cabeza. Gracias a su efecto relajante y desestresante la música ayuda a aquellos que padecen de migraña o cefaleas.

La música y el cáncer: En los últimos años, investigadores y terapeutas musicales han puesto sus ojos sobre esta enfermedad, que afecta a muchas personas. Hasta ahora se ha comprobado que la musicoterapia tiene efectos significativos en reducir la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida, y aliviar moderadamente el dolor, de los pacientes con cáncer. Actualmente se investigan posibles efectos sobre el sistema inmunológico u otros factores relacionados con la enfermedad. La musicoterapia ayuda a los pacientes que sufren cáncer. La musicoterapia logra una mejor habilidad de afrontamiento y una mayor capacidad de recuperación en los pacientes adolescentes con cáncer. La musicoterapia permite a los pacientes proyectar sus sentimientos y darles una sensación de control, un modo de expresarse. Y como decía la gran cantante Sílvia Pérez Cruz: “Ha sido brutal, muy duro pero increíblemente positivo porque ves cómo un enfermo se va relajando y le va saliendo la sonrisa. Que alguien te diga que le da paz escucharte le da sentido a todo”

La memoria: Varios estudios han vinculado la música a la capacidad cognitiva y la retentiva. Un estudio valoraba una relación directa entre la formación musical de los niños y su memoria verbal, al activar ciertas regiones del cerebro durante la escucha activa de música y que podrían estar relacionadas con la memoria. Desde entonces han ido surgiendo, como que los músicos tienen de media mejor memoria, no sólo auditiva sino también visual, o que las personas con amnesia no suelen olvidar la música. Este último descubrimiento abrió las puertas a una nueva vía de investigación y aplicación de la musicoterapia en pacientes con Alzheimer o demencia senil. Potencia la memoria: Al escuchar música se activan varias zonas del cerebro por lo que se procesa mejor la información. Escuchar música o tocar un instrumento hace que se aprenda mejor.

Mantener la agilidad mental: Según un estudio realizado en grupos de población por encima de los 60 años, parece existir una relación clara entre las horas dedicadas a la práctica de la música y la agilidad mental. Estimula el cerebro. Cuando escuchamos música, se estimulan las onda cerebrales lo que permite una mayor concentración y mejor recepción de información. Asimismo, se libera dopamina en el cerebro que potencia el aprendizaje y la memoria.

Reduce la ansiedad: Un estudio nos cuenta que los síntomas de ansiedad pueden reducirse a la mitad tras 3 meses de someterse diariamente a sesiones de masajes. Lo sorprendente del estudio es que, a modo de comparación, algunos participantes del estudio simplemente se tumbaban en la camilla y escuchaban música relajante. La reducción de los síntomas en los pacientes de un grupo y de otro fue exactamente la misma. Según un estudio de la Universidad de Ohio, el hecho de escuchar sus piezas de música conocidas o favoritas reducía los niveles de ansiedad de los pacientes de la UCI.

Ayuda a practicar deporte: Escuchar música motivacional cuando estás realizando ejercicio físico hace que el entrenamiento sea más duro (te implicas más) y, además, se consume oxígeno de manera más eficiente. También sucede que nuestra atención se desvía y la sensación de cansancio, fatiga o aburrimiento disminuye.

Potencia el descanso: Escuchar música relajante nos puede ayudar a conseguir un sueño reparador gracias a las propiedades relajantes y antiestrés de la música.

Mejora la coordinación: Una dosis musical reduce la tensión muscular y mejora la coordinación y los movimientos del cuerpo.

Fortalece el sistema inmune: La música puede crear una experiencia emocional positiva y profunda, reduciendo así los niveles de cortisol y de los factores responsables de contraer enfermedades. Fortalece el sistema inmunológico: Aumenta la producción de plaquetas, estimula los linfocitos y la protección celular ante determinadas enfermedades.

Favorece la disciplina: Aprender a tocar un instrumento significa dedicar gran parte del tiempo a practicar y perfeccionar, a establecer rutinas y a seguir intentándolo una y otra vez.

Escuchar música disminuye la ingesta de comida y hace que la disfrutemos más: El hecho de que un restaurante disponga de una iluminación tenue y música de fondo, provoca que comamos hasta un 18% menos, que a su vez disfrutemos más dicha comida.

Escuchar música puede mejorar el estado de alerta: Existen determinados tipos de música que nos mantienen más alerta. En el caso del estudio se hizo escuchar a una serie de voluntarios “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi y posteriormente se les hizo una prueba que requeria una intensa concentración. Resultó que mientras sonaba la parte más estimulante, la “primavera“, los participantes tenían mejores resultados que cuando sonaba una parte más sombría como el “otoño“, en la misma canción.

Cantar en grupo aumenta la felicidad: Un grupo de investigadores británicos estudiaron a 375 personas mientras cantaban en coro, solos o en un equipo deportivo. En todas las actividades destacó un aumento del bienestar emocional, pero la gente que participaba en coros reportó una felicidad mayor que los que cantaban en solitario.

Tocar un instrumento protege del envejecimiento cerebral: La práctica de un instrumento musical reduce los efectos del deterioro mental asociado al envejecimiento. Según una investigación, los adultos mayores que habían aprendido a tocar algún instrumento musical en la infancia y que continuaron tocando al menos 10 años, superaban a los no músicos en pruebas de memoria y de capacidad cognitiva. Protege frente al envejecimiento cerebral. Aumenta el optimismo y protege el envejecimiento cerebral en especial para personas que sufren procesos de depresión.

Aumenta la comunicación neuronal: Supone una ayuda en los casos de Alzheimer, Parkinson o Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). La música es como un gimnasio para el cerebro, ya que aumenta la comunicación neuronal.

Por todo ello, es evidente que la música tiene grandes beneficios. Y como decía Sílvia Pérez Cruz en una entrevista: “De las experiencias más bestias que he tenido ha sido actuar en una prisión y en un psiquiátrico. Al psiquiátrico yo iba a ver a un familiar. Me obsesioné mucho con el tema de la locura y un día pensé en regalarles unas canciones. Cuando acabé de cantar, llegó un señor fumándose ya casi el filtro de un cigarro y me dijo: “Hoy has hecho algo muy importante”. Y se fue. Luego me dijo una enfermera que el hombre llevaba uno o dos meses sin hablar. Ahí pensé: “¡Ostras, qué bestia la música, el poder y la fuerza que tiene!”.

Música en vena, porque como decía el director de la asociación Musique et Santé, “la música no sirve para nada, pero no podemos vivir sin ella”. Los efectos de la música van más allá del placer. Por eso, la musicoterapia es empleada en situaciones pre y posoperatorias, en tratamientos contra la depresión e incluso contra el Alzheimer. Lo interesante es que, además del placer que proporciona, la música ofrece una serie de beneficios para la salud como hemos visto.

La música, como decía un investigador, se utiliza cada vez más como una herramienta terapéutica, debido a que todas las personas, tanto las musicalmente entrenadas como las que no lo están, responden de forma similar. Hagamos de la música un espacio para que las personas tengamos en ese prodigioso lenguaje de notas y ritmos, nuestra naturaleza. Y como dice Josep Carreras: “La música es siempre una prioridad en la vida y para la salud”.



Se el primero en comentar

Deja un comentario