La balada de El Ciento | Entrevista con Antonio J. Moreno

Antonio J. Moreno El Ciento
Antonio J. Moreno «El Ciento» | Foto: Mai Calero Cruz
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Antonio J. Moreno «El Ciento» es, resumiendo mucho, mal y pronto, ilustrador y músico. Un tipo fetén que es el responsable de las ilustraciones de las cubiertas de los imprescindibles libros de Dirty Works, de portadas de discos tan redondos como el primero de los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, el “Santoral” de Elemento Deserto, el “Gloria o Manicomio” de El Osombroso y Sonriente Folk de las Badlands, o del artwork del “Heartbreak Pass” de Giant Sand . Ilustrador y articulista en publicaciones como Ruta 66, Kárate Press, Rock I+D o la nunca reivindicada Más Truenos. Director de arte del festival «Al Fresco» que se celebra cada agosto en Pozoblanco. Batería de Catenaccio, Broke Lord y de Algunos Hombres, una banda a seguir muy de cerca y que está a puntito de publicar su segundo disco, “Experimentación y Ensayo”. Como si todo esto no fuera suficiente, también es autor del cómic «Leyendas desde el pantano» (Bandaàparte). Una suerte de road movie en viñetas acompañando a los Guadalupe Plata.

Med Vega: Compadre, vamos a empezar por el principio o algo. Cuéntame un poquito sobre tus inicios, ¿cómo y cuándo caen en tus manos unos lápices y unas baquetas?

El Ciento: De mis comienzos con los lápices no recuerdo gran cosa, tendría menos de 5 años, en cualquier caso, cuando empecé a dibujar. Lo sé porque fue entonces cuando mi padre creyó oportuno mandar un retrato que hice de un malogrado ET al diario Córdoba. Su admiración por mis dibujos desató mi pasión, supongo. Después de reencontrarme con viejas carpetas puedo afirmar sin temblor que el dibujante se hace, no se nace. Ya de púber hice algún cómic de la Virgen de Luna, patrona de mi pueblo, en los Salesianos y de Pearl Jam, en un fanzine local. Visto así, se puede decir que me siguen obsesionando el mismo tipo de cosas

Lo de las baquetas fue un empeño de melómano, alrededor del año 2000. Mi primo tenía un grupo y ahí empecé a tocar, aprovechando sus descansos. En este caso, por contra, ni con la mayor dedicación he conseguido forjarme como un buen batera. Ni falta que hace.

MV: Si tuvieras que decirme un puñado de influencias o referentes en ambas disciplinas, ilustración y música o incluso fuera de ellas, ¿quiénes serían?

El Ciento: Esto siempre es bastante jodido de resumir. Voy a citar algunos asi a bote pronto: Robert Crumb, Daniel Clowes y Adrian Tomine me flipan en el cómic. En la música, como bateras, Dennis Wilson de los Beach Boys y Jody Stephens de Big Star. Así más en general te diría Silvio, Brian Wilson (es mi madre), Lou Reed y John Cale, Enrique Morente y Howe Gelb, Faemino y Cansado, Chris Elliot y Scorsese.

MV: ¿Qué es para «El Ciento» la libertad?

El Ciento: La libertad es quitarme los pitillos y bañarme en bolas en mi piscina de plástico. Además de eso, obviamente, poder expresarme sin tapujos en cualquier ámbito y hacer con mi tiempo lo que más me apetezca. Como estas cosas son difíciles de conseguir, normalmente me conformo con la sensación descrita al inicio de mi respuesta.

MV: Antes de volver a tus labores de ilustrador y músico, me quiero parar un momentito en tu faceta de crítico musical. ¿Cómo se enfrenta «El Ciento» a la reseña de un disco?

El Ciento: Con pereza (risas). Antes me flipaba ponerme a desgranar un disco, expresar mis reacciones y reflexiones al respecto. Hace tiempo que me aburre soberanamente ponerme a escribir sobre un disco, prefiero la entrevista o el reportaje. En cualquier caso, cada vez tengo menos tiempo para ponerme a escribir en general, pero si escribiera una reseña me gustaría hacerla a lo gordo, haciendo un ensayo loco o algo así.

MV: Has ilustrado artículos de toda calaña pero lo de los discos me tiene loco. Creo que las portadas que has hecho no sólo están bien guapas, además capturan la esencia de la música que contienen, la de los Derby es kinkidelia pura. ¿Cómo surgen estas portadas? ¿Cómo es el proceso creativo de las mismas?

El Ciento: Pues varía en función del tipo de proyecto. En el caso de los Derby, a los que no conocía personalmente, el proceso al principio fue un poco de tanteo, de ensayo y error. Sabía que les gustaban las ilustraciones de los discos de King Gizzard y tenia un par de indicaciones del rollo kinki. Como el tubo de escape, que pasó de ser de una moto al de un coche por cuajo mío, eso propició la elección del insuperable SEAT 131. De ahí al resultado final fueron clave una serie de sucesos psicodélicos y numerológicos y varias psicofonías en forma de audios de WhatsApp.

En el caso del Osombroso, por ejemplo, no era la primera vez que currábamos juntos y tenía claro que iba a utilizar escenas de Clint Eastwood, de «El bueno, el feo y el malo» y de «Le llamaban Trinidad» utilizando los sufridos rostros de los miembros de la banda.

MV: Y las  ilustraciones de los libros, has parido muchas para Dirty Works que son un verdadero espectáculo. Las cubiertas de “Furtivos”, “Dar la cara” o “Festín de Serpientes” por citarte tres son acojonantes. ¿Cómo empiezas a trabajar con los Dirty? De nuevo, ¿cómo es el proceso creativo de este sucio trabajo? Ya puestos, recomiéndanos un puñado de títulos de esta editorial.

El Ciento:  Empiezo a trabajar con ellos por casualidad. Yo era amigo de Marga Suárez, mi editora en Bandaàparte, y una vez, al visitarla en su casa de Córdoba, me abrió la puerta un tipo mal encarado de aspecto dudoso, con el mismo tipo de jersey y anillos que yo llevaba. Estuvimos escuchando a Justin Townes Earle y bebiendo birra durante horas, sin decir nada, mirándonos de reojo. Al final Marga se fue a sobar y nos quedamos Nacho Reig (que así se llama el tipo) y yo hasta las 6 de la mañana. Al día siguiente éramos amigos y yo su nuevo ilustrador.

El proceso de decantación y destilación de las portadas Dirty normalmente parte de archivos ocultos en la Deep Web o en su defecto, de la página 15 de Google, que Javier Lucini, editor y traductor, selecciona minuciosamente. Nacho, el otro socio de la marca, define la idea de la cubierta y nos somete a un régimen muy estricto de trabajo, látigo en mano. Finalmente, Marga se encarga de maquetar y amenazar a la imprenta para que los libros lleguen a tiempo, a un precio inferior al pactado inicialmente.

Recomendaría ‘El hogar eterno’ de William Gay, ‘Maldito desde la cuna’ del hijo de William Burroughs, ‘Volt’ de Alan Heathcock y el último, a punto de salir, ‘Érase un río’ de la genial Bonnie Jo Campbell.

MV: Vamos a «Leyendas desde el pantano », tu cómic que ilustra el anecdotario de los Guadalupe Plata. ¿Por qué ellos? ¿Qué te lleva a invertir tanto tiempo y esfuerzo en crear esta obra?

El Ciento: Por varios factores. Por mi amistad con su mánager, Toni, y Perico, porque me encanta la música que hacen y porque las movidas que les pasan son muy jugosas y fascinantes. Además, el imaginario y el tipo de lenguaje que manejan me son familiares,  y su laconismo y sentido del humor me ayudaron a la hora de narrar, mi asignatura pendiente. Si no fuera por la pura admiración hacia su vida y obra ni de coña se me habría ocurrido dedicar tanto tiempo a un proyecto tan duro de sacar adelante.

MV: Una particularidad del cómic que me encanta es que tu estilo varía de una historia a otra sin dejar de ser tú mismo. En verdad no tengo ni puñetera idea de lo que hablo, pero a mí me transmite que la profundidad, la suciedad, el trazo y el detalle cambian ligera o abruptamente entre las historias como si de música se tratase. Supongo que fue deliberado, pero háblame de esto.

El Ciento: No fue deliberado al 100%. Mi forma de dibujar fue evolucionando, así que con esa premisa decidí contar cada historia con un estilo más o menos diferente. Elegir uno u otro tipo de narración si que fue una decisión voluntaria, en función de lo que quería contar.

MV: ¿Estás trabajando en algún otro cómic? ¿Algo que se pueda contar al respecto?

El Ciento: Estoy trabajando en un nuevo libro pero no tiene nada que ver con el cómic. Tengo en proyecto otra novela gráfica pero aún es muy pronto para contar mucho más. De momento, sigo con los Dirty, con Ruta 66, Karate Press y Rock I+D, que no es poco.

MV: Como músico, formas parte de bandas tan dispares como recomendables, Catenaccio, Broke Lord y Algunos Hombres. Háblame un poco de ellas.

El Ciento: Catenaccio es el proyecto personal de mi colega David Molina (Ex-Deneuve, Ex-Sr. Chinarro), que ahora mismo está en stand by. Broke Lord es el grupo fantasma del periodista y escritor Luis Boullosa, en él participo junto a bestias pardas del calibre de Asier Maiah, Marco Serrato, Juan G. Acosta, Macky Chuca y Raúl Perez. Algunos Hombres es mi banda de toda la vida, tras un parón de varios años hemos vuelto a la acción hace aproximadamente un año.

MV: Tanto Broke Lord como Algunos Hombres tienen disco en camino, ¿qué nos puedes contar de estos discos?

El Ciento: Ambos discos salen en el próximo mes/mes y medio y fueron registrados en los estudios La Mina de Sevilla. El de Broke Lord es más rock que todo lo grabado hasta ahora, aunque también más siniestro y extraño, más post-lo que sea. Con Algunos Hombres hemos hecho un disco bastante pop, menos acústico y folkie, quizás más amargo que nuestro debut, también más contundente y oscuro. Lo edita Happy Place Records a finales de septiembre.

MV: Bueno, para darle un toque más granaíno a la entrevista y como me estoy encasillando en escribir sobre bares, pues vamos al tema ¿cuáles son tus bares favoritos de Graná?

El Ciento: Pues aquí no voy a ser demasiado original, tú los conoces de cerca: el Blus, el ruído, y clásicos como el Aliatar, la Trastienda o el Planta.

MV: Muy bien. Ahora la preguntita vaga, la preguntita para terminar, ¿qué te gustaría que te preguntasen en una entrevista y que no te preguntan jamás?

El Ciento:  Me gustaría que me preguntaran «¿Qué libro recomendarías?», a lo que respondería: «No vas a aprender en tu puta vida».

Además de partirte el ojete leyendo te quedas con un regusto cojonudo, es un canto de amor a la vida, a la música y a las mujeres. Añadiría, eso sí, que cualquier parecido con la realidad es pura casualidad… ¿los mellizos de Pozoblanco? Ni idea, soy gemelo.

MV: Qué cabronías…

El Ciento: Nada, muchas gracias hermano por cederme este pequeño espacio de “libertad”.

MV: A ti.



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