“Poder celebrar Música Sur en septiembre fue lo que me mantuvo con esperanza durante el confinamiento”

Juan Carlos Garvayo, director del festival, reivindica la cultura en un momento complicado por la crisis del Covid en la antesala del estreno de 'Estructura de roja luz interna', de Mauricio Sotelo

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Mauricio Sotelo, director de Música Sur y pianista, en una imagen de archivo | Foto: Archivo
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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Motril y la música tienen una cita cada año en septiembre. Un binomio perfecto y un maridaje que dura años a pesar de las dificultades, los contratiempos y las vicisitudes. El Festival Música Sur, que desde el pasado sábado monopoliza la oferta cultural de la capital de la Costa, pondrá el domingo su punto y final con un concierto de Cuarteto Quiroga en el Teatro Calderón a las 12.00 horas del mediodía. Sin embargo, será este martes 22 el día en el que la organización sirva el plato fuerte con la puesta en escena de tres nombres como los de Scarlatti / Chopin / Sotelo. Este último, considerado uno de los compositores españoles más aventajados y con más proyección internacional en la actualidad, es Premio Internacional de la Música. En Motril estrenará por primera vez en nuestro país Estructura de roja luz interna, una innovadora propuesta donde, en la línea del certamen, se mezclan ritmo folclóricos y música de cámara.

El concierto cuenta con un preludio-bulería de Scarlatti, dos interludios, dos preludios más de Chopin y, tras la ejecución principal, un recital a cargo del Cuarteto Diotima, en el que toca el piano el propio director del Festival, Juan Carlos Garvayo, quien saca un hueco en su agenda para atender a GranadaDigital y desgranar algunos de los aspectos más particulares de esta edición de Música Sur.

‘Pasión’ es el sustantivo que mejor define al experimentado pianista, quien destaca el privilegio que para el público supondrá deleitarse con el que es “uno de los compositores españoles del momento y con más proyección internacional. Es de los pocos que ha estrenado ópera en el Teatro Real y ahora está preparando otra. El hecho de que haya confeccionado este programa para nosotros, un festival pequeño, creo que tiene muchísima relevancia”, comenta sobre Mauricio Sotelo antes de apostillar: “También va a tocar el Cuarteto Diotina, y es un placer que entre sus instrumentistas se encuentre Enric Lluna”. Aunque para Garvayo hay algo que casi cobra más trascendencia en Sotelo que la propia fama bien merecida que le precede y que hunde sus raíces en la propia idiosincrasia de Música. “Es uno de los pocos compositores que ha trabajado la música flamenca. De las primeras colaboraciones que hizo fue con Enrique Morente”, expone.

Esta edición de Música del Sur no es una cualquiera, sino la primera bajo el influjo de la pandemia de Covid-19. La organización ha sabido capear un temporal con vientos huracanados. Quizás, quien sabe, gracias a la experiencia pasada, en la que tempestades más mansas evitaron que se celebrara. Con una pandemia, las restricciones de aforo y los problemas que está sufriendo el sector cultural, es evidente que el esfuerzo ‘entre bambalinas’, y nunca mejor dicho, es muy mayúsculo. Pero eso no ha retraído a los motrileños. “El aforo del teatro es ya pequeño de por sí. Las entradas se han vendido muy bien. La gente tiene muchas ganas de asistir a eventos culturales. Los impedimentos son muchos y la verdad es que no las teníamos todas con nosotros. Entre medidas de seguridad, imaginación y todo lo que pueda ser, hay que seguir como si la vida fuera normal. No podemos renegarnos a la inactividad”, expone de forma amplia el director.

Y es que el amor por la cultura es para Garvayo el mejor combustible para vencer los efectos negativos y las secuelas de la una nueva normalidad que a muchos ya se les está repitiendo de forma amarga. “Yo creo que una de las ideas que me mantenía con esperanza y ganas de salir del confinamiento estricto era visualizar que el festival tuviera lugar en septiembre a pesar de todo. Pienso que hay tener mucha fuerza de voluntad, con todos los giros y las vueltas que hagan falta, para que esto salga. Hay muchos festivales y muchos ciclos que han cerrado para quitarse el problema de en medio. Otros han echado la persiana por considerar que sin aforo completo no merecía la pena. He conocido muchos años y sé que eso sucede. Pero nosotros tuvimos un parón hace unos años y ahora cada edición es un reto”, celebra.

Por eso, la organización lo tiene claro. Reinventarse o morir. Ofrecer algo distinto. Propuestas innovadoras para dar cada año una vuelta de tuerca y hacer clic en la mente de un público exigente. En este sentido, Garvayo confirma que “hemos preparado un festival que está pensado para que cada día alguien que no lo conoce se lleve una buena impresión”. ¿Pero que hay más allá de lo de este martes? El director resume: “El homenaje a María Antonia Vallejo ‘La Caramba’. Hasta ahora no se había hecho nada así en Motril. Es un programa elaborado por Forma Antiqva. Han pasado a partitura moderna el trabajo de la propia Caramba, que aquí estará mezclado con música instrumental de la época”. Una creativa forma de llamar la atención con algo distinto sin perder la esencia.

“Música Sur ya atrae la atención más allá de lo que es en sí el festival. Es imaginativo, tiene unas características muy particulares. Las obras que van antes son una sonata de Domenico Scarlatti que Mauricio ha instrumentado para cuarteto de cuerda y dos preludios de Chopin. Ambos tienen una gran relación con España porque Domenico vivió aquí y su música tiene una gran influencia de la popular española, que luego resultó en el flamenco, y Chopin compuso esos preludios también en nuestro país”, sentencia finalmente. El binomio Motril-Música del Sur continúa. Larga vida.





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