Intereses espurios

En la Plaza del Carmen vemos una aparente estabilidad para mantener el poder entre el alcalde y el Partido Popular del que no participan ni el resto del grupo de Ciudadanos ni Sebastián Pérez

Las negociaciones entre Ciudadanos y Partido Popular permitieron a Luis Salvador llegar a la Alcaldía de Granada | Foto: Archivo
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Acabamos de conocer que 2.260 negocios de hostelería han cerrado en el último año en Granada, según la Federación de Hostelería y Turismo, un nuevo dato a añadir a otros iguales de negativos que dibujan la realidad de la gravísima situación económica en la que estamos, derivada del impacto de la crisis sanitaria en el desarrollo de nuestra ciudad. En estos días se cumple un año del inicio del confinamiento, ha sido un año duro, muy duro, para todos, hemos sufrido mucho: pérdidas de vidas, la enfermedad en nosotros o en familiares y amigos, muchas personas han perdido su empleo, todos hemos visto restringida nuestras relaciones familiares y sociales, como dice una amiga tenemos muchos abrazos pendientes.

A todos nos ha cambiado la vida, estamos cada vez más desesperanzados, porque no le vemos el fin, con la aparición de nuevas cepas del virus y la amenaza de nuevos brotes nos estamos haciendo a la idea de que muchas cosas que valorábamos de nuestras vidas, que forman parte de nuestra manera de vivir, de nuestra cultura sentimental y del ocio, no las vamos a poder recuperar.

En este contexto de zozobra y de incertidumbre cabe esperar que la política cobre todo su significado, que no es otro que gobernar y organizar la sociedad buscando el interés general. Pues resulta que cuando más la necesitamos, muchos políticos, nos ofrecen un lamentable espectáculo alejado de las necesidades reales de la ciudadanía, cuajado de intereses espurios y hasta de repugnantes trueques donde aspiraciones personales, egos y maniobras oscuras que vienen a unirse a la polarización, la banalización, el ruido y el alejamiento de la realidad, y que nos conduce a la ciudadanía a alejarnos y a desconfiar de la política.

Me gustaría resaltar que no es la política, la ausencia de ella nos llevaría a sociedades premodernas donde regia la ley del más fuerte, son algunos políticos lo que están convirtiendo la res publica en un circo de mensajes tan ramplones como peligrosos, en un espacio del que algunos vienen a servirse en lugar de a servir, con el consiguiente deterioro de la calidad de la democracia y también estamos viviendo la ausencia de la necesaria función de la política como gestión de los bienes y servicios.

Podemos estar pensando en Murcia y el efecto dominó que el anuncio de la moción de censura en esa Comunidad ha tenido en la convocatoria de elecciones en la Comunidad de Madrid, y en la crisis consiguiente en Ciudadanos, y en el impacto de todo ello en un PP devastado por la corrupción y radicalizado en la extrema derecha. Pero es que todo ello nos está afectando a nosotros, está aquí, en nuestra ciudad, puesto que esta crisis general ha venido a revolver el nauseabundo pacto por el que se decidió hace dos años el gobierno de nuestra ciudad.

Nada que objetar, faltaría más, a los pactos legítimos que permiten conformar mayorías para gobernar, pero nadie a estas alturas cree que el gobierno de la ciudad de Granada se sustente en proyecto de centro derecha con un programa de gobierno coherente. Sabíamos y el tiempo nos ha dado la razón que el acuerdo se sustentó sobre los intereses personales de dos personajes, el actual alcalde y el expresidente del Partido Popular que están pendientes desde el primer momento en ver que tajada sacan, no para llevar a cabo un programa de gobierno basado en sus ideales y su programa, ya sabemos que el alcalde ni tiene ni los ha necesitado hasta ahora. Más bien diseñaron un esperpento que les garantizara, en alternancia de dos años, el sillón de la Alcaldía y los privilegios fatuos que de ello se derivan.

Si miramos a la Plaza del Carmen vemos una aparente estabilidad para mantener el poder entre el alcalde y el Partido Popular del que no participan ni el resto del grupo municipal de Ciudadanos ni el que fue candidato del PP. Lo explicaré mejor: el alcalde no tiene el apoyo de su grupo, ni el señor Pérez del suyo.

Eso para el alcalde no es problema, es un experto en “chaqueterismo” político, así que si para seguir en un cargo se tiene que ir al PP lo hará como sólo lo pueden hacer quienes no tienen principios. Y el PP mientras está tratando de colocar a Sebastián Pérez para pagarle los servicios prestados y que deje la vacante para Luis González, todo tan legal como repugnante.

Mientras Granada sufre la peor crisis sanitaria y económica que conocemos y empresas y ciudadanía necesitan más que nunca del apoyo de su Ayuntamiento pues este está embarcado en cambalaches y trueques y la gestión municipal brilla por su ausencia, el ejemplo más claro la inexistencia de proyectos municipales a los fondos europeos.

Es verdad que la en la vida pública hay mucho ruido y que los tiempos van que vuelan y todo puede girar en un momento, pero tengo claro que Granada no se merece esto y que las granadinas y granadinos sabremos responder en las urnas a este bochornoso espectáculo.

Hasta entonces nos toca denunciar la situación y reclamar gestión municipal para sacar a nuestra ciudad de la crisis sanitaria, económica y social en la que estamos. Que para eso están.







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