Los dibujantes granadinos y el triunfo de la paciencia

Olga de Castro y Chema García, ilustradores e historietistas afincados en Granada, llevan a sus espaldas más de 20 años en un oficio en el que han transitado prácticamente todos los géneros de un sector siempre en dificultades

Reportaje ilustradores 02 - Dani B
Subterránea es, desde su inauguración, uno de los principales lugares de encuentro de los dibujantes granadinos | Foto y vídeo: Daniel Bayona
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
0

«Cuando era pequeña, en la asignatura de dibujo artístico, mis compañeras me pasaban los dibujos para que se los terminara. A mi me encantaba, era la única que le echaba paciencia». La imagen no es poco común. La imagen del primer síntoma, la del primer brote. Donde suelen comenzar las historias, esas que desde un plano general conforman generaciones enteras y desde el particular, nos muestran la construcción de pequeños microcosmos, donde luego se cimentan poco a poco las carreras de fondo, esas que luego llegan al libro en las estanterías o a los papeles guardados en un cajón. En este caso el recuerdo pertenece a Olga de Castro,  granadina, ahora ilustradora, afincada aún en su tierra, no poco tiempo después de aquella imagen, convertida ya en profesional desde hace casi 20 años.

En una mañana como otra cualquiera, ha ido a parar a Subterránea, esa suerte de ‘sancta sanctorum’ de los dibujantes locales, ubicado en la galería frente a la Sala Plantabaja, inspiración lógica de los discos que acompañan a los lomos de los cientos de títulos que se aprietan en cada hueco de tan icónica librería. Viene acompañada de Chema García, su pareja, también dibujante, también granadino, con quien comparte vida y arte, que diría aquel.

Bajan a la ciudad desde su estudio, ese del que han salido historias y personajes para las editoriales que pueblan el imaginario colectivo nacional de la literatura infantil y juvenil. Del Duende Verde al Barco de Vapor, parando por SM, Santillana o la sempiterna Anaya. Su corazón pertenece al mismo tiempo al underground, o al menos eso se desprende de sus palabras, así como al sentimiento inequívoco de lo interdisciplinar, a veces impuesto por la agenda de trabajo, a veces vocación pura. Si en el punto medio se encontrase la verdad, ambos transitan de la ilustración al cómic, del cuento a la historieta, incluso en el cine. No en vano, Chema fue uno de los artistas que compuso ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, la película de animación preseleccionada en España para los Óscar de este próximo año y donde Olga también colaboró en acciones puntuales del film.

En su incertidumbre, la vida del ilustrador, cuenta Olga, tiene su propia idiosincrasia. Sus tiempos característicos, magnos y cotidianos. «No es constante. Puedes hacer de pronto en dos meses dos libros porque te lo han encargado e igual luego te llevas otros tres meses que no tienes nada. Normalmente cambias, igual te toca otra cosa, haces un taller de cómics, acabas haciendo una exposición o creas un cartel por encargo. Lo bonito siempre es que haces lo que te gusta». Pero no, al igual que ocurre en casi cualquier rama cultural, el camino romántico no existe y si uno se lo cree, pronto viene el tiempo a recordarte que los tiros no van por ahí. «Es una profesión en la que no sabes qué va a pasar. Puede parecer cómodo, y en el fondo es muy satisfactorio, aunque echas muchísimas horas sentada. Yo me levanto hago mi café, me pongo a trabajar y cuando te quieres acordar son las tres y media de la tarde.  Pero para llegar hasta aquí el recorrido no es fácil. Yo he trabajado siempre, desde muy joven, en tiendas de ropa o donde pudiera, y lo compaginaba dibujando luego en mi casa. Sigues y aparece un momento en que te ofrecen colaborar en revistas, algunos pequeños trabajos y poco a poco vas entrando. En mi caso hasta hace dos años no se podía decir que viviera de esto y a día de hoy trabajo de lo que me gusta, pero el camino ya te digo que no es fácil».

Entre sus últimos trabajos, una adaptación ilustrada de ‘La Llamada de lo salvaje’ de Jack London o sus ‘Historias de la luna’, una serie de relatos en cómic, con la luna, como su propio nombre indica, como protagonista, recogidos en cada número de la revista ‘La Resistencia’ , un nombre un tanto simbólico para lo que nos ocupa, y que vio su último número este pasado octubre. En su estilo, versátil, dulce a la lectura, con trazos finos pero severos en su sentencia, el dibujo de Olga retiene sin hipérboles la mirada en la página. Si se quieren aún más muestras de esa versatilidad, sólo hay que tener en cuenta su aportación al Festival Internacional de Cine Fantástico celebrado en Sitges en comparación con su próximo trabajo, las ilustraciones de ‘Carlota quiere leer’, editada Duende Verde. Del trazo adulto al infantil hay sólo un paso, para muchos algo más,  y el estilo de Olga lo recorre con la fluidez de la belleza misma de este oficio.

«Aquí hay muchísimo talento, pero hace falta más inversión. Yo siempre pienso que se hace poco»

Por su parte, a pesar de la convivencia, Chema es algo diferente. Sólo se precisa mirar a la pared de la tienda, donde sigue plasmado uno de sus dibujos a tamaño gigante para cerciorarse. A ella señala recordando batallitas con Paco, el dueño de Subterránea, al tiempo que sigue la caza de cómics y vinilos para llevarse a casa. Tiene entre sus manos para mostrarlos, eso sí, su nueva colección de cuentos, un proyecto integral escrito e ilustrado por él mismo. ‘Los Pollitos’, editado por Anaya, es una de las grandes apuestas de la editorial en su rama infantil para este año. Sus personajes transcurren por diferentes lugares, cada uno con su personalidad, por el espacio, una bola de nieve o, cómo no, el colegio. Con la misma viveza con la que Chema los explica como ‘sus hijos’ que son, resaltan en la portada. El proceso para llegar hasta aquí ha tenido largos ratos de trabajo en solitario, esos que nadie ve, y donde a fuerza de oficio, como dice la archiconocida cita de Picasso, la inspiración le pilla trabajando.

«Los dibujantes tenemos nuestro propio microcosmos de concentración, siempre en una silla..se puede pensar que nuestra vida es un poco sosa. Pero claro, nuestra mente es diferente, siempre está ideando un montón de mundos y de cosas, al menos a los que nos gusta contar historias, que nos permiten evadirnos de esta vida que tenemos. Dependiendo de las rachas trabajas más, menos. Somos autónomos, trabajadores liberales que se dice, no sabría decirte cuántos domingos he trabajado, pero cuando viene una racha fuerte hay que aprovecharla».

El granadino explica todo esto en un contexto de trabajo boyante, con todo lo ocurrido en su último trabajo en el ámbito cinematográfico todavía fresco. «Cuando trabajas por tu cuenta tienes tu propia forma de trabajar. Hay otras veces que cambia y es más complejo. Por ejemplo en la película de Buñuel tuve que adaptarme, en los seis meses que estuve en Extremadura trabajando. Hay unas reglas del juego: estar allí, al pie del cañón, donde eres un eslabón de la cadena y donde además tienes que ser fiable. En el fondo, lo bonito es tener todas las oportunidades y una vez que las coges aprovechar y tomar la responsabilidad de que todo vaya bien» .

Como también le ocurrió a Olga, en el camino hasta el punto presente Chema ha hecho de todo. Empezó en el mundo de la publicidad, con los tiempos que ello implica, la dureza del sector y la responsabilidad de un creativo. Antes y después echó, como suele ocurrir en estos casos, mil y una horas de camarero. Teniendo en cuenta el amplio trazo de vida profesional de Chema, el consejo para los primerizos queda claro. «Lo primero que le diría es que hay una palabra que es «la palabra», que es paciencia. Paciencia. Puede ser que la persona que empieza, por un lado porque tenga talento o porque por alguna razón se le crucen los astros y tenga la suerte de entrar en una vía que le de trabajo continuo. En ese caso no hay mayor problema, probablemente tendrá que tener paciencia en otras cosas. También puede ser que todo eso no sea tan rápido, que los meses pasen volando, que no consigas lo que quieres, entonces vuelve la paciencia y si en esa paciencia tiene la fortuna de poder trabajar duro e intentar, no por competitividad, sino por él mismo ser el mejor en lo que hace, saber que tiene que aprender de todo, de todos sitios, tener la mente despierta, ser observador…paciencia y trabajo duro es lo principal».

Mientras recoge las cosas, ahora en plena campaña electoral, no quiere dejar pasar la oportunidad de poner la lanza donde aún no se ha dicho una sola palabra a menos de tres días para las elecciones generales. «Estamos en Subterránea y hay una grandísima oferta, muchísimo talento, con ediciones impresionantes, hay de todo. Pero luego todo esto depende de muchas cosas. Yo siempre pienso que se hace poco. La educación y la cultura son la base del crecimiento personal y colectivo. Hace falta más cultura. Siempre. Estamos viendo muchas veces como los políticos se olvidan, o son un poco despistados o simplemente no tuvieron una buena educación. Yo sé que hay muchos que hacen todo lo posible. Pero hace falta inversión. La gente tiene que concienciarse y para eso es importante que cuenten todo esto los medios de comunicación».  Oído cocina.



Se el primero en comentar

Deja un comentario