La hostelería granadina vuelve a alzar la voz: “Nos están dejando caer al abismo sin red”

Las nuevas medidas son la "gota que ha colmado el vaso" después de una Navidad "nefasta" que no ha conseguido salvar el "pésimo 2020"

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Los hosteleros estiman que van a desaparecer unos 3.000 negocios en Granada debido a la crisis económica | Foto: Carlos Gijón / Archivo
Patricia VázquezPatricia Vázquez
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Bares, restaurantes, hoteles, ocio nocturno, agencias de viajes… Y así hasta un sinfín de empresas que abarca la denominación de ‘hostelería y turismo‘ se ven machacadas una vez por las restricciones que las autoridades sanitarias tienen que poner en marcha para prevenir los contagios masivos por Covid-19 entre la población, habida cuenta de que los propios ciudadanos no siguen las medidas que les permita mantenerse a salvo de este virus que hace un año invadió nuestras vidas y ha puesto ‘patas arriba’ la sanidad y la economía mundial.

Las nuevas medidas de la Junta de Andalucía para detener la tercera ola del coronarivus afectan de forma directa una vez más a la hostelería granadina, que vuelve a hablar sin tapujos. Gregorio García, presidente de la Federación de Empresas Hostelería y Turismo de Granada, reitera que la necesidad de ayudas directas es una urgencia para un sector más que castigado por el Covid-19.

“Reclamamos ayudas directas porque estamos en la ruina”, expresa el representante, que apostilla que “no nos han dado nada”. “¿Quién paga los gastos y los impuestos que pagamos religiosamente?”, pregunta García, que señala que países del entorno europeo como Bélgica si han dado ayudas directas al sector hostelero. “Nosotros estamos a favor de la salud, pero si nos cierran y nos restringen defendemos que nos deben dar ayudas”, reitera.

El presidente de la federación declara que “siempre la hostelería” paga los platos rotos y alude a que esta situación, cada vez más insostenible es así desde el 14 de marzo de 2020. El representante del sector espera que las palabras de las instituciones den paso a los hechos más pronto que tarde.

El cierre de bares y restaurantes a las 20.00 horas o de tiendas a las 18.00 horas no es algo habitual en una comunidad como Andalucía, como sí lo es en otros países europeos, por lo que el adelanto del toque de queda que pretende la Junta de Andalucía perjudica “muchísimo” al sector, ya que “hemos basado la economía del país en los servicios y el turismo y ahora nos están dejando caer al abismo sin red“, en palabras de Antonio García, secretario general de la organización.

García también se ha referido al cierre de la comunidad y, en concreto, a los 49 municipios granadinos que ha anunciado Juanma Moreno. “Si un murciano no puede venir a comer a Baza o a ver el museo de Orce, ¿quién va a dormir en Granada capital?”, lamenta y recuerda que ya tienen cifradas que van a desaparecer unos 3.000 negocios en Granada debido a la crisis económica derivada de la pandemia. “¿Qué vamos a hacer cuando cierren esas empresas?”, se pregunta.

La campaña de Navidad “nefasta”

Para los hosteleros, estas nuevas medidas son la “gota que ha colmado el vaso” después de una campaña de Navidad “nefasta” que no ha conseguido salvar el “pésimo año” que la pandemia ha dejado en el sector. Así, desde la Federación calculan que “se han perdido dos tercios de la facturación” respecto a 2019.

“Los alojamientos que están abiertos -solo el 40 por ciento de la planta hotelera de la provincia- han tenido una ocupación del cinco por ciento. Bares y ocio nocturno han facturado nada más que un 15 por ciento, lo que significa que malviven a pesar de que se amplió el toque de queda y se abrieron las fronteras. Y las agencias de viajes y los guías turísticos están muertos“, señala Antonio García, secretario general de la gremial en Granada, quien lamenta que el sector está “ahogado” y la situación para muchos empresarios y trabajadores es “dramática”.

En este sentido, lamenta que las últimas restricciones de la Junta de Andalucía y del Gobierno central está afectando al 80 por ciento del empleo del sector, lo que está provocando que “se desmonte la forma de vida de familias completas“, que se están quedando “sin dinero”, por lo que han vuelto a pedir algún tipo de compensación por parte de las administraciones como han hecho otros países europeos. “No solo ayudas de 1.000 euros, que en realidad no nos ayudan”, concluye.

Y es que de este sector dependen en nuestra provincia más de 16.000 puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos y que hasta que comenzara la pandemia generaba el 15 por ciento del PIB de forma directa y más del doble de forma indirecta y que un año después de que el Covid-19 llegara a nuestras vidas “se está muriendo”, con más de 5.000 trabajadores en ERTES y 6.000 que han perdido sus puestos en los últimos meses.







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