El Hospital San Rafael desarrolla un tratamiento único en el mundo para pacientes con daño cerebral

Es breve, de solo tres semanas de duración, está basado en modelos actuales de memoria y hasta el momento no ha tenido ninguna secuela neuropsicológica

HOSPITAL DE SAN RAFAEL GRANADA
Fachada del Hospital de San Rafael | Foto: Antonio L. Juárez / OHSJD
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El Hospital San Rafael, perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Granada, ha desarrollado un tratamiento pionero para pacientes con daño cerebral adquirido, principalmente de accidentes cerebrovasculares y traumatismos craneoencefálicos, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren confabulaciones.

Según ha informado la institución en una nota de prensa, las confabulaciones son falsas memorias que pueden generar pacientes con daño cerebral y que asumen como si fueran reales, hasta el punto de querer actuar según ellas.

“Este tipo de comportamientos dan lugar en muchos casos a situaciones peligrosas. Vemos pacientes que, por ejemplo, piensan que deben ir a trabajar, llegando a saltar por una ventana para salir a la calle o cogiendo un coche cuando no están capacitados para conducir”, ha asegurado Mónica Triviño, neuropsicóloga y responsable de esta línea de investigación sobre evaluación y tratamiento de la confabulación.

Todo ello provoca situaciones adversas en las familias al necesitar una supervisión 24 horas. “Aunque estos pacientes no tengan déficits motores, las dificultades en la vida diaria que presentan con motivo de estas desemboca en que tengan que pasar a residir en centros, con el impacto familiar que conlleva y, por supuesto, la vivencia tan delicada que eso les genera a nivel personal”, ha afirmado Triviño.

Para minimizar esas dificultades y sus consecuencias, el Hospital San Rafael ha diseñado un tratamiento breve, de solo tres semanas de duración, basado en modelos actuales de memoria, y que es único a nivel mundial y hasta el momento no ha tenido ninguna secuela neuropsicológica.

“Lo que hacemos es una intervención extremadamente sencilla, donde en cada sesión, el paciente debe aprender doce estímulos o eventos, como caras, noticias, objetos o fotos de su infancia, que debe recordar posteriormente en la misma sesión”, ha explicado la doctora.

Según Triviño, cuando esta persona los recuerda, “puede confabular al recordar un bautizo cuando lo que en realidad ha visto es una foto de un viaje a la playa. Es en ese momento cuando se le demuestra su confusión sin lugar a dudas mostrándole de nuevo el estímulo sobre el que ha confabulado”.

A partir de ahí, se le ofrecen diferentes pautas, como que atienda a lo que debe aprender, en la fase de codificación; que piense antes de contestar, que sería la fase de recuperación o recuerdo; y que compruebe si lo que ha recordado es fiable o no, terminando con la fase de verificación.

Este proceso le lleva a una mejora importante en tan solo nueve o diez sesiones, reduciendo sus confabulaciones de forma drástica, mejorando notablemente la evolución del paciente y facilitando que pueda permanecer en su contexto sociofamiliar.

“Llevamos más de 50 pacientes tratados y todos han mejorado, incluso algunos han dejado por completo de confabular y todos han regresado a sus casas con la familia”, se ha congratulado la doctora.

Según Triviño, el reto ahora es poder avanzar en esta línea, ampliando el tratamiento a la población con demencia, ya que es frecuente la confabulación en distintas demencias como la de Alzheimer, por cuerpos de Lewy o las frontotemporales.

Según datos de la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE), en España 420.064 personas viven con daño cerebral y cada año se producen más de 104.000 casos nuevos. El 78 por ciento de los casos tienen su origen en un ictus y el 22 por ciento restante en traumatismos craneoencefálicos y otras causas.



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