“Era como estar en un escenario de guerra”: la historia de una granadina que estaba en Nueva York el 11-S

Un matrimonio de Granada se dirigía a las Torres Gemelas el día del brutal atentado terrorista en Estados Unidos

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Rafael y Lourdes, en el World Trade Center 1, días antes del atentado | Foto cedida por Lourdes González para GD
Paco García
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Tal día como este, hace 20 años, Estados Unidos era el blanco del mayor ataque terrorista de la historia. Aunque más que un atentado era lo más parecido a un acto de guerra perpetrado por Al-Qaeda. La mañana del 11 de septiembre de 2001, 19 terroristas del grupo islamista secuestraron cuatro aviones cargados de pasajeros, estrellando dos de ellos en las Torres Gemelas- ubicadas en la concurrida zona neoyorquina de World Trade Center- uno en el Pentágono y otro en Pensilvania, aunque se presume que su objetivo principal era el Capitolio de Washington. Los ataques terroristas del 11-S escribieron en la historia de los Estados Unidos de América uno de los episodios más negros de su historia, donde 2.753 personas perdieron la vida; 25.000 resultaron heridas; y aún, actualmente, el 40% de los fallecidos sigue sin identificar.

GranadaDigital ha podido contactar con una granadina que se encontraba esos días en Nueva York. Lourdes y su marido Rafael, natural de Jaén, se casaron el 1 de septiembre de 2001 y tenían como destino de viaje de novios ‘La Gran Manzana’. En uno de sus primeros días allí, la pareja fue de visita a la azotea del World Trade Center 1 y tras unos días en el país estadounidense, ambos se disponían a volver hacia España el 11 de septiembre desde el Aeropuerto Internacional de Nueva York John F. Kennedy. Sin embargo, el destino les deparó un cambio radical de planes.

La pareja afrontaba su último día de viaje de novios desayunando temprano en un centro Starbucks para después poner rumbo de nuevo a las Torres Gemelas, ya que a Rafael le hacía ilusión verlas de nuevo antes de cerrar su viaje. Todo iba bien hasta que a las 8:45 horas el primer avión impactó contra la Torre Norte del complejo del World Trade Center. Su marido, en la calle, le hacía señas a Lourdes para que saliera a observar lo que, escasos 15 minutos después, sería el impacto del segundo avión, esta vez contra la Torre Sur. “Todo era caótico, había gente corriendo en todas las direcciones, nadie sabía qué estaba pasando. Mirabas a la cara a la gente y no hacía falta articular palabra para saber lo que estaba pasando”, cuenta Lourdes.

Vista del derrumbe de las Torres Gemelas desde la Quinta Avenida | Foto cedida por Lourdes González para GD

“Vimos las torres caer desde la Quinta Avenida”, lugar en el que se encontraban ambos tras su desayuno. “Todas las comunicaciones estaban cortadas y no podíamos hablar con nuestra familia”, que estaba en Granada siguiendo el suceso en el histórico telediario de Antena 3 dirigido por Matías Prats. “Conseguimos llegar al hotel y descansar. Por la tarde, salimos y la imagen era desoladora, era como estar en un escenario de guerra. Nueva York quedó desangelada, no había nadie en las calles”, lamenta la granadina.

Sin embargo, en aquel fatídico día para la humanidad, un golpe de suerte cayó sobre la pareja en forma de cabina telefónica. Al día siguiente, observaron a unos jóvenes utilizarla y cuando terminaron, pudieron hablar con sus familias, “que estaban desesperadas, sobre las 21:00 horas de España”, ya que el repetidor del bajo Manhattan era una de las antenas de telecomunicaciones que coronaba la Torre Norte, la que sufrió el primer impacto del vuelo número 11 de American Airlines.

Vista del derrumbe de las Torres Gemelas desde la Quinta Avenida | Foto cedida por Lourdes para GD

Los neoyorquinos, atónitos en las calles

Por todos son conocidas las reacciones de los ciudadanos de una ciudad ‘que nunca duerme’ y que aquel día no descansó. La pareja recuerda ver cómo los estadounidenses vivieron aquellos momentos expectantes por lo que ocurría con el vuelo 93 de United, ya que podría estamparse contra cualquier objetivo, presumiblemente, el Capitolio. Sin embargo, tras una pelea entre tripulación y terroristas, se estrelló en un campo de Pensilvania.

“Recuerdo que todo cerró: negocios, restaurantes… Yo quise bajar del hotel para comprar algo y cuando salí a la calle, todos los edificios estaban apagados por miedo a otro atentado, te podías esperar cualquier cosa. Pasamos mucho miedo y fue así durante días”, comenta Rafael.

La embajada española en Nueva York tuvo un papel muy relevante en todos esos días. Lourdes y Rafael tuvieron que abandonar el hotel y se fueron al Consulado General de España junto a otros compatriotas que se encontraban en la misma situación delicada. Una vez allí, se hospedaron casi una semana hasta que pudieron firmarles una carta de regreso y se dirigieron inmediatamente al aeropuerto. “Tardamos mucho en salir y dormimos al raso porque al interior no se podía acceder”, recuerda.

Finalmente, esta historia tuvo un final feliz dentro de todo lo negro que fue aquel 11-S cuando la pareja tocó tierra en el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. “Todos aplaudimos, llorábamos y nos abrazábamos. Por fin llegamos a España y nos pudimos reencontrar con nuestras familias después de unos días de angustia”, señala.

Zona cero al día siguiente de los atentados, desde uno de los muelles de la ciudad | Foto cedida por Lourdes para GD

Ahora, esta pareja mira de cara al futuro con una sonrisa y asegura que para su vigesimoquinto aniversario volverán con sus hijos a Nueva York porque quedaron “encantados con su gente y con la ciudad” y porque el miedo nunca podrá robar la manera de vivir del mundo.







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