La historia de cuatro trabajadores de una residencia de Alhendín que se confinaron con sus mayores para pasar el Covid-19

Loli, Susana, Alberto y Meli han pasado 24 días encerrados con sus ancianos de la Residencia Camino de Santiago de Alhendín

Residencia Alhendín
Los cuatro trabajadores posan durante uno de sus días confinados en el centro | Granada Digital
Sergio Rodríguez AcostaSergio Rodríguez Acosta
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La Residencia Camino de Santiago de Alhendín llegó a estar libre de coronavirus durante ocho meses y medio, lo cual era una hazaña dadas las circunstancias que viven los centros de mayores con la pandemia. Finalmente, la enfermedad logró colarse por una rendija para derribar la resistencia de la residencia, pero lo que no pudo romper son los lazos que unen a inquilinos y empleados, que forman “una pequeña gran familia”. Meli, Alberto, Susana y Loli decidieron pasar el coronavirus con sus residentes en lugar de quedarse en casa. Hablamos con Loli, coordinadora Covid del centro, que nos cuenta su experiencia y como se gestó este proceso, que finalmente terminó este jueves tras 24 días con el feliz final del brote.

“Creemos que el virus entró con una señora que tuvo que pasar por el hospital por una caída. Vino con un test negativo de antígenos, pero más tarde dio positivo”, cuenta Loli. Esta trabajadora fue designada en su momento coordinadora Covid de la residencia. Los ocho meses y medio libres de coronavirus fueron una alegría, pero cuando las malas noticias llegaron ella se imaginó lo peor. “Me harté de llorar”, confiesa Loli, que había visto como en otros centros de mayores el Covid-19 había hecho estragos.

La decisión

Esta mujer fue la primera empleada del centro en contagiarse, aunque los síntomas no llegaron hasta después de conocer el positivo. Ella y Meli, la segunda en coger la enfermedad, hablaron y decidieron confinarse en la residencia en lugar de en sus casas. “Esta era la mejor opción porque yo conozco a mis abuelos”, explica Loli, que agrega que es feliz en su trabajo tras 18 años dedicándose a este trabajo. “Es algo que te sale de dentro”, declara. Dolor de cabeza y la pérdida de olfato fueron los únicos síntomas que se presentaron para Loli, que asegura que el virus no le ha impedido encontrarse bien.

El epidemiólogo que llevaba el brote dio el visto bueno a la idea y las dos empleadas dieron el paso de irse a convivir a la segunda planta de la Residencia Camino de Santiago, donde también se sumaron a esta bonita causa Alberto y Susana, que dieron el positivo un poco más tarde que sus dos compañeras de fatigas. Loli argumenta que la naturalidad de esta iniciativa fue positiva, ya que “algunos abuelos lloraban cuando veían a otros compañeros vestidos como astronautas”. Estos ancianos habían visto en televisión lo que había ocurrido en otros centros de la provincia. “Los cambios bruscos no les hacen bien a los mayores”, apostilla nuestra entrevistada.

“Montamos allí nuestro IFEMA particular”, manifiesta Loli, que cuenta que han intentado durante 24 días que cada uno de ellos fuese como una fiesta para los ancianos con bailes, música y otras maneras de buscar entretenimiento para hacer más ameno el paso del tiempo y de la enfermedad. “Todos mis compañeros han estado al pie del cañón”, explica la trabajadora, que señala que esta residencia es como “una pequeña gran familia” que se ha unido para pasar este bache. Loli no puede evitar acordarse de dos de sus abuelos que no han podido superar el Covid-19 debido a otras patologías previas que sufrían, por ello advierte que tras pasar esta experiencia tiene muy claro que “no hay que bajar la guardia” en ningún momento para volver a la senda de la tranquilidad.

Tras finalizar este jueves el confinamiento y dar el brote por cerrado tras 24 días encerrados, Loli califica la experiencia vivida con sus compañeros y sus residentes como algo único. Este 2020 no quedará para el recuerdo como el año de nuestras vidas, pero las personas que aportan generosidad y ternura en todos sus ámbitos son la mejor esperanza para el futuro.

 

 







Comentarios

Un comentario en “La historia de cuatro trabajadores de una residencia de Alhendín que se confinaron con sus mayores para pasar el Covid-19

  1. Un orgullo ser vuestra jefa!!.. sois magníficos, gracias por vuestra profesionalidad y por tener un corazón de oro puro..
    ❤️

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