Helysia Token, la revolucionaria apuesta de Hammam para invertir en salud mediante criptomonedas

El grupo granadino creará una comunidad en la que sus miembros podrán obtener ventajas, pero también participar en proyectos de investigación o en la toma de decisiones de la organización

Helysia Token Hammam Al Ándalus
La inversión en Helysia Token se puede realizar mediante cualquier dispositivo electrónico. | Fotos y vídeo: Hammam
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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El coronavirus ha cambiado ciertos paradigmas y muchas prioridades de la sociedad en la que vivimos. Pero si algo ha demostrado la pandemia generada por el SARS-COV-2 es que no hay nada más importante que la salud. Un aforismo que, por más que pudiera parecer evidente, ha calado especialmente estos meses atrás. De eso saben, y mucho, en Hammam Al Ándalus, el grupo empresarial granadino especializado en salud y bienestar a través del agua que desde hace 22 años es pionero en la recuperación de una cultura desaparecida hace cinco siglos como la de los baños árabes.

La empresa ha lanzado su propio sistema de desembolso con criptomoneda, que recibe el nombre de Helysia Token. Los token son un tipo de cifrado usado para el pago con divisas codificadas que, en el caso de Hammam Al Ándalus, se emplearán bajo la fórmula ‘utility token’. O, dicho de otra forma, valores de cambio que no tienen un carácter general, sino que se usan para satisfacer un bien específico. Se trata de una revolucionaria iniciativa cuya envergadura nunca antes ha sido puesta por ninguna empresa del sector en todo el mundo.

Pero más allá de un simple método de pago canjeable por servicios en los cinco centros Hammam que tiene el grupo (Granada, Córdoba, Madrid, Málaga y próximamente Palma de Mallorca), Helysia Token nace con vocación colectiva, lo que amplía el término más allá de lo habitual en este tipo contextos. Con Helysia, Hammam pone en marcha una comunidad que pretende ser referente en materia de salud individual, social y medioambiental. Una triple vertiente que el director general de la compañía, Raúl Lozano, resume a la perfección en una frase: “Cuando falta la salud, hasta las economías se derrumban”.

“A lo largo de estos 22 años nos hemos dedicado a transmitir emoción, calma interior y bienestar. Y todo valiéndonos de productos y servicios que ligan el baño y el masaje a sensaciones muy experienciales para rendir culto al cuerpo y el alma, que van íntimamente ligados”, expone Lozano, quien añade que fue tras incidir en la percatación de este deleite sensorial cuando surgió la idea de “conectar el bienestar y la salud con la ciencia y el conocimiento”. En el horizonte ya aparecen proyectos de investigación conjunta con la Universidad de Granada para explorar fórmulas que permitan, en contextos como el de la actual pandemia, acercar las herramientas que posibiliten la mejora del sistema inmunológico a los usuarios de Helysia.

Hammam ha recuperado la cultura de los baños árabes, desaparecidos hace 500 años.

El proyecto integra todos los eslabones de la cadena que compone Hammam Al Ándalus. Desde la misma dirección hasta los empleados; pasando, cómo no, por los clientes, a quienes va dirigido. Éstos dejarán de ser meros consumidores de los servicios que ofrece la empresa para pasar a convertirse en inversores de una estrategia global. De ella podrán sacar partido con descuentos y promociones, pero sobre todo con el beneficio de fondo: el desarrollo de la salud a través de la adquisición de una serie de privilegios que sólo estará al alcance de quienes suscriban títulos de emisión por un valor mínimo de 150 token en la fase de preventa -o inicial- y de 300 en la de entorno abierto.

“Lo que pretendemos es que el hecho de formular que la salud de las personas se deriva de la del planeta no quede en una simple hipótesis. Por eso, con Helysia abordaremos proyectos de colaboración que contarán con las mayores eminencias en los ámbitos científico y profesional de ramas como la fisioterapia, la psicología o el arte aplicado a la satisfacción de los sentidos”, abunda Raúl Lozano. Pero sólo es una variable derivada del propósito final que tiene el proyecto. “Necesitamos tecnología en un mundo de una gran dimensión digital. Nos hemos dado cuenta que se pueden llevar contenidos y emociones interesantes a ese mundo en el que, por ejemplo, ya trabajamos en remoto”, apostilla el director general de la compañía.

Todas esas herramientas se canalizan a través la creación de la comunidad digital que ahora se pone en marcha para financiar dichos proyectos. Helysia Token usa una metodología llamada ‘blockchain’ (traducción del inglés de ‘cadena de bloques’). Su funcionamiento es sencillo. Consiste en generar una serie de códigos (los token) que nadie puede hackear y que se asientan sobre un protocolo llamado Ethereum, cuya principal característica es su raíz descentralizada.

Precisamente, esa es una de las grandes ventajas del ‘blockchain’: la descentralización. “Como tú tienes una enorme garantía de quién está detrás, puedes otorgar poder sin temor alguno a una comunidad que tomará decisiones sobre cualquier proyecto futuro de la organización”, explica con precisión Lozano. Junto a la descentralización, esta metodología presenta otros dos grandes beneficios. “De un lado está la seguridad, pues es una tecnología de cifrado que, a día de hoy, nadie ha descubierto la forma de hackear porque necesita validación en la red”, detalla el director general. “De otro, la trazabalidad. Esto significa que lo que hagas con tu inversión es fiscalizable desde el minuto uno hasta el final. Hay una transparencia y una claridad que hace imposible un mal uso y te permite saber que nadie ha influido ni malversado”, añade finalmente.

En los centros Hammam, la luz hace interesantes contrastes que aumenta la experiencia sensorial.

Hammam ya emite Helysia Token desde este sábado 1 de agosto. El precio de cada token es de un euro en la fase de preventa, que subirá a 1,10 más adelante. Quienes estén interesados en formar parte de la comunidad de salud sólo tendrán que disponer de un monedero electrónico para enviar y almacenar las unidades de criptomoneda. Una vez descargado, los token se podrán adquirir en la web de Hammam Al Ándalus para canjearlos por servicios, disfrutar de privilegios o intercambiarlos por otras divisas de curso corriente y criptomonedas, priorizando en todo momento el cuidado a las personas y el medio ambiente.

La inversión mínima es de 10 token. Aunque, como ya se ha explicado líneas atrás, a partir de 150 en fase de preventa, y de 300 en la de código abierto aparecen los beneficios y ventajas exclusivas. “Más de 100 personas ya se han sumado al proyecto con un desembolso medio de 500 euros que cubre casi la mitad de los 100.000 primeros euros de la fase de preventa. Hacemos extensible nuestra invitación a otras empresas, hoteles, gimnasios y centros de fisioterapia. Cualquiera puede sumarse si se compromete con nuestro triple concepto de salud”, ratifica Lozano, que califica de “revolucionario en el contexto actual” el hecho de que “una empresa convoque a sus clientes, colaboradores y al tejido social al que sirve”.

En ese camino hacia la sostenibilidad medioambiental en el uso de la energía y el reciclaje, Hammam ya tiene muchos kilómetros andados: “Hemos empezado a medir nuestros niveles de carbono y a iniciar protocolos para borrar la huella ecológica”. La iniciativa va mucho más lejos de idea clásica de ‘socio VIP’ y entronca con conceptos propios de la democracia directa aplicada al entorno empresarial. “Si mañana tenemos que decidir dónde implementamos una acción para uno de nuestros centros, podremos someterlo a votación entre nuestros nuevos inversores porque será la comunidad la que determine por dónde empezamos. Estamos descentralizando algunas decisiones y otorgando poder a gente que confía en nosotros y que puede enriquecer mucho cualquier decisión de cualquier proyecto futuro”, concluye el responsable de Hammam. Una empresa que ha hecho del baño y el masaje una experiencia hedonista y que ahora está dispuesta a mejorarla a través de quienes mejor saben hacerlo: los clientes.





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