¿Hay un código de vestimenta para subirse a un avión? Por lo que se ve, no

Las aerolíneas prevén la expulsión de viajeros por mala conducta o por antecedentes como persona conflictiva, pero a los aviones suben pasajeros con atuendos de lo más curioso y no les pasa nada

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De esta guisa pasó una mujer el control de embarque poco antes de subirse a un avión | Fotos: cedidas
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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La noticia saltó hace unos días: a una granadina, del que sólo ha trascendido que tiene 24 años, se llama Laura y su primer apellido empieza por la letra C, la compañía Vueling le impidió embarcar en un avión que cubría la ruta Palma de Mallorca-Barcelona porque, según denunció la mujer, llevaba “una vestimenta inadecuada”. En concreto, un body de licra, escotado, una falda y calzado deportivo.

Según las informaciones publicadas en varios medios, la compañía habría dicho que Laura “iba en bañador”, pero también que su comportamiento fue “abusivo” y que por eso la dejó en tierra. Lo que lleva a plantearse una pregunta: ¿No la dejaron volar por cómo iba vestida o porque entendieron que podía ser potencialmente peligrosa en el avión?

Si fue por lo primero, la reclamación que puso la granadina tiene muchos visos de prosperar. Si fue por lo segundo, son casi nulas. Por cierto, coincidencia o no: el 30 de junio, una turista británica se quejó también de que fue invitada a abandonar el avión en el que retornaba de Málaga al Reino Unido por llevar una blusa escotada y con transparencias.

“Hace años, la gente se arreglaba para ir al aeropuerto”, lamenta una trabajadora con cinco lustros de experiencia

Un repaso a los reglamentos de cuatro compañías (Ryanair, Iberia, Easyjet y la citada Vueling) revela que, en sus condiciones de transporte, ninguna dice nada sobre lo que podría denominarse código de vestimenta. Hablan, y mucho, sobre equipaje de mano, sobre documentación necesaria, sobre formularios específicos que los viajeros tienen que rellenar si van a determinados países (nota para los pocos que no lo saben: si es para entrar en los Estados Unidos, preguntan si está entre sus planes atentar contra su presidente. Si contesta que no, que por supuesto es lo más aconsejable, y luego por lo que sea sí que trata de hacerlo, al cargo de intento de magnicidio le sumarán el de perjurio), sobre la antelación con la que debe estar el viajero en el aeropuerto o sobre la responsabilidad de la compañía en caso de retrasos. Sobre la ropa, ni una palabra.

“A ver, aquí estamos más que acostumbrados a ver a inglesas que vienen a una despedida de soltera y se han bajado del avión con una diadema en forma de pene puesta en la cabeza”, comenta una responsable del aeropuerto de Málaga que lleva trabajando allí casi dos décadas y que entiende que, aunque cada aerolínea tiene sus normas y son de obligado cumplimiento, sería “absurdo” denegar el acceso a una persona por ir vestida como Laura, una mujer que, además, muestra en un vídeo que se intentó tapar con otra prenda para así poder volar y que aun así las azafatas de Vueling insistieron en su negativa.

Otra pregunta: ¿dónde estaría el límite? ¿Podría un hombre viajar en bermudas y no en bañador, sólo porque es unos centímetros más corto? ¿Puede una mujer hacerlo en un top que le deja la zona abdominal al descubierto pero no con la parte de arriba de un bikini? ¿Se puede entrar con sandalias pero no con chanclas? ¿Sí con minishort pero no con microshort?

Un portavoz de prensa de Iberia asegura que no tiene “ninguna constancia” de que exista un código de vestimenta para viajar. Mucho más expresiva es una trabajadora de una tienda del aeródromo malagueño, que lleva más de 25 años en su puesto. “¿Código? Con toda rotundidad, puedo asegurar que eso no existe. Yo aquí he visto pasar de todo. Gente que se iba a montar en el avión no ya con chanclas, sino con la arena de la playa entre los dedos de los pies. Han subido mujeres con pantalones cortos y la parte superior de un bikini, hombres con bañador y camiseta de tirantes y hasta una que llevaba rulos en la cabeza porque iba a una boda“, enumera, para recordar a continuación, con un punto de nostalgia, que hace cinco lustros “lo habitual era arreglarse un poco para ir al aeropuerto”.

El hombre llegó así a la puerta del aeropuerto y la maleta de al lado es suya

Sin embargo, en esos reglamentos de las compañías sí que hay abundantes referencias a lo que le puede pasar al viajero si no cumple las normas. En el apartado 12, Vueling  habla de la “conducta a bordo de la aeronave” y dice exactamente esto: “Si, a juicio del transportista, la conducta del pasajero a bordo de la aeronave puede poner en peligro la aeronave o a cualquier persona o bienes a bordo, o supone un obstáculo para que la tripulación cumpla con sus funciones, o hace caso omiso de cualquier instrucción por parte de la tripulación, o amenaza, abusa o insulta a cualquier miembro de la tripulación, o se comporta de forma escandalosa o de alguna forma que pueda considerarse ofensiva hacia el resto de pasajeros, el transportista podrá tomar las medidas que considere necesarias para evitar que continúe dicho comportamiento, incluyendo el desembarco de la aeronave. El transportista ejercitará con posterioridad todas las acciones legales en vía civil o penal que a su Derecho corresponda”.

Ryanair, avisa de que el usuario se puede quedar en tierra “si su estado físico o mental, actitud o conducta, incluido encontrarse bajo la influencia del alcohol o drogas, representa un riesgo o peligro para usted mismo, los demás pasajeros, la tripulación o los bienes”, y también “si ha mostrado una mala conducta en un vuelo anterior y tenemos motivos para creer que esta conducta podría repetirse“.

Easyjet enumera algunos motivos por los que pueden expulsar a un viajero: “Usted o su equipaje pueden poner en peligro o arriesgar la seguridad de la aeronave o la salud o seguridad de cualquier persona en la aeronave o el aeropuerto”, “está ebrio o bajo los efectos del alcohol o las drogas en el aeropuerto o a bordo del avión”, “ha fumado o ha intentado fumar en el aeropuerto (excepto en las zonas permitidas) o a bordo del avión”, “está, o hay buenos motivos para creer que está, en posesión ilegal de drogas”, “su estado físico o mental es un peligro o riesgo para usted, la aeronave o cualquier otra persona en la misma”, “ha amenazado, insultado, empleado palabras abusivas, obscenas o indecentes, o ha adoptado alguno de estos comportamientos contra un miembro de nuestro personal, el personal de tierra o cualquier pasajero”, “usted es un peligro o riesgo para sí mismo o para otras personas o bienes”.

Un atuendo que se antoja algo incómodo para vuelos largos

Por último, Iberia expulsará al viajero en casos como éstos:  “que el transporte del pasajero y/o de su equipaje pueda poner en peligro la seguridad, la salud, el confort, la integridad de la aeronave o de alguna de sus partes, o la comodidad de los otros pasajeros o de la tripulación. En particular, si el pasajero hace uso de intimidación, adopta un comportamiento o utiliza un lenguaje agresivo e insultante para con el personal de tierra y/o la tripulación”. “Que el estado físico o mental del pasajero, incluyendo un estado causado por el consumo de alcohol, drogas o medicamentos pueda suponer un peligro, e incluso un riesgo, para él mismo, los otros pasajeros, la tripulación o los bienes”. Que el pasajero haya perturbado la seguridad, el orden y/o la disciplina durante el check-in del vuelo o, en caso de vuelos de conexión, durante un vuelo anterior y el transportista tenga motivos fundados para creer que dicho comportamiento podría repetirse”.

Motivos bastante parecidos, como puede verse. En los cuatro casos, además, se trata de condiciones que el pasajero acepta al comprar el billete y no son negociables. “El billete es, en sí mismo, un contrato legal y vinculante”, apuntan fuentes de Aena, que agregan este otro dato: “La decisión final está en manos del comandante. Si por lo que sea ve, percibe o intuye que una persona puede ser problemática y afectar a un vuelo en el que van otras cien y que eso, de alguna manera, puede poner en peligro la situación, es quien manda. Llegado el caso, puede avisar a la Guardia Civil para que expulse a alguien que se niegue a bajarse”.

 

 

 

 

 

 



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