Granada vuelve a conmemorar la Toma, una tradición con cinco siglos de historia

La corporación municipal, salvo el grupo de Podemos-IU, participa en un acto simbólico con partidarios acérrimos, pero también con detractores

toma de Granada 2018-22
Los maceros desfilan durante la conmemoración de la Toma de Granada del año pasado | Foto: GD
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
0

¡Granada!

¿Qué?

¡Granada!

¿Quéé?

¡Granada!

¿Quéééé?

Por los ínclitos Reyes Católicos, Don Fernando V de Aragón y Doña Isabel Primera de Castilla. ¡Viva el Rey! ¡Viva Andalucía! ¡Viva Granada!

Dicho lo cual, la persona encargada de ese breve discurso tremola el estandarte de la ciudad desde el balcón principal del edificio del Ayuntamiento, en la Plaza del Carmen, mientras una banda interpreta el Himno de España. La liturgia se repite otras dos veces. El secreto, como en todas las tradiciones, es hacerlo siempre igual, un año detrás de otro. Es el punto culminante de la Toma de Granada, que hoy, como ocurre cada 2 de enero, vuelve a celebrarse en la capital de la provincia.

La fiesta lleva celebrándose desde hace más de cinco siglos y no sólo consiste en ese breve discurso y esa tremolación. La jornada comienza con el repicar de las campanas de la Torre de la Vela, en el conjunto monumental de la Alhambra, el último bastión del reino nazarí. El que cayó finalmente el 2 de enero de 1492. Boabdil el Chico entregó las llaves de la ciudad, se fue con su familia y su séquito camino de la costa y, más o menos por donde está Otura, desde un terreno elevado, giró la vista, vio por última vez lo que había perdido y, según dicen, lloró. De ahí que a ese puerto de montaña se le llame Suspiro del Moro. La tradición también asegura que su madre, la sultana Aixa al-Horra, le dijo entonces aquello de: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”.

A saber si todo eso fue realmente así, pero el caso es que ese día, Granada dejó de ser nazarí y se convirtió en católica. Y de camino, la llamada Reconquista se dio por finalizada y, en cierto modo, nació la España que, con muchos matices posteriores, permanece hasta nuestros días.

¿Es eso lo que se conmemora hoy?  Pues opiniones las hay para todos los gustos. De hecho, la Toma es una costumbre que tiene seguidores y detractores. Y entre los primeros, los que mezclan ese significado histórico con un componente religioso, de ahí que otro de los momentos incluidos en las actividades de hoy sea visitar la tumba de los Reyes Católicos en la Capilla Real y escuchar una misa en la catedral.

Pero de la misma forma que muchos apuestan por mantener una tradición alegando que es centenaria e histórica, otros consideran que es ofensiva hacia la religión musulmana, además de anacrónica e innecesariamente laudatoria hacia el estamento militar, representado en la festividad por la Legión.

Amplia presencia policial

La mayor parte de los granadinos es ajena a esta controversia, pero los hay que se toman todo eso muy a pecho, de ahí que en la Plaza del Carmen convivan cada año, no precisamente en armonía, personas que entonan el ‘Cara al sol’ falangista y exhiben, si les dejan, la bandera española preconstitucional, con otras que insultan a los de ese grupo, a los legionarios y a la festividad en general. Como más de una vez ha habido enfrentamientos entre ambas facciones, está garantizada una amplia presencia policial en el acto.

Algunos partidarios de suprimir la conmemoración de la Toma, no necesariamente los más radicales, se agrupan en colectivos como la plataforma Granada Abierta y sostienen que sería más adecuado que el 2 de enero no fuera fiesta local y que sí lo fuera, en cambio, el 26 de mayo. Ese día, en el año 1831, fue ejecutada Mariana Pineda, a la que acusaron de pertenecer a un grupo de “conspiradores liberales”. Hay un grupo municipal alineado con esta tesis, el de Podemos-IU. Los demás participan de la fiesta (este año lo hacen por primera vez los tres representantes de Vox en el consistorio) y sus concejales desfilan en traje de gala, acompañados de un séquito formado por pertigueros y maceros vestidos con ropa de época.

Este año el encargado de ondear el estandarte, de izquierda a derecha y tres veces mientras suena el himno español, será el concejal socialista Jacobo Calvo Ramos, mientras que la persona que lo llevará del ayuntamiento a la catedral, donde el estandarte también será tremolado, será Luis González, edil del Partido Popular.

Para finalizar, un recuento de los puntos álgidos de la fiesta, en orden cronológico:

11,35: Se organiza la comitiva oficial en el vestíbulo de la Alcaldía, desde la que bajan los componentes de la corporación y otras autoridades civiles y militares.

11,45: La comitiva sale del ayuntamiento hacia la Capilla Real, pasando por Reyes Católicos, Gran Vía y calle Oficios. Desde el interior de la Capilla Real se trasladan a la catedral por un acceso que normalmente no está abierto al público.

12,00: Misa en la catedral.

13,00: Tras la misa, la comitiva va a la Capilla Real y allí el concejal Luis González tremola el estandarte real. Posteriormente se hace una ofrenda floral a los sepulcros reales.

13,30: Regresan al ayuntamiento.

13,40: El edil Jacobo Ramos tremola la bandera y recita tres veces la fórmula descrita al principio (¡Granada! ¿Qué?). Después de cada una de las tres alocuciones, se tremola el pendón.

13,45: Fin de los actos de la Toma

 

 

 

 





Se el primero en comentar

Deja un comentario