Desarrollan un estudio sobre la influencia del estado de alarma en los niveles de contaminación lumínica

El proyecto, desarrollado por la Oficina de calidad del cielo del IAA-CSIC con el apoyo del Ayuntamiento de Granada, analizará cómo las condiciones ambientales actuales han repercutido

Vista nocturna de la ciudad de Granada, España
Imagen de archivo de Granada de noche | Foto: GD
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El Ayuntamiento de Granada y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), a través de la Oficina de calidad del cielo del IAA-CSIC, trabajan en un estudio de la influencia del estado de alarma y las condiciones ambientales excepcionales debido al confinamiento en los niveles de contaminación lumínica. Por un lado, ha disminuido la iluminación de grandes superficies (deportivas, comerciales o monumentales) y las relacionadas con la actividad empresarial y, por otro, se ha producido una bajada en la concentración del dióxido de nitrógeno de hasta un 62% en la ciudad de Granada. El brillo de cielo se ha visto también afectado por la presencia de otros contaminantes como aerosoles, fuertemente relacionados con la contaminación por dióxido de nitrógeno.

“La reducción de la actividad económica ha podido repercutir en las emisiones lumínicas”, señalan desde la Oficina de Calidad del Cielo del IAA. Así, para discernir la importancia de la bajada en la contaminación lumínica debido a la menor actividad empresarial o a la reducción de la contaminación atmosférica es necesario estimar, mediante fotometría diferencial, el perfil de emisiones lumínicas. Adicionalmente, si las condiciones climatológicas lo permiten, ya que hacen falta cielos completamente despejados, se estudiará el perfil radial del brillo de cielo de la ciudad de Granada y la corona metropolitana.

El estudio empleará cámaras DSLR y cámaras de 360 para documentar aforos y actividad en calles y fachadas y, en paralelo, se utilizarán fotómetros SQM y TESS para la monitorización continua del brillo de cielo. Los datos permitirían medir la curva de la actividad económica en las fases de desescalada, los niveles de contaminación lumínica durante y después del confinamiento y analizar el impacto de los aerosoles en el brillo de cielo para su futura modelización.

Muchas de las medidas se han tomado desde los dispositivos fijos localizados en el propio IAA-CSIC y en el Observatorio de Sierra Nevada las pasadas semanas, pero algunas precisan de la inspección in situ de lugares clave y miradores para estimar el grado de actividad, lo que requiere autorización oficial y para lo que se ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Granada.

Desde principios de este siglo se han documentado los riesgos de la contaminación lumínica, tanto para los ecosistemas como la salud humana, debido a la modificación de los ciclos de día y noche: la mitad de Europa sufre una “pérdida de la noche” generalizada. El IAA ha participado en estudios pioneros que analizan la evolución y los efectos de la contaminación lumínica y que mostraron, en 2017 y 2018 respectivamente, que lasEl proyecto, desarrollado por la Oficina de calidad del cielo del IAA-CSIC y que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Granada, analizará cómo las condiciones ambientales actuales han repercutido superficies iluminadas en el planeta crecen de media más de un 2% al año, a pesar de la introducción de sistemas de iluminación más eficientes, y que la exposición a la luz azul durante la noche produce un mayor riesgo de padecer cáncer de mama y próstata. Este ámbito de estudio vino acompañado de la creación de la Oficina de calidad del cielo del IAA, para defender el cielo oscuro como recurso científico, cultural y medioambiental.





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