El Granada se queda con la fe del ‘Geta’

Los hombres de Diego Martínez se pusieron colíderes de la Liga Santander con un tanto de penalti de Ángel Montoro antes del descanso

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El Granada sumó su tercera victoria consecutiva en una semana | Foto: Gabinete
Jero CameroJero Camero
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El Coliseum recibió sobre su césped a dos equipos que presentaron un choque muy físico. El despliegue de físico que se vio en el cinturón sur de Madrid, bajo una intensa lluvia, dificultó que los jugadores de más calidad pudieran sentirse cómodos con el balón en sus pies. Toda una batalla campal en la que, pese a que todos los futbolista fueron al límite, la nobleza en las acciones primaron por encima de todo lo demás.

Ni Granada ni Getafe se querían hacer con el control del cuero durante los primeros minutos del encuentro. El balón quemaba en los pies de los jugadores de ambos equipos, que parecían querer jugar más un partido de ‘futvóley’ que al  balompié tradicional. Los pelotazos corrían de un extremo del campo al otro sin que nadie le diese pausa a las jugadas de ataque.

Por si fuera poco, los dos conjuntos decidieron ir al límite en cada balón dividido. No se había cumplido el primer cuarto de hora y ya se habían cometido casi una decena de infracciones. Sin Milla en el centro del campo, el Granada no tenía tanta claridad en su juego. Eteki aportó músculo en la medular, pero no ideas. Las rotaciones y el cansancio del viaje a Eindhoven parecía hacer mella en el estilo ‘nazarí’.

Tampoco es que el Getafe diese pie a un juego mucho más fluido. Los hombres de Bordalás fueron al suelo con bastante frecuencia y en el momento en el que el Granada pasaba el centro del campo alguien cortaba la jugada ipso facto. Ver más de tres pases seguidos se hubiera celebrado en la grada casi como un gol. Un ida y vuelta insufrible de patadón y tentetieso que aborrecía a las misma ovejas.

Lo poco creativo llegaba en las numerosas faltas que se cometían. Yangel Herrera no acertó a rematar en el segundo palo un buen centro de Montoro en una infracción lateral. Por suerte para el conjunto granadinista, los azulones tampoco terminaban de poder ejercer su juego aéreo en las inmediaciones del área de Rui Silva. Germán y Vallejo mantuvieron a raya a Jaime Mata y Cucho. No fue hasta pasada la primera media hora de juego que el Getafe dio el primer susto tras una indecisión de Foulquier, que permitió el rápido contragolpe de Cucurella. El lateral reconvertido a extremo vio cómo su chut golpeaba la parte superior del larguero tras ser desviado por Germán.

Con el cansancio se iban abriendo los espacios. El Granada comenzó a vislumbrar el área de David Soria y provocó varias ocasiones de peligro. Un remate de espuela en el primer palo de Kenedy que terminó en córner tras la intervención de Djené se convirtió a la postre en el primer tanto del partido. Cuando parecía que el saque de esquina se iba a terminar en nada, Vallejo consiguió filtrar el balón en la frontal del área para Yangel Herrera. El venezolano se disponía a disparar a puerta cuando Djené barrió tanto el balón como su pierna.

Las protestas airadas de los jugadores azulones no sirvieron de nada. Gil Manzano ni siquiera acudió a la pantalla a revisar la acción, ya que se trataba de una jugada de pura interpretación, por lo que Medié Jiménez desde la sala VOR poco tenía que añadir a la acción. Agarró el balón Ángel Montoro ante la ausencia de lanzadores más habituales. Su chut no salió de mejor manera posible, David Soria le adivinó las intenciones, pero un bote justo antes de la mano del portero desvió ligeramente el balón y terminó en el fondo de la red.

La resistencia como forma de vida

Marchando por detrás en el marcador, Bordalás quiso revolucionar su sistema. La entrada de Ángel por un amonestado Mata dio más movilidad a la delantera tras la espalda de los zagueros. El Getafe acumuló hombres arriba y Olivera consiguió llegar a línea de fondo. Su pase de la muerte lo remató en el punto de penalti Cucho, que obligó a la primera intervención importante de Rui Silva.

El gran empuje azulón obligó a Diego Martínez a mover su banquillo. El técnico nazarí intentó aprovechar los posibles huecos que igual quedaban a la espalda de los zagueros y sustituyó a los dos extremos de golpe. Tanto Kenedy como Suárez hicieron un trabajo importante pero poco lustroso durante toda la primera parte y dejaron sus puestos en el campo a Puertas y Machís. El colombiano, que se estrenaba como titular, no tuvo un encuentro sencillo, pero consiguió incomodar a Nyom en alguna que otra ocasión.

El ritmo que había cogido el partido volvió quedarse frenado tras una lesión de Djené, que tenía una brecha en la ceja tras un choque de cabezas con Puertas. Un respiro para un Granada que comenzaba a acusar toda la presión que ejercía el Getafe en el último tercio del campo rojiblanco. Los desdobles que hacían Olivera y Damián Suárez iban generando cada vez más presión en la zaga del Granada.

Sin embargo, cuando los nazaríes intentaban salir rápido al contragolpe siempre había un futbolista de azul que llegaba más rápido a recuperar el balón. Ante la insistencia de los hombres de Bordalás y viendo que el Granada estaba cada vez más encerrado en su propio campo, Diego decidió reforzar la defensa. Nehuén Pérez al fin hizo su debut con la camiseta rojiblanca y la zaga nazarí pasó a tener tres centrales. En el otro lado del campo, un desfondado Jorge Molina no pudo recibir el calor de su antigua afición cuando dejó su puesto en el campo a Soro.

Fiel a su estilo, el Granada mantuvo su compostura en la última línea y no permitió los remates dentro del área. El argentino Nehuén se convirtió en la gran torre que rechazaba los balones que llegaban a sus dominios, excepto por un centro desde la derecha de Timor que mandó al larguero Enes Ünal. El cansancio hacía mella en los hombres de Diego. Ni siquiera los que entraron de refresco, que habían sido titulares en Eindhoven, conseguían reaccionar con la frescura necesaria para poder hacer daño con los espacios que iban quedando.

El Getafe se iba quedando sin tiempo el Granada seguía achicando balones, pero habían sido tantas las interrupciones que Gil Manzano decidió añadir siete minutos más al partido. Siete minutos más de sufrimiento en el corazón de los aficionados granadinista que estaban deseando escuchar el pitido final que significaba que el Granada era colíder de Primera División junto al Real Madrid. Tras 420 segundos de eterna agonía, sonó el silbato del colegiado y Diego Martínez celebró como siempre tres puntos conseguidos como nunca.


Ficha Técnica:

Getafe: David Soria; Damián Suárez, Djené, Cabaco, Olivera; Nyom (Ünal, 64’), Arambarri, Maksimovic (Timor, 64’), Cucurella; Cucho y Mata (Ángel, 46’).

Granada: Rui Silva; Foulquier, Germán, Vallejo, Neva; Montoro (Nehuén, 74’), Eteki, Yangel Herrera; Kenedy (Puertas, 55’), Luis Suárez (Machís, 55’) y Jorge Molina (Soro, 74’).

Goles: 0-1 Montoro (p. 45’).

Árbitro: Gil Manzano (extremeño). Amonestó a Mata, Olivera, Djené y Ünal por parte del Getafe y a Germán y Yangel Herrera en el Granada.







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