El Granada cumple 90 años en el mejor momento de su historia

Los rojiblancos celebran su aniversario dos días antes de medirse al Manchester United en los cuartos de final de la Europa League, un hito que pocos podían imaginar hace un par de décadas

Granada CF Athletic Club de Bilbao
El Granada sigue luchan por agrandar su historia | Foto: Antonio L. Juárez
Jero CameroJero Camero
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Los 90 años de historia del Granada CF están teniendo su momento cumbre en el presente. El pasado del club ha estado lleno de grandes hitos, como todos los ascensos a Primera División, un subcampeonato de Copa del Rey o el Pichichi logrado por Porta en el curso 71-72. Sin embargo, ninguno es comparable a lo que se vive hoy en día con el club y en la ciudad, sobre todo porque, si se echa la vista atrás, se puede comprobar como hace tan solo 16 años el club navegaba sin rumbo por las aguas de Tercera División.

Este tipo de crecimiento pocas veces se ha visto en la historia del fútbol. Del infierno a Europa en solo quince temporadas. De que modestos equipos como el Antequera o el Loja visitaran el Nuevo Los Cármenes, a que lo hagan grandes e históricas entidades de nivel europeo como el Nápoles y PSV. Todo esto sin olvidar que parte de la historia aún está por escribirse y que el Manchester United aún tienen que conocer lo que es pisar el verde manto del Zaidín, así como los rojiblancos visitar el ‘Teatro de los Sueños’ de Old Trafford.

Pero estos 15 años no han sido sencillos. Hasta en las mejores familias hay momentos de duda y de bajón. El Granada CF ha experimentado varios de esos para poder llegar hasta la gloria de disputar la Europa League y ha sido gracias a su Eterna Lucha que ha conseguido impulsarse hacia arriba una y otra vez. Un lema que representa a todo el club desde su salida del fango y sobre el que se han ido juntando jugadores, cuerpo técnico, directiva y trabajadores hasta ser lo que es hoy día.

El comienzo de la escalada

La historia moderna y reciente del Granada comienza con uno de los peores elementos que puede sufrir un club de fútbol. Los rojiblancos sufrieron un descenso administrativo en el curso 2002-03 por impagos a los jugadores. Tocaba remar desde Tercera División. Cuatro años más tarde, tras una eliminatoria muy dura ante el Guadalajara que terminó con un global de 3-1, el conjunto granadino volvía a la categoría de bronce del fútbol español.

El mismo periodo pasó el Granada en Segunda División B. Otros cuatro años en los que el club sufrió su conversión a SAD para evitar un nuevo caso que le llevara de nuevo al pozo de las categorías inferiores. El mando de Quique Pina, respaldado por el poder económico de Gino Pozzo, ayudó a asentar las bases del equipo para poder luchar por un nuevo ascenso a Segunda División, categoría que el club no había pisado desde 1988.

La primera posición de su grupo al final de la temporada permitió a los rojiblancos pasar directamente al cuadro de campeones, por lo que una victoria en la eliminatoria ante el Alcorcón significaba el ascenso a Segunda División. Ighalo y Amaya fueron los encargados de poner por delante al Granada en el partido del Nuevo Los Cármenes. La ventaja de dos goles fue suficiente para visitar el Santo Domingo del municipio madrileño y aguantar pese al tanto de Íñigo López para los alfareros. A modo testimonial, el Granada se proclamó campeón total de Segunda División B al imponerse a la Ponferradina.

Un sueño de 35 años

El Granada había conseguido regresar al fútbol profesional y se iba a convertir en la gran sensación de Segunda División con un año inolvidable. A pesar del inicio titubeante, la igualdad de la categoría y la búsqueda de un nuevo reto permitió al conjunto rojiblanco llegar a las últimas jornadas con posibilidad de pelear por el play off de ascenso. La quinta plaza obligaba al Granada a medirse al Celta, uno de los equipos más fuertes del campeonato. Un heroico Roberto selló el pase a la final en la tanda de penaltis. Ante el Elche, fue Ighalo el que silenció al Martínez Valero con una jugada memorable. Contra todo pronóstico, un recién ascendido como el Granada lograba dar el salto a Primera División.

Habían pasado 35 años desde la última vez que el cuadro rojiblanco había pisado la máxima categoría del fútbol español. Era la revelación y quería recuperar el puesto entre las glorias que merecía desde hacía años. El objetivo, como el de todo recién ascendido, fue el de mantener la categoría. Año tras año, la permanencia llegó con mucho sufrimiento y dificultades. Los aficionados rojiblancos se abonaron al sufrimiento de esperar hasta casi la última jornada para poder saber si disfrutarían las mieles del éxito un año más.

Durante aquella etapa alguno de los nombres más importantes de la historia reciente del club se destaparon. Hombres como Siqueira, Ighalo, Brahimi o El Arabi han dejado una huella profunda en el corazón de los aficionados. El delantero marroquí, por ejemplo, aprovechó su estancia en el Nuevo Los Cármenes para convertirse en el máximo goleador de la historia del club en Primera División. Sin embargo, el sueño por el que tanto había luchado el Granada se desvaneció durante la sexta temporada en un maremágnum de cuestionables decisiones directivas y una plantilla demasiado dispar, con más de 20 nacionalidades distintas.

Resurgimiento y Europa

La llegada del nuevo grupo dueño del club trajo consigo el descenso a Segunda División como colistas. Era el momento de cambiar el sistema y aportar por el talento nacional tras el fracaso de intentar construir un equipo mediante jóvenes promesas provenientes de todo el mundo. La adaptación a este nuevo modelo no fue sencilla y durante ese primer año en Segunda División el Granada tuvo un rendimiento muy irregular bajo el mandato de José Luis Oltra, mientras que Pedro Morilla y Miguel Ángel Portugal tampoco pudieron mejorar la situación. Al final, con un décimo puesto en la clasificación, los aficionados buscaban solicitaban un nuevo cambio de rumbo.

Fue entonces cuando llegó el mesías del Granada, un joven entrenador gallego pero asentado en la provincia desde hacía mucho tiempo. Diego Martínez Penas se convirtió en el entrenador rojiblanco para la temporada 2018-19. La estabilidad que el técnico le dio a una plantilla sin mucho lustre pero llena de trabajadores incansables sirvió para mantenerse en la zona alta de la tabla durante todo el curso hasta sellar el segundo puesto con un empate en Son Moix que devolvía al equipo a Primera División tras dos años en Segunda.

Regresar a la máxima categoría era el sueño de todo granadinista, pero nadie se podía imaginar lo que sucedió al año siguiente. La idea de mantener el bloque de la plantilla fue un acierto al que se le sumaron nombres experimentados como Roberto Soldado y jóvenes promesas como Carlos Fernández. Mientras, otros futbolistas como Germán, Domingos Duarte, Montoro o Rui Silva crecían en al sombra dejando jornada tras jornada un rendimiento sensacional. La temporada 2019-20 estuvo llena de momentos mágicos, siendo el primero de ellos el triunfo frente al Barcelona a comienzo de la temporada con tantos de Eteki y Vadillo y que permitió al Granada dormir como líder de Primera División.

Luego llegó el covid y se puso en pausa toda la competición, no sin que antes toda la afición granadinista se echara a la calle para animar a los suyos antes del crucial partido de vuelta de la semifinal de la Copa del Rey ante el Athletic Club. Se escapó la final por menos de quince minutos, pero aún quedaba luchar por el sueño europeo de quedar entre los siete primeros clasificados de Liga. Tras la reanudación de la competición durante el verano, el Granada llegó a la última jornada aún con opciones de meterse entre los elegidos, aunque no dependía de sí mismo. Un solvente triunfo por 4-0 ante el Athletic Club y la victoria del Levante sobre el Getafe permitió a los jugadores celebrar una histórica séptima plaza, aunque con la pena de un estadio vacío que no pudo festejar junto a ellos.

El destino en ocasiones es caprichoso y esta vez ha querido que el momento de la historia del Granada coincida con su 90 cumpleaños, a dos días del partido más grande que ha vivido el Nuevo Los Cármenes. La andadura por Europa del conjunto rojiblanco le ha llevado desde el Zaidín hasta Nápoles, Budapest y Eindhoven, entre otros. Un paseo por el Viejo Continente que está costando un gran esfuerzo a los jugadores en forma de lesiones y sin poder contar con el apoyo de la afición en cada uno de los partidos en casa. El Manchester United será el próximo en visitar el fortín rojiblanco en unos apasionantes cuartos de final de la Europa League. Tanto la ciudad como el equipo sueñan a lo grande y no habría mejor regalo de cumpleaños que un gran resultado ante los red devils.







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