El partido del siglo

3) 39-40 Gr 2 Ca 1
Maravillosa foto de los prolegómenos del Recreativo 2-1 Cádiz del 18/02/40 | Foto: José Luis Ramos
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El Granada que salió derrotado de San Mamés en la ida de semifinales 2020

Que el Granada CF atraviesa una de sus mejores épocas salta a la vista. De la mano de Diego Martínez ya se han batido algunos récords históricos y con un poco de suerte todavía podemos asistir a maravillosos hitos futboleros en rojiblanco del todo inéditos por estos predios. Estamos en vísperas del partido del siglo y la fiesta está asegurada para la noche del 5 de marzo sea cual sea el resultado, pero a poco que la bien dirigida muchachada rojiblanca haga valer sus muchas armas balompédicas, no podrán los leones aguar la celebración y aunque sin gabarras, que aquí somos de secano, podemos vivir algo con lo que no hace nada ni siquiera podíamos soñar los forofos. Todo esto le da pie a un servidor para hacer un breve repaso a otros partidos del siglo que en la historia del Granada han sido, aunque me van a permitir que me ciña a sólo cuatro, con el denominador común de que todos ellos ocurrieron a la vera de la Penibética, o sea, que se pudieron vivir de cerca porque se jugaron en Granada.

El primero cronológicamente ocurrió en una fecha ya tan lejana como 1934, el 18 de noviembre, en el campo que conocemos como de las Tablas. Se tendría que haber disputado en el campo nuevo (Los Cármenes, que todavía no tenía nombre oficial) que, según dijeron, estaría en servicio desde septiembre, pero como las obras se eternizaban por falta de monetario, sólo había en toda Granada para la práctica del balompié aquel vallado de madera de chopo donde venía jugando sus partidos como local el Recreativo Granada desde su fundación en 1931, y así el agreste campo de la calle Concepción Arenal fue testigo del primer ascenso a segunda división del Recreativo, un club que con apenas tres años de vida y partiendo del escalón más bajo del fútbol nacional daba el salto a la categoría de plata y merecía de Pedro Escartín el apodo de Once Fantasma, el equipo que entrenaba Antonio Rey y en el que destacaban el portero Tabales, el defensa Carrera, el ariete con mucho gol Calderón y los canteranos Herranz y Bombillar. Sobre la irregular y terriza superficie del primer campo que tuvo nuestro equipo, el Recreativo venció 2-1 al eterno rival, el Malacitano, en el último partido de liguilla previa al comienzo de la competición, y ambos ascendieron de la mano como campeón y subcampeón, quedando empatados en todos los guarismos de la tabla. Precisamente los mismos dos contendientes, ya con la vitola de equipos de segunda, un mes más tarde, 23 de diciembre de 1934, disputaron en Los Cármenes (todavía sin nombre) el primer partido que se jugó sobre su césped en sus 61 años de existencia.

Tres fotos que publicó Ideal del partido Recreativo 2 Malacitano 1, el 18/11/34

Con presencia de varios cientos de malagueños, la “cahilla pasas” de las Tablas en su penúltimo servicio al club amenazaba con romperse por sus frágiles costuras al verse invadido por las cuatro mil almas que a presión pudieron acomodarse (es un decir) en sus terraplenes embarrados. Juego elaborado hubo poco y sí muchos nervios, y las jugadas conflictivas abundaron con la complacencia del referí Balaguer, que tuvo una actuación parcial y dejó a los forasteros emplearse con gran dureza según aquel vehemente plumilla que firmaba Martinenc, haciendo subir por momentos la tensión hasta terminar el partido como el rosario de la aurora y prolongarse las hostilidades hacia todo lo que oliera a boquerón fuera del campo hasta bastante después de terminado el choque, también en vendetta por las pedreas sufridas por los hinchas granadinos unas semanas antes en Baños del Carmen.

Como partido del siglo puede catalogarse también el que en Los Cármenes enfrentó al (todavía) Recreativo contra el Cádiz el 18 de febrero de 1940, con el liderato del grupo V de segunda en juego a falta de tres jornadas para terminar la liga. En la primera temporada después de la guerra, un Recreativo completamente renovado que entrenaba Manolo Valderrama y que por primera vez empezaba a recitarse con aquello tan musical de Floro, Millán, González… y en el que también destacaban nombres como Gaspar Rubio y Trompi, realizó una liga excelente en la que sólo perdió un partido (de 14), pero tropezó con la aún mejor campaña de los amarillos y al final no logró clasificarse para liguilla de ascenso, cosa que sí conseguiría a la temporada siguiente, la del primer ascenso a primera.

Maravillosa foto de los prolegómenos del Recreativo 2-1 Cádiz del 18/02/40

Los Cármenes «estuvo abarrotado de una multitud alentadora e hidalga», titula Hoja Oficial del Lunes su crónica, calculándose que asistieron unas apretujadísimas 17.000 personas (el aforo oficial era de 12.000 por entonces) que no pudieron materialmente alzar sus brazos para cantar en los prolegómenos los himnos guerreros y patrióticos con los que estaba mandado por la autoridad azul mahón que se iniciara cualquier acontecimiento público en los años de la primera posguerra. Asistieron varios cientos de gaditanos llegados en tren botijo y también «ramilletes de granadinas, almerienses, jaeneras, malagueñas y gaditanas. Muchas y bellísimas todas», dice la misma crónica. Destacable fue la peripecia del hincha Juan Gutiérrez, quien saliendo dos días antes de su pueblo, Lanteira, atravesó en burro toda Sierra Nevada para estar a la hora del partido y volverse después por el mismo camino y en el mismo medio de locomoción; con un ¡Viva Lanteira! cierra Ideal su sesión Chismorreos donde comenta la hazaña de Gutiérrez. Ganó 2-1 el Recreativo y accedió a un efímero liderato que sólo le duró esa jornada. Según las crónicas fue un partidazo en todos los aspectos en el que imperó la total corrección de unos y otros y en el que el juego «homogéneo, alegre y de filigrana» de los locales se impuso al «rápido, brioso y profundo del team gaditano».

Un salto en el tiempo nos lleva a 1966, en una España en pleno desarrollismo con abundancia de seillas por doquier. Ya en cada casa celtibérica el televisor cubierto con tapete de croché reinaba en las salas de estar y así se barajó la posibilidad de que el partido que nos ocupa o el de devolución de visita lo diera en directo TVE, al estar vendido con mucha antelación las tres cuartas partes del aforo, condición indispensable para poder llevarlo a cabo, pero finalmente no hubo tal cosa.

Cartel anunciador de la ida de promoción frente al Málaga y una vista del paseo del Violón la mañana del partido, publicada por Ideal

El domingo 15 de mayo de 1966 Los Cármenes registró un lleno histórico para presenciar el partido de ida de promoción entre el Granada y el Málaga. Estaba en juego un puesto en primera. El Granada, que acabó la liga del grupo Sur de segunda como subcampeón, era el aspirante, y el Málaga defendía la categoría que hasta ese momento ostentaba.  Vinieron de la ciudad vecina 170 autobuses que ocuparon la totalidad del paseo del Violón y de otros enclaves de la ciudad, más innumerables coches particulares y un tren botijo, de manera que en las gradas había casi tantos malagueños como granadinos. El Granada del gran Jeno Kalmar en su segunda etapa a la vera de la Alhambra, sin grandes nombres en sus filas (el guardameta Otero, el delantero centro Miguel, el defensa Barrenechea, el medio Lorenzo, más los canteranos Almagro, González –hijo-, Tinas, Eloy y el cuasi granadino Mariano Santos), era un equipo mucho más modesto que su adversario, en el que figuraban varias viejas glorias que habían alcanzado tiempo ha la internacionalidad (Garay, Pepillo), pero supo hacer valer su principal arma, el entusiasmo, y ganó el envite por un resultado que pareció corto, 2-1, pero que sirvió para logar el tercer ascenso a división de honor al empatar en la vuelta en La Rosaleda 1-1.

El último partido del siglo a que nos vamos a referir es ya del XXI y tuvo como escenario el nuevo Los Cármenes. En esta ocasión lo que estaba al alcance de la mano era bastante más modesto, un ascenso a 2ª B, pero no por esa razón la expectación fue menor y también se registró un lleno a reventar. A las alturas de 2006, hace tres días como aquel que dice, el Granada era un club muy distinto al actual y no digamos al de años anteriores. Atravesaba la que sin duda es su peor época histórica y su futuro como entidad deportiva estaba más en el aire que nunca. Llevaba en esos momentos 30 larguísimos años sin pisar la máxima categoría y casi 20 sin aparecer por segunda, y por todo ello le habían salido competidores directos en su propia casa, algo del todo insólito en sus ya casi cien años de existencia.

Ramón marca el 2-0 al Guadalajara el 25-J de 2006

De la mano de José Víctor, sustituto en el banquillo de Kiki Barón, y con un equipo muy bueno para la ínfima categoría que ostentaba en el que destacaban hombres que habían jugado en primera, como Iñaki Bollaín, Saavedra, Ramón, Josemi, Joyce Moreno, más los canteranos Gustavo, Javi García, Milla, Zurita, Nene, Labella o Francis, tras proclamarse campeón del grupo noveno de tercera, accedió a los play off de ascenso, superando en la primera ronda al Linense. Su rival en la segunda y definitiva fue el Guadalajara, con el que nunca antes se había cruzado nuestro equipo, ni siquiera en un amistoso, y que en el partido de ida, en tierras alcarreñas, derrotó a los nuestros 1-0 con la inestimable ayuda del colegiado de turno, un tal Rupérez Chércoles de triste recuerdo. La vuelta se jugó el 25 de junio de 2006 en el nuevo Los Cármenes donde no cabía un alfiler y aunque hubo que llegar a la prórroga el resultado final de 3-0 puso fin a los cuatro malditos años de tercera y a la vez inauguró una práctica que desde entonces se ha repetido tres veces más en un corto espacio de tiempo, la de las celebraciones masivas de los triunfos rojiblancos en la fuente de las Batallas.

Aunque el Granada de nuestros amores es especialista en conseguir sus mejores hazañas lejos de la Penibética, podríamos añadir varios partidos del siglo más. Como el que supuso la final de Copa de 1959, sobre el que ya se ha escrito más que suficiente y además no se disputó por estos pagos. También podríamos hablar de otras muchas ocasiones en las que nuestro campo registró entradas hasta la bandera, como todos aquellos de Primera División en que nos visitaba un grande. O de aquella infausta ocasión que conocemos como 25-J de 2000 o como Murcianazo, que aunque terminara en gran chasco también fue en su momento catalogado como partido del siglo, incluso del milenio, pero, sinceramente, es mejor olvidar, aparte de que daría como resultado un escrito demasiado largo. Lo dejaremos ahí y quizás más adelante volveremos sobre el tema si es que los amables rectores de este medio no se cansan antes de las cosas de este escribidor amateur.





Comentarios

Un comentario en “El partido del siglo

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    José Luis Entrala

    Soy uno de los muchos lectores de este medio que siguen tus historias con admiración. Un abrazo

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