El gigante europeo del transporte se fija en Granada

Webtrans, empresa suiza que lidera el sector logístico, confía su plataforma de control digital e informático a dos profesionales salidos de la universidad granadina

Entrevista a Mariam Chaaraddine y Antonio Espinosa en la Camara de Comercio de Granada
Mariam Chaaraddine y Antonio Espinosa, junto a la oficina de Webtrans en Granada, ubicada en el edificio de la Cámara de Comercio | Fotos: Antonio L. Juárez
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Un concepto fácil de entender hasta para el que no tenga ni idea de logística: una empresa quiere trasladar mercancías de un punto A a un punto B y un transportista se dedica precisamente a eso. Entre ellos surge un intermediario, alguien que pone en contacto a los que quieren trasladar y los que se dedican a eso. Ese intermediario, en un lenguaje más técnico (pero sólo un poco más) se denomina también bolsa de carga.

Otro concepto, que seguramente a estas alturas también le sonará a la mayoría: el blablacar y empresas similares nacieron también como intercesor para llevar a personas del punto A al punto B, un trayecto que es el que de hecho iba a hacer el conductor. Así no va solo, se comparten gastos y en ocasiones se hacen amigos (y enemigos).

¿El conductor del blablacar hace lo que una empresa de transportes? En cierto modo sí. De hecho, a menudo pasa que el encargado de llevar sanos y salvos a los ocupantes de un coche de Granada a Madrid, por ejemplo, tenga a veces que desviarse de su trayecto un poco para recoger a alguien en un pueblo de Jaén. También puede pensar, y de hecho muchas veces lo hace, que no tiene sentido volver solo, que para el regreso también puede organizar otra búsqueda de usuarios. Y si esta vez tiene que recoger a alguien en Toledo y económicamente le renta, pues lo hace.

Por lo mismo, al transportista que acaba de hacer una entrega en Hamburgo no le compensa (a él si es autónomo o a su empresa si trabaja por cuenta ajena) retornar de vacío a Granada. Pues hay una empresa especializada en buscarle una nueva carga, ya sea en esa ciudad alemana, ya en otro sitio al que se pueda acercar sin que le suponga demasiado inconveniente económico.

Decir que eso es lo que hace Webtrans sería reduccionista, porque se ocupa de muchísimas otras cosas. Pero como metodología básica podría valer para que el neófito en estas lides se haga una idea.

Además de por ser una empresa que opera en toda Europa y por tener una cartera de clientes en constante crecimiento, Webtrans se diferencia, para mejor, de otras empresas del sector en que ofrece un servicio cien por cien digitalizado. Eso le permite, entre otras cosas, tener localizados en cada momento a todos y cada uno de los transportistas que están en la carretera. Y en ese terreno, el de la geolocalización, es donde entra en juego Granada. Porque el proceso de digitalización y la creación y funcionamiento de la aplicación que permite a Webtrans prestar un servicio puerta a puerta (así esté una en Singapur y la otra en Barbados) corren a cargo de Mariam Chaaraddine y Antonio Espinosa, ingenieros informáticos que estudiaron en la Universidad de Granada.

Mariam Chaaraddine es licenciada en Ingeniería Informática por la Universidad de Granada.

Webtrans, cuya sede central está en Suiza, se puso en contacto hace tres años con Mariam Chaaraddine, marroquí de nacimiento y licenciada en Ingeniería Informática. Lo hizo a través de un cazador de talentos, que es una figura para muchos mítica pero que, a la vista está, existe. Valoraron en ella su cualificación y también que su lengua materna es el francés. Después, ella recomendó a un compañero de facultad llamado Antonio Espinosa “porque era un alumno muy destacado”, recuerda.

Se instalaron en un despacho en la sede de la Confederación Granadina de Empresarios y el pasado verano se mudaron a una oficina de la Cámara de Comercio. Allí llegan todas las mañanas a las 8,30 y se hacen cargo de todas las incidencias que puedan producirse en los numerosísimos envíos que la empresa tiene entre manos. Son su soporte informático.

Los clientes con los que opera Webtrans son los grandes del transporte europeo: DHL, MRW, SEUR… “Hay una cartera grande y en crecimiento que opera en toda Europa y tenemos un volumen de negocio importante. En noviembre, por ejemplo, ha habido mucho trabajo porque es un mes en el que muchas empresas se aprovisionan de mercancía de cara a la campaña navideña”, explica Antonio Espinosa.

Webvan, la última milla

Que va a más es algo que se pone de manifiesto en los nuevos proyectos que está desarrollando. Un caso es la llamada webvan, un sistema innovador en el que Webtrans es pionero y líder. Ahí actúa como bolsa de cargas ligeras para furgonetas, las que hacen la denominada “última milla”, las que llevan el envío hasta casa. “Ahora mismo hay mucha gente que recurre a Amazon, por poner un ejemplo, para encargar cosas que vienen en paquetes y que a su vez viajan en furgonetas. Con tanto envío se hace necesaria una racionalización. Es un servicio muy demandado y con Webtrans y gracias a nuestra plataforma las empresas pueden ver todo lo que necesitan: las características de los camiones, el volumen de carga… Con un vistazo lo pueden saber todo. Es una forma de integrar el conjunto de servicios en un un todo, de forma ágil y sencilla”, apunta Mariam Chaaraddine.

Para ellos, este apoyo que han recibido por parte de una multinacional no sólo es un reconocimiento a su trayectoria profesional, sino a la cualificación y el gran nivel de la Universidad de Granada. “Hay facultades aquí, como la de Informática o la de Interpretación, que tienen muy buena fama en el exterior”, resalta Chaaraddine. “Precisamente por esa buena fama, cada vez hay más gente que estudia aquí y que consigue este tipo de trabajos, como también cada vez hay más empresas extranjeras que instalan en Granada sus departamentos de desarrollo de software. En Granada hay muy buenos programadores”, remacha Espinosa.

Antonio Espinosa es el otro integrante del departamento de Webtrans en Granada.

 

 

 





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