La Geoda de Pulpí, una joya escondida que ahora se puede visitar

Este capricho de la naturaleza se encuentra dentro de Mina Rica, en la provincia de Almería, y es la de mayor tamaño que se puede ver en el mundo

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Geoda de Pulpí | Foto y vídeo: Daniel Bayona
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Durante siglos ha estado escondida bajo la montaña. Una joya oculta para el disfrute del ser humano. Se estima que sus cristales se formaron hace entre 2 millones y 60.000 años. Este capricho de la naturaleza fue desenterrado por los mineros que realizaron su actividad a partir de 1.840, aunque se conoce que la explotación tiene origen romano. Años más tarde, en 1.999, el Grupo Mineralogista de Madrid dio la voz de alarma tras una incursión.

La Geoda de Pulpí tiene su origen en un proceso hidrotermal en el que se produjo una disolución de una dolomía y posteriormente se crearon sus bellos cristales, que son de yeso. Su peculiaridad viene por su tamaño y por ser la única visitable del mundo. Tiene ocho metros de profundidad, dos de ancho y dos de alto y la transparencia de sus cristales permite coger un libro y leer a través de ellos.

Para conocerla, hay que bajar a unos 60 metros de profundidad dentro de Mina Rica. «El visitante cuando viene es para ver la Geoda. Y viene entusiasmado por conocerla, pero, realmente, lo que hace primero es una visita por la mina que no se espera. Es una mina espectacular. Es un recorrido de unos quinientos metros. de entrada y otros 500 de salido», comenta a GranadaDigital Milagros Carretero, geologa de la Mina Rica.

Y es que, el recorrido que hace el visitante es el que hacían los mineros hace casi 200 años. «Tenemos muchos restos que han dejado los mineros aquí. Cuerdas que utilizaban para subir y bajar, martillos percutores, latas de conserva, calzado de esparto. Hay jaulas mineras o vías por donde pasaban las vagonetas», indica Carretero. Una visita a la que nadie deja indiferente.

Interior de la cueva.

Para poder visitar la Geoda de Pulpí se han hecho dos fases de rehabilitación. En la primera fase se extrajeron lodos y escombros de la galería principal, unas 700 toneladas. En la segunda fase se han puesto refuerzos metálicos y escaleras para acceder a las distintas galerías y  al colofón final de la excursión.

Pero, antes de acabar de recorrer la mina, la mayoría de personas que han estado allí recuerdan con impresión la ‘catedral’ de la mina. «Se trata de una cámara de explotación que es una maravilla, donde se encuentran las escaleras de salida de emergencia. En esa cámara podemos ver una de las lleves mineras más espectaculares que existen. El visitante va a comprobar el patrimonio minero y geológico que nos han dejado los mineros», subraya Milagros Carretero, geologa de la Mina Rica.

Mejores condiciones de conservación

La geoda la visitan a diario entre 200 y 300 personas. Pero, a pesar de lo que piensen muchos, su conservación está más que asegurada. La geoda se encuentra monitorizada. Hay sensores de temperatura, de humedad relativa y de dióxido de carbono. «La tenemos como en la UCI. Realmente es ahora cuando está cuidada y preservada», comenta Carretero. Porque todos estos datos van directamente a la Universidad de Almería para su valoración diaria.

Se trata, en definitiva, de una de las mayores joyas naturales que hay en Andalucía y que tras numerosos estudios y una rehabilitación que ha costado 500.000 euros se puede visitar. Más información en la siguiente página web: www.andalucia.org/es/otono-en-andalucia/.

 

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