Formas de ganarse la vida en Granada: vender abanicos

Artesanías Medina se dedica a la venta de un producto de lo más granadino y andaluz, que traspasa las fronteras y llega a México y Japón

Artesanos Medina_Sara Castaño
Local de abanicos en una de las esquinas de la Plaza Bib-Rambla | Fotos: Sara Castaño
María GonzálezMaría González
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En Granada hay muchas tiendas de souvenirs, pero en una de las esquinas de la Plaza Bib-Rambla hay una que sólo se dedica a los abanicos y es de lo más granadina. Este mundo es muy amplio, requiere de esfuerzo y mucho mimo. Algo que tienen muy claro en Artesanías Medina. GranadaDigital habla con Carmen María Medina y Ángel Medina, que entienden y mucho de abanicos.

¿Por qué abanicos?: “Queríamos especializarnos, y es un producto que se vendía bien, así que decidimos probar. El mundo del ventalle (sinónimo de abanico) está en continua evolución, seguimos diseñando y apostando por este mercado. Ahora hemos hecho nuevos modelos para el año que viene. No somos estáticos, cada vez que viene la gente encuentra algo nuevo.”

La estética es muy importante, todo entra por el ojo, y los abanicos no iban a ser menos. Por eso en las distintas tiendas cuidan mucho la imagen. “La clave en la venta del producto es el cuidado, nosotros vendemos desde el uso corriente para diario, como para ocasiones especiales como una boda. Los materiales con los que están confeccionados son muy variados, desde tela a la madera, con palo santo, ébano… Con diseños propios, de artistas reconocidos del mundo del abanico, todo cuidado al detalle.” Incluso uno puede personalizar su abanico e inscribir lo que quiera en él, lo que hace que sea único.

¿Cuál es el secreto? Como casi todo, tiene mucho de ensayo y error. «Es ir probando, qué modelos gustan más, cuáles se venden mejor y si alguno no se vende, lo retiras. El mundo del souvenir tiene temporalidades y fuimos probando, la venta en verano es muy buena pero también decidimos probar en invierno.» ¿Y Funciona? Curiosamente, en invierno se siguen vendiendo abanicos, por muy raro que suene o parezca.

Momento de la entrevista en Artesanías Medina | Foto: Sara Castaño

Hay dos tipos de comprador, aquel que quiere el abanico por souvenir o tener un recuerdo de la ciudad, como son los turistas, y aquel que lo hace por coleccionar o por regalar algo especial, que también puede ser local. Los precios son muy variados, desde 1 euro hasta los 500 euros. Quizá el secreto de la venta  sea ese, llegar a cuánto más público mejor. ¿Y qué hay respecto a la temporalidad? Curiosamente la hay. «La temporada arranca en Semana Santa y se alarga hasta el mes de octubre, depende en buena parte del clima de la ciudad. Noviembre y diciembre son los meses más flojos, pero con el comienzo del año en enero vuelve a repuntar la venta.»

Tradición familiar, eso es lo que mejor define a Artesanías Medina. “Todo comenzó con mi padre, con tejidos alpujarreños y granadinos. Cuando se pusieron de moda los edredones de poliéster se dejaron de vender los tejidos hechos a mano.  Entonces se empezaron a estampar bolsas y camisetas. Así comenzamos en el mundo del souvenir.” Lo que demuestra que después de una crisis siempre existe alguna oportunidad de remontar. “Somos artesanos, artesanos granadinos”.

De que son granadinos no cabe duda, solo hace falta echar un vistazo a sus tiendas, azulejado de la Alhambra, la imagen de la fortaleza nazarí, el flamenco… Todo muy andaluz. Cuentan con seis tiendas en la ciudad, pero no solo tienen presencia en Granada. Están repartidos por Sevilla, Córdoba, Ronda y Toledo, sus diseños viajan incluso a México y Japón. “La expansión vino por casualidad, se presentó la oportunidad y la cogimos. Las franquicias son con gente de sabemos cómo trabaja, la primera fue con un proveedor que conocía el producto y lo más importante, confiábamos en él”. Sin prisa, pero con firmeza, esa es la insignia del negocio.

La competencia es clara, en Granada no hay calle que no cuente con alguna tienda con recuerdos. Pero la cualidad y el cuidado de la marca se ha convertido en la diferenciación de su producto. “Hace solo 30 años solo había 15 tiendas de souvenirs. Hoy, incluso tiendas que no son de souvenirs tienen productos que sí lo son. Nosotros somos conscientes de ello por eso hacemos productos de calidad y eso al final es lo que nos representa, es nuestra marca”.

¿Se puede vivir de la venta de abanicos? Artesanías Medina es el claro ejemplo de que, con cariño y trabajo, sí que se puede. Un producto con esencia 100% granadina que ha traspasado las fronteras de la ciudad. Que no solo cuenta con clientes locales sino que viaja por todo el mundo y que ha conseguido convertirse en una marca.

Carmen María Medina y Ángel Medina en su tienda de abanicos | Foto: Sara Castaño



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