Formas de ganarse la vida en Granada: Secaderos de jamón

Con casi medio siglo de tradición familiar, los productos de Jamones Joaquín, llegan incluso al extranjero

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Juana González y Trini González | Foto: Trini González
Andrea Piñar AnguitaAndrea Piñar Anguita
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Trevélez es un pueblo de la Alpujarra Granadina con algo más de setecientos habitantes. Un pueblo pequeño con un gran potencial, que supo ver Joaquín González Álvarez fundador de Jamones Joaquín. Hace ya casi medio siglo que Joaquín González Álvarez, padre de Juana y Trini González, levantó este negocio, un secadero que como su propio nombre indica cura y seca jamones y del que ahora son sus hijas, junto a Jorge, marido de Juana González, quienes llevan las riendas.

En un pueblo pequeño como el de Trevélez, donde las oportunidades de trabajo se centran en este sector, junto al de los tomates y el turismo, el secadero de esta familia ha conseguido hacerse un buen hueco entre los comerciantes del jamón. “Nuestro negocio familiar es de donde comemos, es nuestro trabajo diario, aunque también un quebradero de cabeza, porque quien tiene un negocio es lo que tiene” comenta Juana González.

Crecer con el negocio que fundó su padre hizo que estas dos mujeres se convirtieran en lo que hoy son, dos personas fuertes y con carácter que comparten su tiempo entre el secadero y Mesón Joaquín, otra de las herencias de su padre. Estos valiosos valores se los han trasmitido además, a sus hijos, unos jóvenes que sacan la fuerza de sus madres para llevar sus estudios fuera del pueblo y ayudar cuando es necesario en lo que haga falta.

Aunque se trata de un negocio familiar, “en el secadero somos ocho, tres personas de casa, mi hermana Trini, Jorge y yo y otros cinco empleados” comenta Juana Gonzalez, y es que para poder llevar a cabo todas las tareas que requiere un secadero de esta envergadura, es necesario contar con personal. Es tal el nivel de producción de este secadero, que llegan a producir hasta cien mil piezas al año.

Jamones Joaquín tiene dos tipos de producción, cuenta con algunas piezas de jamón que son suyas propias y que venden ellos mismos en el mesón con el que cuentan y otra forma de producción que se denominan de maquila y que le supone la carga más alta de trabajo. La maquila, para quien no conozca este término, consiste en que otros empresarios delegan el proceso de salar y curar los jamones a otra empresa, en este caso Jamones Joaquín, para que una vez estén listos, volvérselos a llevar y venderlos.

Aunque fundamentalmente la venta de esta empresa se concentra en España, también han llegado a Alemania, Francia e Italia entre otros, Europa principalmente.

Tristemente, aunque este negocio es familiar, no le queda mucho recorrido. La situación del pueblo obliga a los jóvenes a alejarse de aquí y Juana González duda que su hija Paloma y sus sobrinos Marina y Juan Eloy “que ya conocen el negocio” se queden y continúen con esta tradición, “aunque prefiero que no se queden aquí, deben irse y dejar este lugar” sentencia Juana González







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