Flamin’ Groovies: viviendo con decoro de su pasado

La banda estadounidense ofrece un concierto correcto ante poco más de 150 espectadores en el Teatro Caja Granada

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Flamin' Groovies, durante su actuación del sábado 15 de junio en Granada | Fotos: José Luis Moreno
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Con decoro pero sin brillantez, se podría añadir. Porque en ausencia de Roy Loney, quien por otra parte no se ha pasado toda la vida en la banda, Flamin’ Groovies son ahora mismo lo que se le ocurra a su otro fundador, Cyril Jordan, un hombre de 70 años que no está para muchos trotes (y que guarda un sorprendente parecido con una tortuga, aunque eso no venga a cuento).

Sin embargo, Cyril Jordan tiene el rock and roll en las venas y atesora un puñado de canciones realmente fantásticas, dos bazas nada desdeñables. Cuando pone eso sobre el tapete, como hizo este sábado 15 de junio en el Teatro Caja Granada, el resultado por fuerza tiene que ser bueno. Y lo fue. El de los Flamin’ no fue un concierto memorable ni tampoco excelente. Puestos a darle un calificativo, le cuadraría el de razonablemente bueno.

Ante una sala más vacía de lo aconsejable (poco más de 150 personas), Flamin’ Groovies arrancaron con su clásico Shake some action, al que siguieron la versión I´ll feel a whole lot better de The Byrds y Jumpin’ in the night. Todo a un ritmo power pop trotón, con Jordan ejerciendo de cantante y guitarrista principal. Muy chula su guitarra transparente, puestos a precisar.

En segundo plano, al menos hasta entonces, sus escuderos en esta gira: Chris Von Sneidern dándole bien a la guitarra y mejor a la segunda voz; Atom Ellis correcto al bajo y Tony Sales mezclando momentos de brillantez con sorprendentes (por lo negativo) descuadres de ritmo a la batería.

Cyril Jordan y su original guitarra transparente

El concierto fue ganando progresivamente en intensidad y ritmo conforme fue avanzando, siempre presidido por un buen sonido, y el power pop inicial se transformó en un rock and roll más agresivo cuando el grupo encaró varios temas de Teenage Head, el disco que les ha vuelto a poner en la carretera. High flyin’ baby, Yesterday´s numbers, Whiskey woman, Have you seen my baby? y la propia Teenage head sonaron poderosas y demostraron que han pasado muy bien la siempre delicada prueba de los años. Oyéndolas, no obstante, resultó inevitable preguntarse cómo habrían sonado cantadas por quien les puso voz en su día.

No las cantó Roy Loney porque se ha quedado en Estados Unidos convaleciente de una caída, pero tampoco las cantó Cyril Jordan, que a mitad de concierto cedió el papel de vocalista a Von Sneidern y Tony Sales y se limitó a guitarrear. Tampoco pasa nada con eso: Jordan siempre se sintió más cómodo haciendo coros e incluso cuando Loney dejó la banda, el papel de vocalista lo ejerció más Chris Wilson que él. Y por lo demás, lo cierto es que, a estas alturas, Cyril Jordan canta casi peor que un grillo mojado.

Y así, mezclando rock and roll básico con power pop de raíz beatle, la actuación prosiguió hasta que, justo cuando se cumplía una hora, el grupo dijo de ponerle fin. Una ración que pareció escasa y que el cuarteto trató de compensar con un único bis. La magnífica interpretación de otro de sus clásicos, Slow death, dejó a la parroquia un poco más satisfecha, aunque, con todo, el concierto no llegó a los setenta minutos. Seguramente porque, como se decía antes, Jordan ya no da para mucho más. Habrá que conformarse con eso y pensar que por Granada, después de todo, ha pasado una leyenda viva de la Historia del Rock, que no es poco. No, las mayúsculas no están de más.

Otro momento del concierto del grupo de San Francisco



Comentarios

4 comentarios en “Flamin’ Groovies: viviendo con decoro de su pasado

  1. Qué vergüenza de crítica. Jordan parece una tortuga… supongo que el escribiente no tiene un espejo a mano.

  2. Entiendo que la labor del crítico es ver los acontecimientos con perspectiva neutra, y no con los ojos de fan.
    Pero tampoco hay que pasarse, y buscar sólo los aspectos negativos de un concierto que fue bastante más potente de lo que se deja entrever en la crónica

  3. acabo de verlos en donosti y mucho, mucho más que correcto. ya le gustaría a la mayoría de las bandas de veinteañeros tener la mitad de r’n’r en las venas que el viejo jordan. long live r’n’roll!

  4. por cierto, la guitarra transparente de cyril jordan es al menos tan vieja como la portada del disco «teenage head»…

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