Final a toda orquesta para el Festival de la Guitarra de Granada

La Joven Orquesta Nacional de Canadá cerró este evento en el Palacio de Carlos V

ORQUESTA DE CANADÁ
Concierto de clausura del Festival Internacional de la Guitarra celebrado en el Palacio de Carlos V | Foto: José Albornoz
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El Palacio de Carlos V acogió la clausura del III Festival Internacional de la Guitarra. Otra vez, como ha venido siendo habitual en todos los conciertos, el recinto se encontraba repleto de público, que en este caso asistían a un programa a cargo de la Joven Orquesta Nacional de Canadá. La formación musical norteamericana está de gira por Europa y Granada es una de las tres ciudades españolas elegidas para ofrecer sus conciertos. Son más de noventa músicos, seleccionados entre los mejores de su país y que se mostraron capaces de actuar con un repertorio casi camerístico y también a gran orquesta.

El lutier e intérprete

Comenzaron con un selecto grupo de cuerdas que arropaba a José Miguel Moreno, especialista en guitarra barroca y que en este caso tañía una vihuela, para interpretar dos de los conciertos más populares de Vivaldi. Este autor, experto en interpretaciones históricas, construye sus propios instrumentos y muestra una solvencia siempre precisa, recreando con habilidad extraordinaria sonidos de otros tiempos. El propio Moreno ejercía como director.

Música para la danza

Después llegó el momento de ver reunidos sobre el escenario al casi centenar de componentes de la orquesta canadiense, bajo la batuta de Michael Francis. Ahí el conjunto se mostró poderoso, solemne cuando era necesario y con una cuerda de máximo rango. Esta parte del programa estaba íntegramente dedicado a la danza. Primero con la suite de Romeo y Julieta de Prokofiev. Se trata de una obra que precisa este tipo de formación. Resultó emocionante, por momentos conmovedor, observar la seguridad y brillantez que alcanzaban en su interpretación.

La obra que cerraba el programa era El sombrero de tres picos, con motivo del centenario del estreno del famoso ballet que encargaron a Falla los Ballets Rusos. Fue otra oportunidad para volver a poner de manifiesto que se trataba de una orquesta con capacidad para asumir cualquier tipo de repertorio y además hacerlo de manera convincente.

Una orquesta convertida en coro

Para concluir, lo jóvenes canadienses se reservaban una sorpresa. En lugar de los habituales bises, hicieron de la orquesta una inmensa coral y deleitaron al público, de esta manera inusual, marcada por la belleza de los dos temas que interpretaron.

Terminaba así el Festival de la Guitarra de Granada, con un éxito de público que ha llenado la práctica totalidad de sus sesiones. En estos tres años, esta cita se muestra consolidada como una de las referencias del calendario cultural granadino



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