Fernando Díaz de la Guardia: «La televisión privada cruza líneas rojas para conseguir audiencia,la pública tiene otros objetivos»

Con motivo del Día Mundial de la Televisión este jueves hablamos con el presentador granadino, que lleva más de 30 años en el oficio de la comunicación

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Fernando Díaz de la Guardia junto a Antonio Fernández Monterrubio en el evento del 15 aniversario de GranadaDigital | Foto: Archivo GD
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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Fernando Díaz de la Guardia lleva más de 30 años trabajando en el mundo de la comunicación. Casi dos décadas han sido en la televisión pública, bien en Canal Sur, donde ha pasado prácticamente su vida profesional, o bien Televisión Española, como hace dos años, en ‘La Mañana’. Ahora, de vuelta a Andalucía presenta el programa, también matinal, ‘Hoy en día’, un programa de casi tres horas y media en el que analiza, comparte y comenta junto con su equipo el día a día de los andaluces. Con motivo del Día Mundial de la Televisión este jueves, hablamos con él para comentar el momento de transformación que vive el medio, la importancia del medio público y la importancia de la ética profesional, también por cómo se siente en su vuelta a la cadena andaluza y su visión con respecto a la parrilla televisiva actual.

¿Cómo has vivido la vuelta a casa?

Con mucho agradecimiento. Es la televisión que me ha dado trabajo durante 16 años. Es un lugar donde puedo disfrutar de mi vocación, que me da la posibilidad de dirigirme cada mañana a los andaluces durante un espacio de tres horas y media en directo y para mi como comunicador eso es absolutamente gratificamente. Te permite estar en contacto con la actualidad, en alerta continuamente, en poder escuchar a los andaluces en diferentes facetas que tienen que ver con la vida pública o con aquello que les condiciona a diario. Es un ejercicio de comunicación apasionante y sólo expreso gratitud. Hay que tener en cuenta además que ha cambiado el gobierno, la dirección de la cadena, incluso la productora y han querido continuar con mi trabajo. Eso no es tan frecuente en televisión y por tanto me parece un ejercicio de confianza que valoro y agradezco.

Has trabajado en televisiones públicas y privadas ¿ Cómo se vive el el día a día en cada una?

Yo durante mucho tiempo trabajé en Radio Granada de la Cadena Ser y también me inicié en el ámbito televisivo posteriormente en Localia. Fue una factoría de aprendizaje extraordinaria para muchos compañeros. En mi caso me sirvió para ganar en versatilidad, venía de la radio deportiva, que ya de por sí da muchas tablas y la televisión me complementó. Las cosas de la vida, cuando me ofrecieron irme a los informativos nacionales de Localia, esa misma semana me hicieron un cásting en Canal Sur. Yo llevo trabajando 30 años y he tenido la suerte de estar con diferentes direcciones tanto de empresas públicas como privadas y creo que ese bagaje es muy enriquecedor, tanto el haber vivido la tele pública como la privada.

¿Qué crees que debe diferenciar un medio público de un medio privado?

Una cadena privada no deja de ser un gran negocio que por tanto requiere una serie de elementos que hagan especialmente atractivo el producto. Lo que ocurre es que a veces se superan una serie de barreras o se vulneran una serie de códigos donde la televisión pública compite con grandes cadenas generalistas prácticamente impunes. Creo que eso no está bien. A veces exceden esas líneas rojas sólo por conseguir audiencia. La televisión pública tiene unos objetivos diferentes y tienen que ver con sus obligaciones. Tienen que ver como ocurre en Canal Sur con promocionar la potencialidades de nuestra tierra en diferentes ámbitos. Por ejemplo solemos entrevistar a diario a científicos de muy diferentes ámbitos, poniendo el acento, por poner un ejemplo en el mundo de la medicina. Hay personas que en el programa las llamamos ‘Andaluces por descubrir’, desconocidas para el gran público, pero imprescindibles para la comunidad y en particular para su entorno inmediato desde muchos puntos de vista. Desde la investigación, la solidaridad… ese creo que debe ser el objetivo de la televisión pública. Sin olvidar por supuesto los grandes acontecimientos que ocurran en la comunidad.

Tras las elecciones y en un momento de debate con respecto a las televisiones autonómicas ¿Qué importancia crees que tiene que exista una televisión pública como Canal Sur en Andalucía?

Creo que es necesaria. Ha relizado una labor importante a la hora de conectar diferentes sensibilidades dentro de una misma geografía. Creo que hace una labor importante para difundir y divulgar el trabajo de muchísimos creativos, del ámbito de la cultura, de la investigación de la innovación. Pero eso no puede estar reñido con el ámbito del entretenimiento. Por ejemplo con el programa estelar e icónico de la cadena, ‘La Tarde aquí y ahora’, donde de una manera divertida y cercana pues, realiza también una labor de acompañamiento de las personas mayores, por ejemplo. Las estadísticas de soledad en Andalucía y en España en general son cada vez más altas y ahí tenemos un ejemplo de cómo el entretenimiento puro puede jugar también un papel de servicio público, como en este caso fomentar la compañía entre personas mayores que se encuentran solas y que demandan tener pareja. Hay que tener en cuenta además que sólo hay que ver las audiencias, porque yo creo en el servicio público con público, no sin público, que refrenda el éxito de la propuesta. No es exclusivo, porque hay otros programas que cuentan con buenas audiencias, sin ser eso sí el objetivo esencial.

Con casi 30 años de trabajo en el sector de la comunicación ¿Qué sientes que ha cambiado en el mundo de la televisión en todo este tiempo?

Para empezar hay una competencia muchísimo mayor. Hoy en día el mando a distancia, ese instrumento que da y quita razones, sobre todo para los grandes empresarios de la comunicación audiovisual es muchísimo más amplio. Cuando yo empecé en Canal Sur un informativo de deportes como el que yo conducía perfectamente podía alcanzar el 28 o 30% de share que hoy en día está sólo al alcance de las grandes retransmisiones deportivas. Yo creo que esa es una de las claves. Hoy en día existe la televisión a la carta. Creo que es la gran revolución. Luego los formatos han ido evolucionando aunque sí que es verdad que se han recuperado formatos de otras etapas. Insisto, creo que es una manera de ver la televisión de manera distinta.

Podemos decir que en el fondo lo que busca la audiencia sigue siendo lo mismo

La televisión es pasión, es emoción, un elemento para entretener, que la gente disfrute. Anoche estuve en al gala de los premios Iris de la televisión y Matías prats al recoger el premio a su trayectoria lo decía «la televisión es una gran ventana de emociones» y creo que el público la demanda. Se acerca a la televisión porque le produce un estímulo. Al final el gran problema es cuando un programa se vuelve tan blanco tan blanco que resulta invisible.

Y la audiencia ¿Siempre manda? Hay ocasiones en que un programa muy bueno no ha terminado de funcionar a pesar de que tuviera una factura intachable

Para empezar y volviendo con la pregunta anterior el resultado real hoy en día está en youtube. Eso por una parte. Por otra hay programas fantásticos que son para una inmensa minoría y que posiblemente o seguramente una televisión pública tiene no solamente el sentido sino la obligación de ser parte esencial de una parrilla.

Eso tiene mucho que ver con la forma de programar, con los gustos, con las tendencias generalizas que se impongan en una televisión generalista…es complicado. Hay en estadísticas que hablan del fracaso sistemático de muchos estilos de programas. Cuando había más inversión, si te fijas, los programas duraban menos porque se intentaban muchas aventuras que no salían. Incluso las grandes cadenas comerciales son bastante conservadoras a la hora de hacer cambios. Tienen sus mismos programas, sus mismos comunicadores, porque durante muchos años cuentan con el beneplácito del público. Quizá primero por el riesgo económico que conlleva y luego por no tocar aquello que funciona, los programadores de las generalistas se han puesto bastante conservadores. Pero luego hay otra oferta, en la propia TDT tenemos la oportunidad de disfrutar de canales temáticos que a lo mejor no retienen un respaldo masivo pero que sí que tienen su público y que por supuesto son necesarios. Yo creo que hoy día hay público casi para todo, al menos con respecto a la televisión.

Desde que la televisión existe en España hay programas que han conseguido dar con la tecla y se han convertido casi en parte de la memoria sentimental del país ¿Qué claves hacen que un programa llega a ese punto?

Hay programas que son el sello de una cadena. Por ejemplo en la 2 saber y ganar. Un concurso cultural que goza de un público determinado, de una franja de edad y unas franjas sociales concretas que se han mantenido en el tiempo hasta convertirse en un icono de esa televisión. En el caso de Canal Sur podemos hablar por ejemplo de Andalucía Directo o de Tierra y Mar. Bien programados, bien ubicados en la parrilla, se retroalimentan de los programas que los anteceden en la programación, pero al mismo tiempo cuentan con una personalidad y unos contenidos absolutamente reconocibles por parte de un público acostumbrado y que busca esos contenidos y esos programas de manera semanal o en el caso de Andalucía Directo de manera diaria. A partir de ahí, teniendo en cuenta la ubicación en parrilla, la fidelización se hace mecanizando los contenidos que uno considera que forman parte de la entidad o personalidad del programa y que el público te da demostrando cada día que es de su agrado. Esto dicho sobre el papel resulta muy sencillo porque el papel lo aguanta todo, luego la matemática no concluye siempre como uno quisiera.

A lo largo de este tiempo también la televisión ha cambiado de alguna forma su sentido. Lo que antes era un acto parecido al ritual, con las familias sentándose en el sofá frente a la pantalla se ha pasado a un momento en que el consumo de televisión tiene un sentido individual, más parecido a la imagen de unos cascos y un vídeo en un móvil

Yo recuerdo que cuando era niño los viernes por la tarde era mi momento favorito de la semana. Era todo una liturgia. Preparar la cena, poner la mesa y sentarnos a ver el 1,2,3. Luego en mi casa había inquietudes políticas. Para mi lo mejor estaba en disfrutar de la película de La Clave en la 2 y luego la tertulia posterior. Era pequeño pero empezaba a interesarme por los temas de actualidad y claro, tenía esa oportunidad programática. Es un cambio importante, sí.

Tu perfil es hasta cierto punto extraño. Has sido totalmente polifacético: escritor, cantante de un grupo de rock… ¿Es posible compatibilizar ambos mundos? Es decir, alejarse de esta imagen del trabajo en televisión como algo totalmente absorbente

Yo creo que soy un actor frustrado, un gran impostor que ha bebido de diferentes fuentes del mundo del espectáculo y que al final mi conclusión ha sido que todo era un ejercicio actoral, interpretativo. Lo fue en mi etapa en Christiania como vocalista de un grupo de rock, lo ha sido como locutor de radio o como presentador de programas de televisión. Luego ocurre que hay una vocación periodística, que hay un interés por formarme, informarme y poder transmitirlo que no es incompatible con lo que describo. Todo te nutre, todo te enriquece. El resultado para bien o para mal es Fernando De la Guardia. Con capas que se van superponiendo y acaban por hacer el traje. Este al final lo tendrá que valorar el prójimo. Pero bueno, la verdad que humildemente me siento satisfecho y agradecido a todos lo que me dieron la oportunidad de poder demostrarlo.

Para terminar ¿Qué le dirías a quien empieza en el mundo de la tele?

Al final uno habla de lo que sabe y yo me recuerdo con 16 años cogiendo un tren a las siete de la mañana en la estación de Íllora y cuando íbamos todos de marcha y ellos ya se iban o seguían y yo con mucha ilusión me iba para incorporarme al programa de panorama deportivo o Carrusel Deportivo a retransmitir partidos a cambio de prácticamente no cobrar nada ¿Eso cómo se llama? Vocación, tener la idea clara desde muy jovencito. Es una profesión que puede resultar muy ingrata, con alto nivel de competencia y donde el camino para mantenerse en esa variante es muy difícil. Teniendo claro todo eso y poniéndolo en una balanza con el amor a lo que haces ahí está. En ese equilibrio está la decisión. Yo tenía muy claro lo que quería hacer. No es fácil cuando eres tan joven tener una idea tan sólida de lo que quieres ser. Creo que esa convicción me llevo a desarrollar mi carrera profesional. Luego un deseo constante de querer aprender. Aprender del compañero,aprender del entrevistado, eso es fabuloso porque te mantiene joven permanentemente de alguna manera y yo creo que eso es lo fundamental para dedicarse a lo que nos dedicamos.



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