Fases lunares y su visibilidad desde la Tierra

Relación e influencia del satélite sobre el planeta y las emociones de las personas

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Distintas fases lunares que hay en un mes | Foto: Archivo
Sandra MartínezSandra Martínez
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El satélite que orbita alrededor de la Tierra ha despertado a lo largo de la historia una gran atracción en el ser humano. Protagonista de mitos y leyendas que afirmaban que con Luna llena se producía la conversión del hombre lobo o la locura de las sirenas, su fascinación sobre las personas es algo que se mantiene hasta nuestros días. Históricamente, se ha asociado algunas fases lunares con mayores hemorragias, por ejemplo, al hacer una operación, por lo que anteriormente algunos expertos consideraban que operar en Luna Nueva reducía riesgos e incluso la necesidad de tratamientos con antiinflamatorios, antiálgicos y antibióticos. Otro tipo de sangrado relacionado con la Luna es la menstruación. El periodo femenino y el ciclo lunar tienen una duración parecida, lo cual justifica que las culturas tradicionales en los cinco continentes asocien a la mujer con el cuerpo celeste, pero hasta hoy no existe consenso científico sobre la existencia real de un vínculo.

Algunos autores afirman que la mujer tiene interiorizado el ritmo lunar, que fue determinante en las primeras etapas de la evolución de la vida en el mar. Existen estudios según los cuales, en ausencia de luz artificial, el ciclo menstrual de la mujer se sincroniza con las fases de la Luna. Así, la ovulación ocurre en Luna llena y la menstruación comienza con la Luna nueva.

Sin embargo, más allá de lo que se puede considerar más o menos ficción, lo que sí es real es que la Luna tiene un acoplamiento de marea con la Tierra. Esto hace que en desde la Tierra siempre veamos su misma cara a pesar de que el satélite rote sobre sí mismo.

Un ciclo lunar dura 29.5 días y es el periodo en el cual se observan todas las fases. Al término de la última fase, el ciclo vuelve a empezar y se repite, siempre en el mismo orden. Las fases más conocidas de la Luna son Luna nueva, Luna llena, cuarto menguante y cuarto creciente, pero existen otras fases intermedias entre estas principales. Cada una de ellas dura aproximadamente 7.4 días, aunque varían ligeramente ya que la órbita de la Luna es elíptica. Esto significa que todas las partes de la Luna tienen 14.77 días con luz y la misma cantidad de tiempo de oscuridad.

Cada dos años y medio aproximadamente, se produce la denominada Luna Azul, es decir, la segunda luna Llena ocurrida durante el mismo mes. Aunque este fenómeno no es reciente y su nombre se remonta a la Edad Media, aunque empezó a cobrar una mayor popularidad en 1999 tras producirse durante los meses de enero y marzo

Sin embargo, se debe tener en cuenta que las fases de la Luna son solamente una percepción para el observador, y por lo tanto, diferentes en el hemisferio norte y el sur ya que en el primero se ve el movimiento de la luz de derecha a izquierda, mientras en el segundo es al revés.

Luna Nueva o Novilunio.

Esta fase lunar se produce cuando la Luna se encuentra situada exactamente entre la Tierra y el Sol, de manera que su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta. En esta etapa el satélite natural de la Tierra está muy oscuro y es difícil vislumbrarlo, porque prácticamente toda la superficie que se ve desde el planeta está en las sombras, pero iluminada por el Sol del otro lado que no es visible para los humanos. Durante este periodo la parte visible de la Luna es de 0-2% y es igual en ambos hemisferios.

Luna Creciente.

Es el periodo en el que la Luna va aumentando hasta llegar a la Luna llena y aumenta su superficie luminosa. En este sentido, el satélite empieza a ser visible 3 o 4 días después de la Luna nueva. En el Hemisferio Norte, es visible del lado derecho y en el Hemisferio Sur, del lado izquierdo. En este periodo la parte visible de la Luna es entre 3 y 34%.

Cuarto creciente.

En este periodo se puede ver desde el mediodía hasta la medianoche, y ya durante la puesta del Sol se observa alta en el cielo. Durante el cuarto creciente, la parte visible de la Luna es entre 35%-65%.

Luna Llena o Plenilunio.

El disco lunar está completamente iluminado en la cara que muestra a la Tierra, pues esta, el Sol y la Luna están alineados de forma casi recta, con la Tierra en el centro. En esta fase la Luna puede observarse desde la puesta del Sol hasta el amanecer. En ese momento, el ángulo entre la Luna, el Sol y la Tierra es de 180°. Por ello, la Luna es visible casi en su totalidad.

 

Luna gibosa menguante.

En este momento, la superficie visible empieza a disminuir. Por ello, desde el Hemisferio Norte se observa una curva en el lado izquierdo y en el lado derecho si se ve en el Hemisferio Sur. En este sentido, la parte visible de la Luna es del 96% al 66%, con una progresión descendente.

Cuarto menguante.

Es la fase contraria al cuarto creciente. En ella se puede observar solo la mitad de la Luna; el lado izquierdo en el Hemisferio Norte y el derecho en el Hemisferio Sur. Sale a la medianoche y se observa más alta al amanecer. La parte visible de la Luna es 65%-35%.

Luna menguante.

Fase también conocida como creciente menguante y Luna vieja. A estas alturas, solo un delgado segmento de la superficie es visible. Sale después de la medianoche, por lo que es más visible al final de la madrugada y durante la mañana. Se puede observar entre un es 34% y un 3% de su superficie.

 

¿Cómo aprovechar las fases de la Luna y sus energías?

La luna actúa principalmente mediante su luz y su fuerza gravitacional sobre la Tierra. Las dos cosas experimentan fluctuaciones. La marea alta se produce en la parte del planeta más cercana a la Luna, pero cuando está alineada con el Sol y la Tierra, los puntos de atracción solar y lunar coinciden y resulta un estado conocido como mareas de primavera, con mareas muy altas y muy bajas.

Son muchos los que dicen que, si la Luna tiene el poder de afectar a las mareas dependiendo de su fase, por qué no iba a hacerlo sobre las personas. Aquellos que creen en este tipo de energías o influencias afirman que en Luna nueva son adecuados los procesos para combatir problemas de concentración, de mal humor y las enfermedades, además de ganar protección. En este sentido, si la Luna nueva es concebida como un comodín, como un momento bueno y positivo para las energías, la Luna creciente también lo es para algunos aspectos, tales como la prosperidad, el estado de ánimo y se considera la más adecuada para empezar cualquier tipo de actividad. Este periodo es concebido como quincena clara.

Por el contrario, desde Luna llena hasta el inicio del ciclo de nuevo, se encuentra la quincena oscura. Sin embargo, esto no significa que todo en ella sea negativo, ya que será positivo para hacer cosas en las que se necesite menguar, reducir, cortar o terminar. Pero esta también estará asociada a la inestabilidad emocional. En este sentido, mientras la quincena clara está destinada al trabajo y los esfuerzos, la oscura estará destinada a la toma de decisiones y la reflexión interior.

En este sentido, las dos fases más potentes de la Luna son Luna Nueva y Luna Llena porque son las que más influyen a las personas energéticamente y las que más les influyen. Mark Filippi, neurocientífico, doctor y autor del Método Somático, cree fielmente en la conexión entre las fases lunares y cuatro neurotransmisores que tenemos. En la primera semana lunar, se ve afectada la acetilcolina; la serotonina se ve afectada en la segunda semana lunar; la tercera semana afecta directamente a la dopamina y en la cuarta semana, se ve afectada la noradrenalina. Por lo tanto, esto explica su influencia sobre nuestras emociones. En el ámbito más místico del asunto, afirma que es recomendable saber dirigir y controlar la parte interior para conseguir un beneficio de ello. Según el cual, cleptómanos, pirómanos, alcohólicos y suicidas aumentan su actividad en las fases creciente y llena y la disminuyen notablemente cuando empieza a decrecer.

Aunque se han esbozado nuevas hipótesis científicas, como la cuántica del físico Gerhard Dorda, lo cierto es que lo que se sabe de la Luna es eminentemente práctico. Generaciones de campesinos han aprendido trabajando la tierra a aprovecharse de la Luna, aunque ahora utilicen métodos más actuales, y las peluquerías seguirán atendiendo más clientes en la fase creciente por la afirmación de que así crecerá el pelo más rápido. Por lo que, haya evidencias científicas o no, tal vez en un futuro cercano podamos explicar por qué hacemos todas estas cosas.

 







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