‘La manzana de los tatuajes’ en Granada tras el confinamiento

Los estudios se muestran optimistas a pesar de ser un servicio casi de lujo ya que incluso aumentan los clientes

Estudio Cocaink Tattoo
Diseños del estudio de tatuajes Cocaink Tattoo Parlor situado en la calle Moral de la Magdalena | Foto: Ángeles López
Ángeles LópezÁngeles López
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El ritmo es lento, y esperamos que seguro, para el nuevo resurgir de los comercios granadinos. Ciertos negocios que podríamos pensar que tendrían un futuro más incierto o que disminuirían su actividad tras el confinamiento, se han llevado una alegría con la demanda adaptada tras abrir de nuevo sus puertas. Con datos como los de la hostelería granadina que te dejan frío en este caluroso mes de julio, encontrar cifras en positivo en un sector que bien puede ser ‘prescindible’ no deja de mandarnos algún que otro rayo de luz. Y eso sucede en los estudios de tatuajes.

“Reprogramar citas”. Esta es la frase subyacente en los meses de confinamiento. Y remodelación, adaptación, nunca tirar la toalla. En los estudios han cambiado la decoración de las paredes por ricos diseños para los clientes. En realidad, es lo que importa. ‘En la manzana de los tatuajes’ en Granada, entre Mesones y Plaza de Gracia, encontramos varios estudios en los que el ritmo de la tinta no ha bajado, sino que se encuentra casi al nivel antes del Covid. Agendas completas hasta octubre, noviembre, diseños pendientes y esperanza.

Y decíamos líneas arriba ‘demanda adaptada’ puesto que los bocetos y el estilo de los tatuajes que se están haciendo tienen que ver con esta pandemia instalada en nuestra cotidianidad. Y también el protocolo: mayor desinfección y toma de temperatura. Aunque las medidas de higiene ya estaban implementadas en la era antes del virus, ahora se extreman. Y la experiencia se vive en solitario, pues no es posible ir acompañado por seguridad. Como se suele decir, ‘solo ante el peligro’.

En Cocaink Tattoo Parlor, situado en la calle Moral de la Magdalena, nos cuentan que se sienten satisfechos y sorprendidos del ritmo de trabajo que les ha llegado tras la reapertura de sus puertas. Al entrar al estudio, el protocolo, a rajatabla: Paso 1: tomar la temperatura; Paso 2: desinfectar el calzado y proporcionar cubrecalzado; Paso 3: ofrecer gel hidroalcohólico; Paso 4: desinfectar el móvil si va a ser utilizado durante la sesión; Paso 5: envolver en una bolsa de plástico las pertenencias como el bolso o mochila; Paso 6: proporcionar mascarilla o cambiar la propia que lleven si se le ha dado un uso de más de 24h y Paso 7: coordinación.

Es posible que en el espacio de trabajo no solo interactúe el tatuador con la clientela, sino que también haya otros profesionales paralelamente para hacer piercings, por ejemplo. La coordinación en este sentido es primordial para mantener la higiene correcta, al momento y ‘mantener distancias’. Hay estudios que disponen de metros cuadrados que permiten esto con más facilidad y otros que, lejos de ensombrecer el panorama, con menos espacio se organizan de igual manera y consiguen encajar las piezas del puzzle ‘trabajo-higiene’.

No obstante, la Federación Española del Tatuaje ofrece en su página web el ‘Protocolo Covid-19’, cuyo desarrollo se ha basado en el protocolo confeccionado por el colectivo de dentistas y odontólogos. No es estrictamente de obligado cumplimiento y ha sido elaborado con la intención de que sea “un documento vivo” cuyo contenido actualizarán y enriquecerán “permanentemente”.

La pregunta que cabe hacerse es cómo el Covid-19 ha influido en nuestras vidas a pesar del tedioso y estricto protocolo de seguridad. Ya en Valencia, algunos de estos estudios han obsequiado a los sanitarios con tatuajes gratuitos en los que podíamos ver un corazón y una tirita, en homenaje a su labor durante la pandemia. Cerca de mil profesionales se acercaron a marcar alguna parte de su cuerpo con un recuerdo que nos recuerda, valga la redundancia, lo malo que ha ocurrido y lo bueno que el ser humano puede sacar de sí mismo.

Y es que hay quien también decide hacer de una vista efímera o de sus orígenes una marca infinita. La ciudad nazarí no solo se puede llevar en el corazón sino también en el cuerpo con la marca ‘made in Granada’

En Cocaink Tattoo destacan que no les han pedido diseños relacionados con el virus o la pandemia, hasta ahora, y que son todo piezas propias o diseños disponibles. Sí han notado una situación curiosa, ya que ha vuelto a tatuarse gente que llevaba mucho tiempo sin la necesidad de pasar por las agujas y, también, gente que pasa por la mencionada calle y se anima a entrar y tomar la decisión ‘de pasada’. Turistas, principalmente, de Madrid o Barcelona se han interesado por elegir un diseño y volver a sus ciudades de origen con el ‘souvenir’ permanente de las manos de estos artistas. Es el cambio más sustancial, el empujón para tomar la decisión de estas cicatrices que se eligen para que tengan sentido y significado.





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