Estudiantes y profesores de la UGR reconocen que la formación online es “más complicada” que la presencial

Para miles de estudiantes universitarios, la pandemia del Covid-19 va a marcar el cierre de su expediente académico

FOTO PREPARACION TFG ONLINE
Captura del sistema PRADO de la UGR | Foto y edición de vídeo: Dani B
Patricia VázquezPatricia Vázquez
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Todos los viernes a las 11 de la mañana, Carolina, Lucía y Fran tienen una cita digital con su profesor Ignacio Martín Tamayo. Están terminando la carrera de Psicología y lo único que les queda es preparar su Trabajo Fin de Grado (TFG). Sin embargo, en mitad del curso ha surgido la pandemia del coronavirus y ahora no saben cuándo ni cómo podrán presentarlo para obtener por fin su título. Ignacio intenta mantener el mayor contacto posible con ellos vía whatsapp, email y a través de la Plataforma de Recursos de Apoyo a la Docencia (PRADO) que la Universidad de Granada (UGR) pone a disposición de profesores y alumnos para gestionar sus recursos educativos.

Ellos mantienen la esperanza de que puedan terminar este mismo año para comenzar a buscar salidas profesionales después del verano, pero esa incertidumbre hace que en ocasiones se sientan “desanimados” porque echan en falta el ambiente de estudio con sus compañeros y comentar sus dudas personalmente entre todos, aunque reconocen que trabajar de manera online les permite “no perder tiempo en desplazarse hasta la facultad todos los días”.

“Las dudas es mejor resolverlas en persona que a través de una pantalla”, comenta Lucía, quien nos explica que tenían previsto presentar el proyecto a principios de junio aunque “ahora no sabemos qué va a pasar”, lo que sí tiene claro es que desde las administraciones “le van a poner una solución y no nos van a dejar a la deriva”.

En ese mismo sentido se pronuncia Fran, quien asegura que sigue cumpliendo los plazos que tenía previstos y se muestra resignado con “las circunstancias que les ha tocado vivir”. “Da pena terminar la etapa universitaria sin tener graduación, pero lo importante es que todos estemos bien de salud”.

Para Carolina, la docencia online “no es más cómoda, porque se pierde ese feedback de la comunicación no verbal” y a ello se le suma que tiene que adaptarse a un entorno de trabajo de trabajo nuevo, ya que “está acostumbrada a estudiar en la biblioteca o en la misma facultad”.

Pero también para los profesores está siendo una etapa complicada en el plan de estudios de este curso académico.

“No es lo mismo explicar una duda cara a cara. Ahora pones un ejemplo a 60 personas que normalmente tienen las cámaras apagadas porque sino se colapsa el sistema. Además, la dificultad en la conversación hace que tengas que trabajar mucho más porque tienes que grabar la clase, darle los ejercicios resueltos paso a paso y eso complica mucho más. Pero también es cierto que en nuestro departamento hacíamos ya muchas cosas con Prado. Entonces el cambio no ha sido excesivamente brusco”, explica Martín Tamayo, quien confiesa que cree que la “mejor docencia es la que une lo mejor de lo presencial y de lo virtual”.

Pero Ignacio Martín Tamayo también intenta lanzar un “mensaje positivo”, ya que “hay que tomar esta situación como un desafío que nos haga crecer”, ya que tanto los alumnos como los profesores “están poniendo todo de su parte” para sacar el curso lo mejor posible.

Y es que para ellos como para los miles de estudiantes universitarios repartidos por toda España que están a punto de finalizar sus carreras, la pandemia del Covid-19 está afectando al desarrollo del último semestre de sus estudios y será la que marque el cierre de su expediente académico.





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