Los estudiantes de la UGR, confusos tras la última decisión de la universidad

El rectorado ha establecido dos escenarios para la realización de los exámenes según el tipo de docencia realizada: presencial u online

Cvirus.- Andalucía limita los exámenes presenciales en oposiciones a la Junta a 10 aspirantes por aula y 50 por sede
La evaluación comenzará el 19 de enero | Foto: Archivo GD
Ainoa MoranoAinoa Morano
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Desde que la pandemia del coronavirus se hiciese presente en el país, allá por el mes de marzo, uno de los ámbitos de la sociedad que más afectado se ha visto por las restricciones ha sido la educación. Miles de estudiantes tuvieron que terminar el pasado curso desde sus casas, todo un reto para un sistema educativo que no estaba preparado para la modalidad online. Una vez acabado el curso y entrado en el 20/21, el debate pasó a las medidas a adoptar para asegurar la presencialidad en las aulas. 

Centrando el foco en Granada, la situación que ha vivido la ciudad en estos meses ha sido bastante peculiar. Los estudiantes pasaron, en apenas unas semanas, de asistir a sus clases a volver a “recluirse” en sus casas para seguir la docencia en formato online, a excepción de las clases prácticas en laboratorio. Una vez asumido que el semestre se desarrollaría de forma virtual, el siguiente paso sería determinar cuál sería la modalidad a seguir para los exámenes. 

La UGR estableció desde un primer momento que, dentro de las posibilidades que dejase la pandemia y teniendo en cuenta las restricciones y medidas de seguridad, los exámenes se realizarían de forma presencial. La idea de asistir a las facultades para las evaluaciones provocó una reacción en cadena por parte del alumnado que veía la decisión como una “falta de coherencia”. Así lo explica M.S estudiante de Medicina en la UGR: “La universidad nos ofrecía dos escenarios, el primero que fue con el que empezamos, con grupos reducidos de teoría y asistiendo a clase una semana sí y otra no. Esto viene en nuestras guías docentes. Al empeorar la situación epidemiológica, entramos en el escenario B, donde todas las clases serían online al igual que los exámenes. No se está cumpliendo con la guía docente. Si las clases en grupos reducidos ya eran peligrosas, ¿Por qué los exámenes no lo son?”

La principal queja por parte del alumnado se centra en el cumplimiento a la medidas de seguridad. Se teme por el respeto de la distancia entre personas dentro de la facultades y, sobre todo, en el transporte. “Ya no solo es el peligro de las clases, también es el transporte que sabemos que irán completos y no se podrá respetar la distancia de seguridad. A esto se suma que hay muchos compañeros de otras ciudades que no saben qué hacer, si comprar un billete o no. Muchos ya han dejado sus habitaciones y están a la espera de saber qué hacer en los próximos días y meses. Nos hacen hacer exámenes que son perfectamente extrapolables a la modalidad online”. 

Ante las protestas de los estudiantes, la Universidad de Granada ha lanzado un comunicado en el que se explica la decisión tomada en relación a los exámenes. En el texto se establecen dos situaciones: “Aquellas asignaturas que hayan desarrollado actividad presencial como parte del proceso formativo a lo largo del semestre, de acuerdo con las Instrucciones aprobadas por la Universidad de Granada, pueden mantener la presencialidad en las pruebas finales de evaluación. En aquellas asignaturas que se hayan impartido de forma on line en su totalidad, la evaluación deberá realizarse también on line, salvo que existan razones que justifiquen la evaluación presencial”.

La postura de la UGR hace que la decisión final la tomen los departamentos de las diferentes asignaturas, por lo que crea una situación de incertidumbre. La Delegación General de Estudiantes asegura que la decisión “ha sido una mejoraría bastante grande, se ha pasado de una negación rotunda a la modalidad online a dar la opción de que se puedan realizar desde casa. Aún así, es un poco confusa”.

La posibilidad de poder “elegir” entre la modalidad presencial u online hace que los estudiantes entren en un panorama de incertidumbre ya que la principal cuestión es desde dónde se empezará a contar para tomar la decisión final, ¿Desde el inicio del curso o desde octubre cuando se volvió a la enseñanza online? En esta situación se encuentra M.S que ha tenido que asistir durante el semestre a algunos seminarios. “Es bastante ambiguo. Nos examinamos de contenidos exclusivamente teóricos en enero y estamos bastante descontentos porque seguimos sin saber nada. Estamos a la espera de que nos manden la convocatoria, pero en el caso de que tengamos que asistir de forma presencial nos parece muy injusto porque hemos realizado toda la docencia online. No nos tenemos que examinar de ninguna modalidad práctica que requiera ir a la universidad, nada que no se pueda hacer de forma online”.

La Unión Sindical Estudiantil añade los problemas que trae consigo la decisión tardía de la UGR al determinar la modalidad online para las evaluaciones. “Nos encontramos con los mismos problemas que en el final del curso pasado, con los profesores sin ninguna normativa a la que atender, lo que genera situaciones absurdas, como exámenes demasiado largos para poco tiempo, sin posibilidad de repaso, de los que no se conocen las características hasta el último momento”.

El debate y la incertidumbre siguen encima de la mesa a pesar del último comunicado de la universidad. Lo único seguro es que, a falta de una semana para que comience la evaluación, el próximo 19 de enero, miles de estudiantes aún no conocen a ciencia cierta si deberán trasladarse hasta Granada o tendrán que buscar un lugar en el que quedarse. La respuesta aún no existe y el tiempo corre en su contra.

 







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