“Lo más duro es llegar a casa y no poder abrazar a mi familia por miedo a contagiarles”

José Ángel es uno de los contagiados por coronavirus que han conseguido volver a casa después de su ingreso en el hospital

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José Ángel en una foto con su familia tras recibir el alta médica | Foto y vídeo: GD
Patricia VázquezPatricia Vázquez
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Hace 20 días que José Ángel empezó a encontrarse mal. Se notaba unas décimas de fiebre y muchos escalofríos. Eran los días en los que más noticias se publicaban sobre contagiados por coronavirus y el presidente del Gobierno decretaba el estado de alarma, por lo que decidieron no ir al hospital para no saturar las urgencias. Su hija es enfermera y con el apoyo telefónico de un médico de su Centro de Salud pasó 9 días encerrado en casa. Pero la fiebre no bajaba y él seguía encontrándose mal. Empezaba a costarle respirar, así que su hija le convenció para llevarlo a Urgencias. Allí, tras hacerle unas placas de tórax y las correspondientes pruebas para ver si presentaba indicios de Covid-19 en su sangre, decidieron dejarlo ingresado en prevención de que los síntomas fueran a más.

“Era miércoles y los médicos me dijeron que tenía unas ramificaciones en los pulmones que podían dar lugar a una neumonía, así que tenía que quedarme en el hospital. A las pocas horas de estar allí, ingresaron en mi misma habitación a un hombre de unos 70 años al que le costaba muchísimo respirar. Dos noches después dejé de escucharlo porque había fallecido”, recuerda José Ángel, quien explica que “fueron momentos muy duros en los que uno se derrumba porque llegas a pensar en lo peor”.

Hoy ya le han dado el alta médica y lleva un par de días aislado en una habitación de su casa. Desde allí, nos atiende por teléfono. Se encuentra bien. Ya no tiene que tomar ninguna medicación, pero sigue en aislamiento durante 14 días más para evitar contagiar a su familia. “Lo más duro es llegar a casa después de haberlo pasado mal en el hospital y no poder abrazar ni siquiera a mi mujer y a mis hijas por miedo a contagiarles”, lamenta.

“Llamaba mucho la atención cómo entraban los profesionales sanitarios a tomarnos la temperatura o a traernos la medicación o la comida, forrados con los trajes de protección y las máscaras con los que se notaba cómo sudaban los pobres”, nos cuenta.

Aún así, no se desanima y quiere enviar un mensaje de apoyo a todos los enfermos y a sus familias “que sé lo mal que lo estarán pasando estos días”, porque asegura que “los médicos, enfermeras, celadores, limpiadoras… todo el personal que trabaja en los hospitales se está dejando la piel para que los contagiados salgamos adelante”, por lo que hace un llamamiento a la sociedad para que “sean pacientes” y que cuando pase toda esta crisis sanitaria “no olviden la importancia de estos profesionales”, ya que “sin salud, no hay sociedad”, concluye.





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