En campaña con… Paco Cuenca: “Quiero seguir de alcalde porque veo que Granada está mejorando”

"Nosotros intentamos hacer un presupuesto; otros optaron por la táctica" | "Me motivan los que me critican y los que me elogian; no puedo decepcionarles" | "No hablo de pactos sino de acuerdos; si soy alcalde hablaré con todos, sin líneas rojas"

EN CAMPAÑA CON PACO CUENCA PSOE Dani B
Paco Cuenca, en su despacho en el Ayuntamiento de Granada | Foto y vídeo: Dani Bayona
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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“Hoy debería haberme puesto la chaqueta verde”, se lamenta mientras mira la que lleva, que es azul. Lo hace y lanza una mueca. Está de buen humor, o por lo menos lo parece. El comentario lo suelta después de presentar un doble proyecto ecológico, que contempla por un lado la creación de un sendero junto al río Monachil desde Granada hasta Los Cahorros y, por otro, actuaciones en los ríos Darro y Genil. Se ha pasado un buen rato hablando de “pulmón verde” y de “gran vía verde”, y para más inri ahora se encamina al ayuntamiento para ver una exposición de objetos reciclados y luego acudirá a un acto que tiene como asunto central la plantación de un árbol. El día está metido en ecologismo, sí.

El traslado lo hace en coche tan pequeño que cabría en el maletero de una limusina. Cuenca lo usa para sus actos como alcalde. Cuando acude a algún sitio como candidato, asegura que usa el transporte público. Eso da pie a hablar de la dicotomía, aunque en su caso no lo es tanto porque en realidad no son trabajos tan opuestos. “Yo me he estado levantando a las siete de la mañana desde que estaba en la oposición y sigo haciéndolo ahora. Antes y ahora le he echado un montón de horas a mi trabajo, así que no hay tanta diferencia, no llevo una doble vida, por así decirlo”, subraya.

En ese trayecto se explaya hablando de la Granada que quiere y de la que no quiere. Admite que un rato antes, cuando mencionó que el corredor verde del río Monachil es un proyecto “real y viable” lo hacía con segundas. “Es que el túnel para atravesar la ciudad que propone el PP es irrealizable, y me parece que hasta podría ser ilegal”, explica, para añadir que los populares van “en la dirección contraria” a lo que se empieza a hacer en las grandes ciudades.

“Tenemos que conseguir que sean más amables, más para las personas, menos ruidosas y con menos coches”, enumera, y de ahí enlaza con su intención de peatonalizar, aunque sea parcialmente, el centro y el barrio del Realejo. “Es posible y, si sigo como alcalde, lo vamos a hacer”, incide. Con una facilidad pasmosa, pasa de una cosa a otra y recuerda que en su mandato se estableció el límite de 30 kilómetros por hora en muchas calles “más por eliminar el ruido que por otra cosa, porque Granada debería ser más silenciosa. Hacen ruido hasta los que recogen el material reciclado, lo que es una paradoja”, afirma. Y para rematar y batir el récord de más temas esbozados en menos tiempo, apunta a que el reciclaje, aquí, va bien. “En términos porcentuales, somos la capital andaluza que más recicla”.

Sobre bloqueo y estrategia

Después de ver la exposición de material reciclado, que por cierto incluye verdaderas obras de arte, Cuenca acepta someterse a una breve entrevista en un tono más serio, menos distendido. En esa conversación se queja de que durante los últimos cuatro años Granada no haya tenido presupuesto municipal, algo que no achaca a su partido, “que por lo menos lo intentó”, sino a que “la oposición y los partidos que me apoyaron para que luego fuera alcalde y que rechazaron entrar en el gobierno local, han optado muy a menudo por la táctica, por la estrategia”. Eso, continúa, ha provocado un bloqueo que no quiere ni pensar que se repita en el nuevo mandato. “Por eso estoy pidiendo a todo el mundo una mayoría amplia que me permita gobernar. Quiero seguir de alcalde porque veo que Granada está mejorando, que ha mejorado en estos tres años”, resalta.

Da ejemplos de eso, como la puesta en marcha del metro, la llegada del legado de Lorca, la reapertura del Museo Arqueológico, el incremento de viajeros en el aeropuerto, “que estaba hundido”, y también “el haber avanzado en proyectos que dependían también de otras administraciones y con las que a lo mejor no teníamos sintonía política pero con las que nos hemos puesto de acuerdo”. Eso incluye el AVE, que, reconoce, ha sido “un quebradero de cabeza”, y, por citar otro ejemplo más reciente, los problemas económicos de la Orquesta Ciudad de Granada. “Para mí, su continuidad es prioritaria y espero que también lo sea para la Junta. Ahora parece que le hemos puesto un tapón a la herida, pero nos falta que se cumpla todo lo que se ha acordado”, sentencia.

Vuelta a la “amplia mayoría”. El alcalde y candidato es consciente de que, por muy amplia que sea ésta, lograr los 14 concejales que le permitirían gobernar en solitario se antoja muy complicado. Habría que recurrir a pactos, aunque él prefiere hablar de acuerdos. “Si gano las elecciones, lo primero que haré será reunir a todos los demás partidos y proponer acuerdos. Sin líneas rojas. La gente que me conoce sabe que yo no las trazo”, asegura.

Dice también que le motivan las críticas, que no han sido pocas en estos tres años y que acepta como parte del cargo, pero también los elogios que le hacen personas anónimas en plena calle y de forma espontánea. “Suerte, primor”, le desea una mujer al lado del Monachil. “Venga, maestro, a ganar”, le conmina un hombre pocos metros más allá. No se trata de un enjambre de seguidores, pero sí hay un goteo de personas que le paran por la calle. Paco Cuenca -“nadie en mi vida me ha llamado Francisco”, acota- les saluda con simpatía, que es una cualidad que no le discuten ni sus rivales, pero también un poco sobreactuado, como se dice de los actores. Debe ser efecto de la campaña, que obliga a quedar bien con todo el mundo.

“Esa gente que me saluda y se hace fotos conmigo me hace feliz, pero a la vez eso me sirve de advertencia: no puedo fallarles, porque si lo hago les decepcionaré. Es una responsabilidad mía el no hacerlo”, señala.

Tiempo para la cultura

Tras la entrevista hay una breve parada en su despacho. Por fin es posible ver al alcalde sentado. Hasta entonces se escabullía en cuanto le era posible para comentar algo con sus colaboradores o atender alguna demanda. Más que persona, parecía una anguila. Por lo escurridizo, vamos.

En la zona noble del ayuntamiento sólo está unos minutos, pero le da tiempo a mostrarse orgulloso del cuadro que tiene a su espalda, firmado por Elena Martín Vivaldi, y más aún del que cuelga enfrente, un grabado de López Sánchez que conmemora la primera edición del Festival de Cante Jondo, celebrada en Granada en 1922. “Dentro de poco se cumple el centenario y nos gustaría conmemorarlo, porque fue un festival que marcó un antes y un después en el género”, cuenta.

Lo que, siguiendo su torrente narrador, le lleva a hablar de música. Como géneros prefiere el pop y el rock, pero también es aficionado al flamenco. Por línea materna, para ser exactos. “Mi madre cantaba y lo sigue haciendo, aunque ahora ya muy poco. Lo hacía muy bien hace sesenta años, cuando también empezaba un chico que luego fue muy conocido, un tal Mike Ríos”, recuerda.

Metidos en harina cultural, afirma que, pese a todo el trajín, le da tiempo a leer. “A mí no me cuesta concentrarme, aunque estos días estoy leyendo libros de formato pequeño”, dice mientras muestra un ejemplar de ‘El clavo’, de Pedro Antonio de Alarcón, adquirido en la Feria del Libro. Antes de ése, cayeron ‘4321’, de Paul Auster, e ‘Historia de la libertad’, de Francisco Ayala. Va a ser verdad que no le cuesta concentrarse. En una situación de estrés como la suya, la mayoría no puede ni con una revista.

 

 

 



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