“Van a conseguir que se hagan más botellones en los pisos”

Los empresarios del ocio nocturno rechazan las nuevas restricciones impuestas por la Junta en Granada y piden que no se les señale siempre a ellos

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Imagen de una discoteca vacía en la capital | Foto: Archivo
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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Incomprensión, estupefacción, agobio… Los sustantivos para definir la situación en la que se queda el sector de la hostelería y el ocio nocturno tras las últimas medidas implementadas por la Junta de Andalucía en Granada no se acaban. La reducción de aforos o la imposibilidad de usar las barras casi son ya lo de menos. Lo peor, el nuevo tijeretazo al horario de apertura. Una receta que aprieta un poquito más si cabe la soga a bares y restaurantes y que para las discotecas y los pubs es prácticamente un garrote vil.

GranadaDigital ha querido testar la situación en la que se quedan estos empresarios en la viva voz de ellos mismos. Raúl López; portavoz provincial de Andalucía de Noche, la patronal de las discotecas en la comunidad; es tajante al respecto: “No entiendo la nueva reducción de horarios. Lo que van a conseguir es que se hagan más botellones en los pisos con grupos que no están controlados”.

El también gerente del Grupo Ganivet admite que comprende “la distancia entre mesas, la limitación de aforo al 50% o que no se reúnan más de seis personas por mesa”. “Incluso lo de las barras”, añade, “pero no los horarios”. “No entiendo lo de cerrar a las 22.00 horas. Estamos en una ciudad con una cultura del ocio nocturno enorme y lo fácil es siempre mirar hacia los mismos en lugar de ir más allá. Por la tradición que tenemos los empresarios nocturnos de Granada, te puedo asegurar que es una de las ciudades de España con locales mejor acondicionados para esta situación”, sentencia.

El empresario asegura que la incertidumbre en el sector es mayúscula. “Estamos cansados y la verdad que no sabemos qué va a pasar. Prefiero no preocuparme por anticipado”, despeja al ser cuestionado sobre la caída de la facturación de cara al puente de Todos los Santos, que está en la frontera del fin de las restricciones, pero aún dentro de ese periodo.

Uno de los puntos que más polémica ha suscitado ha sido el de la suspensión de las clases presenciales en la UGR. Discutido por la comunidad estudiantil e incluso por la propia rectora, pero no tanto por otros colectivos.

Sin señalar específicamente al ámbito universitario, López sí que pone el foco en los centros de enseñanza, donde cree que hay mucha más probabilidad de tener contacto con el coronavirus que en un bar: “Tenemos aglomeraciones incluso en las aulas. En una clase con más de 20 niños como las de mis hijos hay mucho más riesgo de contagiarse que en un establecimiento que cumple con todas las medidas de distanciamiento social. Pero siempre nos toca a los mismos. Lo que van a provocar es que todos esos jóvenes se vayan a hacer botellones”, reitera.

El portavoz de Andalucía Noche rechaza las polémicas imágenes de hace una semana en Ganivet, y no sólo recuerda que hacen daño al sector, sino que los propietarios de esa calle son escrupulosamente cumplidores con las restricciones: “Las imágenes de Ganivet nos hacen mucho daño. Y además nos da rabia porque precisamente los pubs de esa zona han hecho un esfuerzo por cumplir estrictamente las medidas con gel sanitario, distancia social, etcétera. Cada día hemos cerrado a la hora indicada y ahora vemos cómo cuatro energúmenos con ganas de fiesta y alcohol lo estropean todo”.

Indignación también entre los hosteleros

Por otro lado, la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada también rechaza las medidas impuestas. Su presidente, Gregorio García, tampoco se muerde la lengua al asegurar que cerrar a las 22.00 horas “destroza” los servicios. Igualmente, se muestra crítico con la clase política: “Ellos dicen las medidas, pero no hay una contraprestación directa para el empresario para poder seguir adelante. La hostelería no tiene la culpa de que haya tanto Covid-19″.

Quien también es propietario del restaurante Óleum, recientemente galardonado, evita hacer diagnósticos relativos a pérdidas o cierres prematuros, pero exige ayudas al sector: “Esto es muy complicado. No hay nada más que trabas, soluciones no hay ninguna, no nos bonifican alquileres, no hay flexibilización en los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que hay que devolver”.

“Antes de que se adoptaran estas medidas, planteamos nuestra propuesta, pero vino el consejero y cortó por la calle de en medio. Los que toman decisiones no tienen empresas ni saben lo que es cerrar, subsistir o pagar impuestos y no hay ayudas directas, al alquiler, de ICO… No nos dan soluciones”, lamenta en tono muy crítico.

Con todo, García se muestra comprensivo: “La salud es lo primero de todo y eso lo entendemos. Entendemos que se tomen medidas, pero la reducción de una hora no es posible. Nos quieren hacer europeos, pero aquí se cena más tarde. Al menos nos podrían haber dejado hasta las 23.00 para salvar a parte de la clientela”. Por todo ello, pide un esfuerzo a los comensales: “Que vengan antes. Si iban a hacerlo a las 22.00, que lo hagan a las 21.00; si era a las 21.00, a las 20.00″, ruega en una última llamada de auxilio, la de un sector al que el coronavirus le está atacando doblemente.







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