El TSJA confirma la condena a 29 años de prisión al joven que asesinó a una anciana

La condena resulta avalada por las muestras de ADN recogidas en el lugar de los hechos, y cuyos análisis evidenciaron pertenecer al acusado

Tribunal Superior de Justicia de Andalucia en Granada
TSJA | Foto: Antonio L, Juárez
Europa PressEuropa Press
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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la condena que impuso la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada por 29 años y cinco meses de prisión al joven que asesinó a una anciana octogenaria tras estrangularla en la vivienda que habitaba sola, cuando entró para robarle, tras un juicio que se celebró con jurado popular el pasado otoño.

El jurado popular consideró al joven, de 22 años entonces y nacionalidad marroquí, culpable de los hechos, si bien rechazó la opción de la prisión permanente revisable, como pedía la Fiscalía, en la primera ocasión que solicitó esta pena en la provincia de Granada.

La sentencia del TSJA, consultada por Europa Press, rechaza que se pueda tener en cuenta la circunstancia atenuante de confesión tardía, como pedía la defensa, que solicitaba que se redujera el tiempo de pena al que fue condenado.

Contra esta sentencia, dictada con base a una vista presidida por Lorenzo del Río el pasado 18 de marzo, cabe recurso de casación ante el Supremo. La Sala de lo Civil y Penal del TSJA estipula que la alegación de la atenuante no debe ser estimada por “ser contraria a los principios rectores de la segunda instancia, que no permiten en el recurso de apelación introducir cuestiones nuevas y distintas de aquellas que motivaron la resolución dictada en la primera”.

En este sentido, la atenuante no se introdujo en el objeto del veredicto sobre el que decidió el jurado popular. Asimismo, la jurisprudencia apunta a que este tipo de confesión tardía ha tenerse en cuenta cuando suponga relevancia para la investigación, “lo que no ocurre en el presente caso” en el “se aprecia una intensa actividad policial en averiguación del autor de los hechos”.

Fue así “hasta el punto de que, durante dicha investigación, fueron detenidas una serie de personas que finalmente son puestas en libertad” para seguir el procedimiento contra el hoy condenado “cuando se comprueba pericialmente la presencia de su ADN en la escena del crimen“, agrega el TSJA.

Según consta en la sentencia de la Audiencia de Granada, consultada en su día por Europa Press, los miembros del jurado consideraron que los hechos habían quedado demostrados por la propia declaración del procesado, que se declaró culpable, “confesión que, en gran parte, resulta avalada por las muestras de ADN recogidas en el lugar de los hechos, y cuyos análisis evidenciaron pertenecer al acusado”.

Asimismo, la pericial forense demostró que se había tratado de una “muerte violenta por estrangulación a lazo” de quien era en ese momento “una anciana desvalida”.

En cuanto a la condena, la “hiperagravante” que habría sido necesaria para pasar a condenar con la máxima pena no se pudo aplicar, según el tribunal, pues los hechos no habían sido calificados como homicidio sino como asesinato por “la concurrencia de la alevosía de desvalimiento”.

Entendió el tribunal que esta circunstancia no podía volverse a aplicar otra vez para que dicho asesinato fuera condenado con prisión permanente revisable en vez de con 25 años, pena finalmente impuesta por este delito.

El robo con violencia cometido en casa habitada, con agravante de reincidencia, se condenó con cuatro años y cinco meses de cárcel. Se decretó también indemnización con 12.000 euros a cada una de las dos familiares directas de la fallecida.

Los hechos se remontan al 20 de marzo de 2018, cuando el ahora condenado se presentó en casa de la mujer, que entonces tenía 88 años. Según su propia versión de los hechos, no le abrió el portal y, cuando consiguió subir, la encontró en la puerta, tras lo que la empujó y la llevó, “consciente”, al salón, donde la sentó, para robar en el domicilio.

“60 pastillas”

Esto sucedió sobre las 12,00 horas, según el testimonio en la Audiencia, y, desde las 9,00 horas aproximadamente, se había tomado una caja con “60 pastillas” de un potente ansiolítico.

“No sabía lo que hacía” pues las pastillas le hicieron “muy mal efecto”, mantuvo el procesado, que reconoció que estranguló durante “tres o cinco segundos” a la anciana, cuando vio que iba a tocar el botón de teleasistencia. Ella le gritó y le estuvo “insultando”, agregó, tras lo que pensó “que se había quedado dormida”.

Le había ocasionado la muerte de forma instantánea, según precisó el fiscal en sus conclusiones. Aprovechó entonces para recoger dinero y joyas, y se fue “echando hostias”, cerrando la casa con un juego de llaves que también se llevó.

En su derecho a la última palabra, el joven reiteró que no tuvo intención de matar a la anciana. Asimismo, se mostró arrepentido y pidió perdón a los familiares de la víctima y a los asistentes a la vista.





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