El PP de Granada retomará su ‘asalto’ a la alcaldía tras las elecciones del 10 de noviembre

El grupo municipal apoya en bloque a Sebastián Pérez en su intención de romper el pacto con Ciudadanos si no hay 2+2 y la dirección nacional no se opone por el momento

Pleno Granada
Sebastián Pérez, en el pleno de organización de la nueva corporación del Ayuntamiento de Granada | Foto: Dani Bayona
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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«Ahora han tocado zafarrancho de combate, todos tenemos que estar ayudando a que Pablo Casado sea el próximo presidente del Gobierno y lo demás debe esperar, pero lo de Granada sigue en pie». Así resume una fuente autorizada del PP de Granada la intención del partido de retomar, una vez celebradas las elecciones generales del 10 de noviembre, la estrategia encaminada a que la alcaldía de Granada sea para el Partido Popular en el segundo tramo del mandato, lo que quiere decir en junio de 2021.

Dicho de otra forma: el PP no se ha olvidado del 2+2, el acuerdo al que sus representantes y los de Ciudadanos llegaron casi al filo de la investidura que convirtió en alcalde a Luis Salvador. Los populares saben que fue un acuerdo verbal, que no se plasmó por escrito y que por tanto no sería vinculante, pero alegan que tampoco Ciudadanos ha mostrado ningún pacto firmado por las direcciones nacionales de ambas formaciones que especificara que Salvador sería alcalde cuatro años. Fran Hervías, diputado por Granada y secretario de Organización del partido, aseguró que existe. «Si lo hay, no lo hemos visto», rebaten los populares.

La dirección nacional del PP, por ahora, no ha frenado a la provincial, la que encabeza Sebastián Pérez, primer teniente de alcalde y persona que tendría todas las papeletas de relevar a Luis Salvador si se llevara a cabo esa alternancia. Tampoco se opone el grupo municipal en el Ayuntamiento de Granada, que de hecho, por el momento, está dispuesto a secundar a su líder «hasta las últimas consecuencias». Desde el partido señalan, en ese sentido, que hay concejales especialmente molestos «porque estuvieron cuando se pactó el 2+2 con Ciudadanos y ahora ven que no quieren cumplir su parte del trato». El día de la investidura, de hecho, hubo dos ediles que inicialmente se negaron a dar su voto a Luis Salvador y que sólo cedieron a regañadientes y porque de mantener su postura, la alcaldía habría sido para el PSOE. «A veces más vale empatar un partido que perderlo», resumió ese día, aún desilusionada, una dirigente.

En el PP creen, además, que las circunstancias les favorecerán tras la cita con las urnas de noviembre. Pronostican, como hacen algunas encuestas que han visto la luz, que Ciudadanos bajará en votos y en diputados, lo que les dejaría en una situación más vulnerable. Si eso se produce, argumentan, Ciudadanos tendría más difícil decir que si el PP dinamita el pacto en Granada, eso les legitimará para hacer lo propio en otras ciudades y comunidades del país donde ambos partidos llegaron a un acuerdo. «Lo de Granada podría quedar como un hecho aislado y que se explicaría por sí mismo, por ese incumplimiento flagrante de lo que se acordó aquí, y no tendría más trascendencia», señalan las citadas fuentes.

En esencia, lo que el PP de Granada ha advertido en varias ocasiones desde que comenzó el mandato es que, si Ciudadanos no reconoce de manera clara que cederá la alcaldía en junio de 2021, romperá el pacto de gobierno y pasará a la oposición. Eso dejaría a Luis Salvador al frente de un gobierno de sólo concejales, una situación claramente insostenible. Y más allá de eso, si eso se produjera y el PSOE intentara una moción de censura en la que tuviera el apoyo de Podemos-IU y la abstención de los populares, entonces la alcaldía también cambiaría de dueño, pero en este caso para que la recuperara Francisco Cuenca.



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