El oído y su relación con el lenguaje

coclea
No todos los sonidos se perciben de igual manera | Autor: Archivo GD
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En este artículo vamos a intentar explicar ese fenómenos tan conocido de por qué oigo pero no entiendo lo que me dicen.

El oído es un órgano chiquitito pero maravilloso. Gracias a él podemos escuchar todo lo que nos rodea, interpretarlo y darle significado. Gracias a él podemos entender a nuestros amigos, familiares etcétera. Gracias a él podemos hablar.

Muchas personas creen que las personas que no oyen son «sordomudas», es decir que no hablan ni oyen. Y no. Las personas que no oyen desde nacimiento no son mudas, es decir, no tienen nada en las cuerdas vocales que les impida hablar sin embargo, no pueden hablar porque nunca han oído el lenguaje que le rodea y por lo tanto no lo han aprendido.

Dicho de manera más sencilla: es lo mismo que si nos fuésemos a china. Como nunca hemos oído ese idioma y no lo hemos aprendido no podemos hablarlo, pero mudos no somos. Cuando esto pasa con el lenguaje materno, llamado así al lenguaje de nuestros padres y de nuestro entorno, y cuando no ha habido solución para poder poner una prótesis auditiva en los primeros años de vida cuando se desarrolla y aprende el lenguaje, el lenguaje no se aprende y por lo tanto no se habla.

El oído interno está formando por el caracol, que seguro todos lo recordamos del colegio. Se llama así porque literalmente es un caracol. Lo fascinante del caracol o cóclea es su organización. Las frecuencias auditivas se organizan de manera tonotópica.

¿Por qué dejamos de oír unos sonidos antes que otros?

Los sonidos se distribuyen en frecuencias que pueden ser graves o agudas. Si oímos un instrumento veremos que puede emitir sonidos graves y agudos ¿verdad?.Pues lo fascinante de la cóclea es que cada sonido o tono o frecuencia del sonido «va a ser escuchada» en una parte de ella.

Las frecuencias agudas o sonidos agudos se perciben e interpretan en la parte más externa de la cóclea y los sonidos graves en la parte más interna. Es por esto por lo que se pierden antes los sonidos agudos cuando hay una pérdida auditiva.

En casos de pérdida auditiva ya sea por presbiacúsia (sordera en las personas mayores)o por cualquier otra causa que cause una hipoacusia neurosensorial (que afecte a la clóclea o nervio auditivo),el sonido de un pájaro que es un sonido agudo se va a dejar de oír mucho antes que el sonido de un tambor que es grave por ejemplo.

Dicen que el oído de las mujeres está preparado para detectar mejor las frecuencias agudas de nuestros bebés llorando. Porque si hay algo agudo es el sonido de un bebé llorando…

Como los sonidos agudos se encuentran en la parte más exterior de la cóclea , son los primeros que se dañan. Igual que pasa con los sonidos pasa con las letras o con los fonemas. Cada fonema o sonido de las letras o de su agrupación en las palabras también son sonidos y por ende se van a escuchar y entender en una parte de la cóclea.

Es por esta razón por lo que suele ocurrir lo que los pacientes nos relatan que «escucho pero no entiendo».

¿Cómo escuchamos?

 

 

Todas las letras del abecedario y su sonido (fonemas) se distribuyen frecuencialmente desde los 250Hz (sonidos graves como la /m/) a 8000Hz (sonidos agudos como la /s/).dentro de ese rango que le llamamos banana del habla escuchamos y entendemos todos los fonemas. Si existe una pérdida en graves o en agudos, algunas de las letras no las escucharemos y por eso las palabras «se nos escaparán» del entendimiento.
La labor de un logopeda en estos casos es fundamental. El logopeda hace una valoración de si escuchamos todos los fonemas y todas las letras y por lo tanto de cómo es la comprensión del lenguaje.
El logopeda en el campo de la audición

El logopeda dentro del campo de la audición es el encargado de valorar el rendimiento auditivo, es decir, de si lo que oyes es lo suficientemente funcional. En niños este aspecto será fundamental porque si no no podrá desarrollar un lenguaje. En adultos sabremos y valoraremos si entienden lo que escuchan y en caso de que con los audífonos la audición no fuera funcional podríamos plantearnos un implante coclear.

Además, debemos entrenar en que cada fonema o letra sea diferenciado de otros que se parezcan. Por ejemplo, fonemas como /P-T/, /B-D-G/ o /L-R/ entre otros pares ,son auditivamente muy confundidos.
Existen además otras variables importantes para poder entender como son la intensidad. La intensidad es lo fuerte o flojo de los sonidos y el tono, recordemos, es lo grave o agudo.

Normalmente, las personas solemos confundir el tono con la intensidad y por ejemplo decimos que una persona tiene el tono de la voz muy alto cuando lo que queremos decir es que tiene la intensidad o volumen muy alto. Si tuviéramos el tono de la voz muy alto estaríamos hablando como si fuéramos pitufos con voz muy aguda.

La intensidad es otro factor que influye en si oímos o no oímos. La intensidad se mide en decibelios (dB).Si nos hablan muy flojo los db son pocos y no oímos. Si tengo pérdida auditiva necesitaré más volumen (más dB) para oír pero puedo no entender si las frecuéncias también están alteradas de ahí lo de «oigo pero no entiendo».

Los niños y los mocos

A los niños pequeños se les llama «mocosos» por una razón. Tienden en su desarrollo a acumular muchos mocos que pueden irse al oído y afectar a esa audición y por lo tanto a su desarrollo del lenguaje.
Comprobar tanto en niños como en adultos esa inteligibilidad del habla y del lenguaje es fundamental para poder entender el mundo que nos rodea y a las personas.

Ese pequeño órgano de la audición es una maravilla por su fisiología y anatomía.

Esperamos que este pequeño artículo redactado de manera sencilla ayude e entender ese fenómeno tan popular del «oigo pero no entiendo» y seamos conscientes de la importancia de una adecuada audición.

¡Feliz Semana!



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