El Granada Sound cierra sus puertas un año más con un éxito absoluto

25.000 personas asistieron de nuevo al recinto del Cortijo del Conde en una noche en la que Zahara y León Benavente pusieron el listón más alto de esta novena edición

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El Granada Sound volvió a ser un éxito de público, con un cartel que no decepcionó a sus decenas de miles de asistentes | Foto y vídeo: Daniel Bayona
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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El Granada Sound terminó un año más con un éxito de campanillas. Dos días de aforo completo tras las entradas agotadas y más de 42 actuaciones a lo largo de un fin de semana en el que no ha faltado nada. Un aluvión de estilos, baile y muchísima música durante casi 12 horas en tres escenarios contando los dj’s, que hicieron vibrar a más de 25.000 personas cada jornada.

Tras la resaca emocional de ayer y con el contraste generacional y de estilos que supusieron las actuaciones de Vetusta Morla y Carolina Durante (espléndidos los dos por otra parte) llegaron los chicos de Mucho. Abrieron escenario, con Martí Perarnau a la cabeza, como ya ocurrió hace dos años. Los más avispados ( y menos perjudicados tras la paliza del viernes) pudieron disfrutar de un grupo distinto, tan único en su especie como genuino en su singularidad. No se entiende, dicho esto, que un espectáculo así, esta rave initerrumpida, quede tan al principio, casi a media tarde, No hay mal que por bien no venga, por otra parte. No pudo haber un mejor inicio. En la entrevista con GranadaDigital ya avisaron que venían con mucha caña para dar bajo el brazo y eso fue lo que regalaron. Un punto de partido como pocos para esta segunda jornada.

Acto seguido, pasaron, aún con los rayos de sol sobre el albero, llegó Morgan. El grupo madrileño, con la fantástica Nina de Juan al piano, pusieron sobre el tapete un sonido pulcro, propio de una banda en ascenso, con el buen gusto en anglosajón cuando sonaban las notas y el meseteño entre canción y canción entrando como un guante a esta feria de la música que es el Granada Sound.

El público volvió a abarrotar el Cortijo del Conde.

Tras un breve impass no tardó en aparecer Annie B.Sweet, una vieja conocida por estas fechas en la ciudad, que compartió escenario en la tarde de ayer con el Noni, de los Lori Meyer, por si faltaba alguien en la fiesta. Tras ella le esperaba Iván Ferreiro y el comienzo de una noche que fue cogiendo densidad entre escenarios. A destacar la batería de la cantante, con una actuación para el recuerdo y que a buen seguro aún hace chasquear los dedos de algunos de los presentes.

Unos cientos de metros más atrás se encontraba Cupido en el Escenario Coolway. La nueva tendencia aglutinó un buen número de acólitos del sonido urbano y una estética que empieza a adentrarse de a poquito en el evento. No sería de extrañar que en la próxima edición estuvieran en el otro extremo del recinto, en uno de los grandes.

Mientras, el asturiano se hacía con el Escenario Cervezas Alhambra con sus grandes éxitos. Esos que uno, no por saberse de carrerilla puede dejar de cantar. ‘Años 80’, ‘Turnedo’ o ‘El equilibrio es imposible’ forman parte de la memoria sentimental de tantos que apenas se podía escuchar su voz en los bafles.

Zahara cosechó un triunfo en toda regla.

La noche, eso sí, no había hecho más que comenzar. La gran triunfadora de la noche fue Zahara. Como no podía ser de otra manera tras el enorme éxito de su último disco, el ‘miau, miau,miau’ fue quizás uno de los grandes delirios de esta segunda jornada. Bailes, ternura en la voz y una caña extraña para sus fans de toda la vida pero más que esperada para las miles de personas que, en parte, fueron al festival exclusivamente por ella. Una bomba.

Por su parte, León Benavente recogía el éxtasis que dejaba la jienense, con el rigor de uno de los grupos más punteros de la escena nacional. Las alabanzas que está recogiendo este experimentado grupo de músicos por su último trabajo se justificó con todas las de la ley. El grupo se marcó probablemente uno de los mejores directos del festival, sino el mejor. La solidez, la seducción y la capacidad de atracción de la banda hizo que no quedara ni un solo hueco a menos de 500 metros de el escenario.

Tras ellos, la voz desgarrada y la guitarra rota de la MODA se encargaron de dejar las gargantas bajo mínimos a las miles de personas que dejaban el resto en la recta del festival.

Quedó finalmente Shinova al mando del escenario contrario. El lirismo indie en su esplendor. Mirlos blancos de una noche que quedó sentenciada y vencida, sólo apta para aquellos que van a pilas, los que aguantan hasta los dj’s como si se hubieran hecho una pretemporada. Así se ganan campeonatos. Así se disfrutan festivales. Y así se terminaba un año más el último festival del verano. Un sabor de boca inmejorable de cara a la 10ª edición el año que viene en la que no pocos estaban ya pensando camino de los taxis.

 

Iván Ferreiro fue otro de los platos fuertes de la noche.



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