El final de una era: Granada se queda sin videoclubes

Tras el cierre de Arte 7 Cinemateca, sólo quedan en funcionamiento algunos locales, como el de Bola de Oro o el de la Avenida Federico García Lorca, que ya no son específicos

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En la calle Santiago, en el Realejo, estaba Arte 7 Cinemateca, el último local dedicado exclusivamente al negocio que sobrevivió en Granada | Foto: G.O.
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Granada ya no tiene videoclubes. El último que quedaba, Arte 7 Cinemateca, ha cerrado sus puertas. En rigor no era un vídeo club porque no tenía cintas de vídeo. Trabajaba con el formado DVD y se había especializado en cine de grandes autores. Allí se podía encontrar la filmografía casi completa de directores como Antonioni, Bergman, Fellini, Mankiewicz o Kurosawa. Ahora hay que hablar en pasado de esa tienda en particular y, casi casi, de todas las otras que acercaron el cine a las casas de los granadinos. Es el fin de una era. Ley de vida, se supone.

Cayó Arte 7, como antes cayó Hollywood, en la calle Martínez Campos, y como cayó otro clásico, el de la Avenida Cervantes. Aún sigue abierto el Nevada, en la Carretera de la Sierra, aunque ni alquila ni vende películas “porque ya no nos llegan”, según confiesan sus propietarios. Y también hay sitios como el Dvdpolis, en la Avenida Federico García Lorca, o el vídeo club VIP Bola de Oro, en el Camino de los Neveros. Pero no son específicos, también ofrecen muchos otros servicios: papelería, fotocopias, lotería y otras apuestas, regalos y hasta vapeo.

Toca echar la vista muy atrás. A principios de los ochenta, cuando se popularizaron los reproductores de cintas de vídeo (en tres formados por entonces: VHS, Beta y 2000), los vídeo clubes proliferaron como setas. El auge del vídeo, en España, se situó cuando se celebró aquí el Campeonato del Mundo de Fútbol, en 1982. No fueron pocos los que grabaron los partidos de la selección (a la que entonces aún no llamaban La Roja) en aquel torneo, a la postre decepcionante para los anfitriones.

Los cinéfilos, por su parte, encontraron una mina de oro para hacerse con una colección de clásicos, algo a lo que también contribuyó la excelente programación que había por entonces en la segunda cadena de Televisión Española. Eran cintas como las de casete de audio, en la que cabían una o dos películas. También empezaron a venderse películas originales en ese formato, pero al que no podía permitirse el lujo de comprarlas le quedaba la opción de ir a la tienda y alquilarla por uno o dos días. Muchos lo recordarán: había que devolverlas rebobinadas, porque de lo contrario la tienda multaba al cliente.

Fachada del antiguo vídeoclub Hollywood, en la calle Martínez Campos | Foto: G.O.

Granada tuvo decenas de establecimientos de ese tipo y en ellos se podía encontrar de todo. Los títulos se dividían por géneros (acción, terror, infantiles…) y hasta había un apartado, separado del resto por una cortina o un biombo, donde estaban las películas pornográficas. Teóricamente, ese espacio les estaba vedado a los menores de 18 años.

Los formatos Beta y 2000 desaparecieron de las estanterías y ahora son sólo objetos para nostálgicos y/o coleccionistas. El VHS sobrevivió algo más, aunque a principios de este siglo fue desplazado por el formato DVD. Pero el negocio siguió siendo en esencia el mismo, salvo por detalles como que ya no había que entregar nada rebobinado, que se popularizó el cajero de vídeos, que permitía entregar y recoger películas las 24 horas del día, y que algunos locales se cambiaron el nombre por el de Dvdclub. Otros, como el que subsistió hasta hace un par de años en la calle Carnicería, en el Realejo, mantuvieron la palabra Vídeo en su fachada.

La competencia ha terminado por ser abrumadora y mortal. Hoy, la mayoría de las películas se pueden descargar (legal o ilegalmente) en internet. Hay páginas web como Youtube que permiten verlas en su integridad. Y por si todo eso fuera poco, han surgido plataformas como Netflix o HBO que ofrecen un catálogo más amplio y barato.

“Tras cerca de seis años de resistencia y activismo cinéfilos, nos resulta inviable mantener el local de calle Santiago 11. Los motivos son exclusivamente económicos, y tienen su raíz en la atomización digital de la sociedad y la indiferencia de las instituciones”. Así comunicaron en marzo los responsables de Arte Cinemateca 7 a sus socios, en un tono que como se puede ver no ahorra crítica, que el establecimiento se iba al traste. Lo cierto es que lo probaron todo, porque no sólo se dedicaron al alquiler, sino que organizaron proyecciones, cine-forums, festivales o talleres. Como cantaron los Rolling Stones, no se puede decir que no lo intentaron.

Quienes quieran películas en formato DVD, o incluso en VHS, pueden encontrarlas en tiendas de segunda mano. En Cash Converters, por ejemplo, es posible comprar y también vender, pero que nadie espere sacar una fortuna de un añejo original de los años ochenta porque no se han revalorizado. Suerte tendrán si les dan un euro por cinta. En cuanto a los reproductores, los de DVD se siguen vendiendo en bastantes establecimientos, los más simples a 25 euros y a unos 80 los más sofisticados, que admiten el efímero formato Blue-Ray, que por cierto no llegó a cuajar. Pero ésa es otra historia.



Comentarios

2 comentarios en “El final de una era: Granada se queda sin videoclubes

  1. ¿Vive el autor en un universo paralelo o simplemente no sabe de lo que escribe? Dice sobre el Blu-ray que “es un formato efímero que no llegó a cuajar” mientras que en la realidad el Blu-ray es un formato extendido y exitoso. Que se pase por cualquier tienda o gran superficie y mire el catálogo. Otra historia es que no tumbara al DVD

    • Debe ser un visitante de otro mundo. Parece que tampoco le gusta el uso de la palabra “vídeo” más allá del VHS, ésta, hace referencia a cualquier método de reproducción de imágenes en movimiento, analógico o digital. Y sí, el Blu-ray es el formato de distribución física vigente, y goza de un éxito razonable.

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