El comercio de barrio granadino se reinventa por el estado de alarma

Pedidos por teléfono, pagos con aplicaciones móviles o páginas web que recogen la actividad comercial del barrio son algunas de las herramientas más comunes estos días para hacer la compra

Fruteria
Una frutería de Granada con la medidas sanitarias necesarias | Foto: Gabinete
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Una vez más, los establecimientos de nuestros barrios dan muestra de su profesionalidad y responsabilidad, con la implantación de medidas a nivel sanitario como el uso de mascarillas y guantes, la colocación de mamparas separadoras, la señalización en el suelo de sus establecimientos de las distancias de seguridad que deben mantenerse al comprar entre los clientes o la limpieza constante de mostradores. No se quedan atrás el gel hidroalcohólico ni el uso de guantes, como es lógico.

Pero el pequeño comercio también trata de que todo sea más fácil y seguro, especialmente a la hora de realizar los pedidos. Cada día es más usual que animen a sus clientes a llamar por teléfono o enviarlos con mensajes de WhatsApp. De este modo el tiempo de estancia en los comercios es el más breve posible y todo está preparado para que tan sólo tengan que recogerlos.

La forma de comprar ya no es la misma. Al comienzo del confinamiento, la gente se lanzó a los supermercados y tiendas para aprovisionarse de alimentos y productos. Sin embargo, ahora el ritmo se ha relajado y se acude menos veces, pero se aprovecha la visita para comprar más cantidad. “Sin renunciar a la variedad, frescura y buen precio que ofrecen los establecimientos que se proveen”, afirman desde el servicio para mayoristas de Mercagranada.

Los hábitos de compra están cambiando y es el momento de reinventarse. Evitar contagios pidiendo que los pagos no se realicen en efectivo y animando a usar la tarjeta o fomentando medios como Bizum que se ha convertido en una vía usual de uso de los clientes. En definitiva, las tiendas de barrio dan muestra de su capacidad de adaptación y atención personalizada, al ofrecer cada día más servicios.

Casi un 70% de las ventas en muchos de ellos son servicios a domicilio. Incluso se unen varios establecimientos cercanos para completar la cesta de la compra: pan, pescado, carne, fruta y verdura en un solo pedido. Bien, con personal propio o buscando alianzas con empresas de reparto para ampliar su zona de venta y que, de ese modo, recibamos en casa todos los alimentos que necesitemos para pasar estos días.

Algunos de ellos, especialmente las pescaderías, han adaptado su horario a la demanda actual y a las nuevas costumbres de sus clientes, que ya no salen de casa a cualquier hora. Es sobre todo en este tipo de producto, el pescado, cuando a la gente le gusta bajar a la tienda y ver la mercancía que compra.

Se está potenciando la puesta en marcha de venta online, aplicaciones para realizar pedidos o envíos de mensajes a los clientes, con imágenes de los productos y sus precios. Surgen plataformas que agrupan negocios de todo tipo, de esta manera, aquellos que no tienen página web o que hasta ahora vivían ajenos al mundo online, pueden promocionar sus productos y seguir vendiendo. Como ejemplo “haybarrio.com” en Granada y otras a nivel nacional “yocomproconcoco.org”. Iniciativas dirigidas a apoyar a los pequeños comercios.

Ser activos en redes sociales, especialmente Facebook, la más usada por las tiendas de barrio como medio para para dar a conocer promociones, publicar fotografías de los establecimientos, dar a conocer ofertas y los regalos que reciben en sus clientes por ser fieles. Como ejemplo, el de una frutería que junto a tu compra te da una docena de huevos a cambio de enviar fotografía de la receta preparada con ellos.

Nuevos tiempos en los que “como siempre desde Mercagranada pedimos apostar por la compra en comercios de cercanía y ahora más que nunca #compraentubarrio #mercaproductos #invierteensalud”, ha manifestado en un comunicado.







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