El Centro José Guerrero revisa su propia obra con la exposición ‘Ruido Blanco’

La muestra es una recreación de obras expuestas en el museo granadino a cargo del artista Joaquín Peña-Toro

Exposición
Una imagen de la exposición, que se abre al público este jueves 18 de julio | Foto y vídeo: Daniel Bayona
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El Centro José Guerrero de Granada acoge desde este jueves 18 de julio y hasta el 22 de septiembre la exposición Ruido Blanco, de Joaquín Peña-Toro. Se trata de la quinta muestra de la serie La Colección del Centro vistas por los artistas, de la que este año se encarga el pintor granadino, nacido en 1974.

Según destacan el Centro José Guerrero y la Diputación Provincial, organizadores de la exposición, Joaquín Peña-toro “ha seleccionado un conjunto de piezas del Guerrero para establecer un diálogo de sus procesos creativos con los de su propia obra”.

Las piezas que ahora se exhiben (ocho lienzos, cuatro obras sobre papel y una serie de veinte collages; en cuanto a Joaquín Peña-Toro, se presentan seis obras sobre lienzo, otras tantas sobre papel, cinco pinturas sobre tabla y tres serigrafías) se centran en la obra en papel de Guerrero, que se intensificó a finales de los años setenta “en un formato íntimo que emplea, con gran libertad, diversos materiales de modo simultáneo”. Aquello coincidió con el desarrollo de la etapa denominada neoabstracta o pintura-pintura, iniciada en torno al año 1975.

En concreto, incide la organización, los bocetos sobre papel cuadriculado fechados en 1977 y 1978 “contienen una gran variedad de soluciones formales que, como una batería de posibilidades, desarrolla el lenguaje presente durante toda esa época. El trabajo con diferentes tipos de papel, ya sea charol opaco o seda traslúcida, materializa las masas de color que luego serán producidas por brochazos”.

Joaquín Peña-Toro, en sus obras, subraya que el uso del papel para abocetar las manchas que luego Guerrero transformó en pintura condiciona la composición final establecida en los cuadros. “Estoy especialmente interesado en los cuadros de pintura-pintura de Guerrero. La mezcla de rigor compositivo con su libertad para mantener los gestos marcados en el lienzo, sin repaso, que mantienen la energía y la tensión del momento de pintar. Casi podemos escuchar las cerdas de la brocha en un recorrido recio sobre el grano de la tela”, ha resaltado el pintor, que ha añadido que ha querido “dialogar con esos procesos y contrastar los planteamientos abstractos con la presencia de imágenes figurativas que, en mi caso, se alojan en pliegues producidos por los gestos de pura pintura”.

Ruido de fondo, ruido de pintura

También ha incidido en que en la figuración que practica se demanda “exactitud”, pero a la vez es consciente de que “esa rigidez debe ser contrarrestada con las huellas propias de la pintura. La geometría compone mi trabajo, pero me zafo de sus imposiciones congelando su forma: cubro los bordes de la zona que pintaré de modo que, en lenguaje médico, preparo un campo quirúrgico. De este modo, trabajo gestual y despreocupado con el vocabulario que más identifico con lo pictórico. Una vez completada la tarea, descubro los bordes y la forma queda intacta, pero conteniendo un infinito murmullo. Se escucha, al fondo de la figuración, el ruido de la pintura”, ha rematado.

El artista, que también es comisario de la colección, ha sido acompañado en el acto de presentación por la diputada de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez, el arquitecto Pedro Puertas, y el director del Centro José Guerrero, Francisco Baena.

La diputada provincial, ha señalado que “en el caso de la obra de Joaquín Peña-Toro, la conversación no es únicamente con la obra de Guerrero sino también con el edificio porque ha sido capaz de meter en una misma conversación el continente con el contenido”.

El propio Peña-Toro ha confesado que su propuesta no deja de lado los colores y la composición que tanto definen el arte de Guerrero, pero también le da importancia al proceso creativo. El artista considera que, “independientemente de cual sea el resultado final del cuadro, no podemos olvidarnos de que, en realidad, es una conclusión de un trabajo por lo tanto, el proceso de creación también tiene un papel importante”, ha afirmado el pintor. Además, “el ruido blanco del que habla en título son las brochas que van arañando el lienzo, el proceso que conforma el cuadro”, ha concluido.

Por su parte, el director del Centro José Guerrero, Francisco Baena, ha recordado la diversidad de las obras presentadas hasta el momento, dándole énfasis a la riqueza artística de los cinco artistas que han participado hasta el momento “porque cada propuesta enseña formas distintas de ver, aportando una clave diferente del mundo artístico de Guerrero”.



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