Ecologistas advierten de que llevan veinte años denunciando la contaminación en Granada “y no se ha hecho nada”

Apuestan por un ayuntamiento "valiente" que copie el ejemplo de ciudades como Pontevedra, Málaga o Sevilla y restrinja el tráfico

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La famosa 'boina' que cubre Granada, vista desde el extrarradio | Foto: Archivo GD
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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“Llevamos en torno a veinte años sacando a la luz informes de asociaciones como Ecologistas en Acción que señalan que Granada es una de las ciudades más contaminadas de España. Hemos expuesto la situación una y mil veces, hemos advertido de lo que dicen estudios de la Organización Mundial de la Salud… Y pese a todo, aquí no se ha hecho absolutamente nada”.

Se queja Romualdo Benítez, que desde organizaciones como Granada en Transición o Equo ha estado durante años a la vanguardia de la lucha contra ese problema que coloca a Granada en una lista en la que ninguna ciudad querría estar: es la tercera más contaminada de España, por detrás de Madrid y Barcelona.

Benítez entiende que es un asunto “muy grave”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) vincula la contaminacíon con el cáncer de cerebro y de pulmón e instituciones como la Sociedad Española de Neumología incluyen también en la lista el cáncer de vejiga y resaltan que cada año se producen en España 6.000 muertes relacionadas con el dióxido de nitrógeno (NO2).

Lo peor de todo, resalta el ecologista, es que eso lo saben las instituciones de Granada “desde hace mucho tiempo”. Sobre todo el ayuntamiento. “Ese tipo de informes de Ecologistas en Acción y de la OMS los he presentado yo personalmente en juntas de distrito. Me encargué de repartir la documentación, de alertar de dónde nos estábamos metiendo… Otros muchos compañeros hicieron lo mismo y con el mismo resultado: ninguno. Es muy frustrante”, resume.

Menciona, como muestra de ese empeño por cerrar los ojos pese  a las evidencias, un experimento que se hizo el pasado 2 de enero en Granada. Corrió a cargo del Grupo de Investigación de Física de la Atmósfera y consistió en colocar dos filtros de aire, uno al lado del otro. Al de la derecha, explica Romualdo Benítez, se le bombeó a través de una máquina y durante un día completo aire de una céntrica calle de la capital. Pasadas esas 24 horas, el filtro de la izquierda estaba blanco y el de la derecha, negro.

Experimento que se llevó a cabo el pasado enero. El filtro de la derecha está negro después de que le fuera bombeado aire de Granada durante un día | Foto: Remitida

Benítez regenta un supermercado ecológico en la calle Molinos, en el Realejo. Una calle muy castigada por la contaminación, sobre todo por culpa de los enormes autobuses que transportan a los escolares a dos colegios de la zona. “Se me llena la tienda de polvo negro. Tengo un cazo en la puerta con agua para los perros y cada dos por tres lo tengo que cambiar porque el agua se pone negra”, comenta, para añadir que, en realidad, en Granada no se debe hacer nada que no se sepa ya para frenar la contaminación. “Todo está inventado; sólo hace falta que desde este ayuntamiento se hable con otros que han tenido y tienen alcaldes valientes que sí han actuado”.

En ese sentido, se refiere al caso de Pontevedra, que hizo una apuesta clara por la peatonalización del centro y la consecuente restricción del tráfico rodado, así como por incentivos, en forma de rebajas fiscales o en la zona azul, para los coches híbridos y eléctricos.

También a otros sitios más cercanos, como Sevilla o Málaga, que tienen cada vez más autobuses públicos que no consumen diésel. “Entendemos que si allí se está haciendo una progresiva renovación de su flota, aquí también puede hacerse”, señala.

Las soluciones que aporta el equipo de gobierno actual, añade, le parecen escasas. “Los parques periurbanos y los corredores verde que llevaba Ciudadanos en su programa electoral pueden ayudar algo, pero no mitigan el problema. De lo que se trata es de ser valientes y restringir el uso del coche”, insiste. “Hasta en una ciudad tan grande como Madrid se consiguió avanzar. No sé por qué aquí no va a poderse”, concluye.



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