El deporte en categorías inferiores, golpeado por el coronavirus

Hablamos con algunos entrenadores de clubes granadinos sobre como llevan sus pupilos la situación derivada por la pandemia

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Imagen de conjuntos granadinos de categorías inferiores | Granada Digital
Sergio Rodríguez AcostaSergio Rodríguez Acosta
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Entrenar durante la semana después de salir de clase, que llegue el viernes y pensar en el partido del fin de semana. Miles de niños granadinos se han visto abocados a cambiar esta rutina debido al Covid-19. Las últimas medidas que estableció la Junta limitaron las competiciones a las categorías absolutas, por lo que únicamente los equipos sénior están entrenando y compitiendo dentro de las competiciones deportivas. Hablamos con cuatro entrenadores de la provincia, que nos cuentan su perspectiva de la situación y como están viviendo sus equipos una circunstancia que no querían volver a ver repetida tras lo acaecido en marzo.

Jesús Novo entrena al equipo infantil de Maristas de fútbol sala. Este joven comenta que “los noto con esa incertidumbre” cuando le preguntamos por sus jóvenes jugadores. “Veo muy mal que lo hayan quitado. Se estaban haciendo las cosas muy bien con protocolos muy estrictos”, detalla Novo, que argumenta que el porcentaje de casos dado en el deporte ha sido “mínimo”. En el caso de su equipo no ha habido ningún caso de coronavirus. Una de las cifras que marca la diferencia respecto a otras temporadas es el descenso de fichas federativas, según Novo.

“Le estamos exigiendo muchas cosas a niños para la edad que tienen”, detalla Jesús, que apela a la necesidad de vigilar otros aspectos de la vida pública para frenar los contagios. “No tener continuidad se nota en cualquier cosa en la vida”, sentencia el técnico, que espera que todo se solucione pronto para bien.

Adrián Sánchez dirige al benjamín y al alevín de fútbol 7 del Santa Fe, en los que no ha habido caso alguno de Covid en unas categorías que oscilan entre los ocho y los once años. “Los chicos lo llevan bastante mal”, confiesa el preparador, que relata que “sus padres no entienden como los meten en clases sin apenas espacio y después no les dejan hacer deporte al aire libre”. Adrián califica como “esencial” la práctica deportiva para los más pequeños, pues es algo que “es salud”.

“Lo peor es la incertidumbre”, explica el joven entrenador, que señala que los niños “se habían ido animando” entre ellos mismos para apuntarse al equipo. Adrián entrena actualmente a sus jugadores con entrenamientos online, en los que le da instrucciones, pero espera que pronto sean presenciales. “En categorías pequeñas es esencial entrenar, aunque no se compita”, concreta.

Manolo León pertenece a la directiva del club de baloncesto de Peligros, en el que ni se llegó a tener tiempo de empezar a competir. “Los chavales son los que peor lo llevan”, declara el técnico del sénior femenino del club, que apostilla que sólo se ha dado un caso en su bloque, en el que la edad expone más que en categorías inferiores. “Hay un montón de aspectos que ahora mismo están limitados”, señala Manolo, que es consciente de que el deporte aporta “valores y actitudes”. El preparador confiesa que dentro de la entidad existe indecisión acerca del futuro, pues entrenar es una cosa y competir es otra distinta debido a la mayor exposición al virus en partidos ante personas que no son del entorno habitual.

El preparador peligreño dice que los padres de los pequeños están contentos con los protocolos de seguridad establecidos. “Son gente comprensiva, pero esperan que por lo menos puedan entrenar”, añade.

Nuestro último protagonista es José Miguel Expósito, entrenador del juvenil del Fuentevaqueros. Este joven dirige un grupo de chavales, que en algunos casos son ya “hombres”, ya que los juveniles de tercer año alcanzan la mayoría de edad. “Ha sido un golpe duro”, revela José Miguel, que señala que “los jugadores no asimilan que se pueda perder la temporada”. Dentro de su vestuario se han dado cuatro positivos por coronavirus, aunque Expósito defiende que sus chicos intentan ser responsables ante el más mínimo síntoma de la enfermedad.

“Cuando vienen a entrenar están haciendo algo bueno para su vida y para su salud”, asegura el míster granadino, que agrega que “la rutina les aporta formalidad y otras cosas necesarias en una edad clave para enderezarse”. El preparador siente “frustración y enfado” por haber parado de competir tras dos jornadas que supieron a gloria después de tantos meses sin el aroma del tapete. José Miguel reitera que los protocolos han sido estrictos para hacer las cosas lo mejor posible, y espera que su “familia” vuelva pronto a la rutina deportiva habitual, aunque sea con precaución y normas adecuadas a los tiempos que corren.

El deporte en categorías inferiores es una vía de escape para muchos jóvenes que ahora mismo está taponada. El coronavirus no ha dejado un solo rincón de nuestra vida sin consecuencias, pero si algo enseña el deporte es que nunca hay que dejar de ser constante para llegar a nuestras metas.







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