Cuando estás rodeado de personas que comparten un COMPROMISO apasionado en torno a un propósito común, TODO es posible

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El trabajo es necesario para nuestra supervivencia. Cuando uno logra ser feliz en el trabajo, gana un verdadero tesoro para la vida. El trabajo es uno de los espacios en los que más tiempo permanecemos y del que dependen muchos de nuestros planes y en definitiva, nuestro bienestar. Por tanto, encontrar la felicidad en el trabajo es posible.

Por más que uno adore su trabajo, no es raro que existan momentos que produzcan una sensación de agobio y agotamiento. Los compromisos, las responsabilidades y las limitaciones que impone pueden resultar estresantes. Sin embargo, en muchos momentos se puede ser feliz en el trabajo. Además, si el clima laboral de nuestro trabajo no es el adecuado, hay una influencia negativa en nuestras vidas, en las de nuestros compañeros y para la organización. Entonces, sin un buen entorno nos vamos con malestar a casa y no desarrollamos nuestra labor del todo bien, lo que nos causa problemas a nosotros y a nuestro entorno.

Ahora bien, es importante que nos encontremos relativamente bien con aquello que hacemos. Para ello es importante:

  1. Valorar nuestro trabajo: La primera clave para encontrar la felicidad en el trabajo es valorar lo que hacemos. La mayoría de las veces sentirse bien tiene más que ver con la perspectiva que adoptamos que con las circunstancias en sí. Por lo tanto, si valoramos lo que hacemos y además intentamos comenzar con energía y humor, será más fácil que la felicidad llegue a nuestra vida.
  2. Conectar con uno mismo. Conectar con uno mismo y con el silencio interior es una de claves para ser feliz. De este modo, nos libraremos de miedos y preocupaciones innecesarios que lo único que provocan es malestar. Además, al hacerlo nos permitirá ser nosotros mismos. La clave es ser uno mismo. Por lo tanto, confiar en uno mismo desde el primer día será la única manera de mostrar nuestras capacidades y ofrecer el 100% de nuestro potencial.
  3. Ponerse metas y permitirse cometer errores. Una de las causas del estrés laboral y de la infelicidad en el trabajo es no cumplir con los compromisos y metas que adquirimos. No obstante, hoy día ya se asume que el estrés afecta al sistema inmunitario. Muchos trabajadores tratan de abarcar más de lo que pueden conseguir y poco a poco les va invadiendo la frustración y el desánimo.
  4. Crear un ambiente de confianza y conectar con los demás. Uno de los indicadores clave para encontrar la felicidad en el trabajo es tener una red social fuerte. Para ello, tratar de crear un ambiente de confianza e intentar conectar con los compañeros de trabajo. Según algunas investigaciones, las amistades en el trabajo son importantes porque pueden aumentar el nivel de felicidad hasta en un 50%.

Las personas comprometidas con el trabajo son aquellas con propósitos claros, personas sinceras que nos inspiran, que defienden aquello en lo que creen sin vacilaciones ni miedos. Se confirma un estado emocional positivo caracterizado por la energía, la implicación y la eficacia en el terreno laboral. Y es que nadie puede comprometerse con aquellos que le rodea si primero no se quiere a sí mismo, si primero no pone en práctica un compromiso auténtico con uno mismo.

Este término “compromiso” hace referencia a una declaración de propósitos y a un plan de acción donde la clave es conseguir un objetivo, defenderlo y visualizarlo en la sociedad.

¿Cómo mejorar el clima laboral y emocional?

Parece sencillo hacer que los trabajadores se sientan a gusto en la organización y que todo fluya, pero se trata en realidad de una tarea compleja. Por ello, es importante que haya un buen clima laboral y emocional, en el que es importante:

  • El lugar de trabajo. El lugar de trabajo debe reflejar armonía y debe ser adecuado para el oficio que se realiza. Si las herramientas no son las adecuadas, y el personal se siente incómodo habrá mayor insatisfacción. Y, a mayor insatisfacción, menor productividad. Por ello, es importante diseñar un buen espacio para trabajar.
  • La relación del personal. Las relaciones que la persona tenga con sus compañeros y jefes lo hacen sentir, pensar y comportarse de determinada manera, si son asertivas y adecuadas será mejor para la organización. Las relaciones interpersonales son la sinergia de mantenimiento.
  • Cultura organizacional y corporativa. Se trata de que haya una coherencia entre el conjunto de percepciones, sentimientos, actitudes, hábitos, creencias, valores y conductas dentro y entre los grupos de la organización.
  • Reconocimiento del saber. Las recompensas fomentan las conductas de algunas personas de la organización. Se trata de hacer un refuerzo positivo cuando las personas han trabajado bien para que se sientan más motivadas. Y reconocer lo que aportan al trabajo y a la organización.
  • Trabajo en equipo. Cuando los problemas se resuelven en equipo hay una sensación de unidad, por lo que las personas se sienten apoyadas y ven diversas perspectivas. Esto contribuye a un mejor ambiente, porque todos se sienten parte.
  • Desarrollo. Se trata de estar siempre al tanto de cómo mejorar la productividad. Para ello, es importante la capacitación, así como tener habilidades que les harán desarrollar un sentido de pertenencia y mayor productividad para la organización.
  • Pensar más allá del trabajo. Cuando los trabajadores tienen espacio para desenvolverse en otros ámbitos de su vida, se sienten mejor y trabajan de forma más efectiva. Por ello, es importante fomentar el equilibrio entre la vida personal y la vida laboral de los empleados. Y las personas deberán sentir que hacen algo útil.
  • Proyecto de equipo. Es fundamental poner la huella de cada trabajador en el proyecto que cohesiona al equipo. Para que el proyecto refuerce el compromiso, es fundamental el papel de la comunicación, de la participación y del jefe/a.

Contar con un clima laboral y emocional adecuado contribuye a que la organización sea más exitosa. Algunos de sus beneficios son:

  • Mayor productividad organizacional.
  • Menor número de bajas.
  • Mayor salud física y mental para los trabajadores.
  • Participación activa de los trabajadores.
  • Mayor motivación de los trabajadores.
  • Mayor sentido de pertenencia.
  • Mejor percepción de la organización.
  • Mayor trabajo en equipo.
  • Mejor comunicación entre los trabajadores.
  • Mayor satisfacción.
  • Incrementa el compromiso de los trabajadores.
  • Se dan mayores resultados.
  • Efectividad.
  • Incrementa la calidad de los servicios.
  • Mayor impacto social.

De todas formas, hay personas que se comprometen con el objetivo pero no con el proceso. Es decir, no invierte atenciones ni respeto ni interés ni tiempo de calidad en el proceso de atención lo cual repercute en la satisfacción de los usuarios o clientes.

Las verdad es que las “personas compromiso” son críticas. Cuando uno sabe bien lo que quiere, lo que es digno y cuáles son sus valores, no duda en mantener una actitud crítica ante lo que considera que no es justo. Son perfiles que hacen uso de una elevada franqueza. Y es que el buen compromiso empieza también por uno mismo. El buen autoconcepto, la autoestima fuerte y el trabajar una imagen ajustada entre lo que se quiere y lo que uno es capaz de hacer, nos serán de gran ayuda para comprometernos con nosotros mismos y los demás.

Así, a mayor compromiso con uno mismo, mayor es la sensibilidad con el entorno y con la sociedad. Tarde o temprano uno entiende que no somos islas separadas en medio del océano, que para convivir hay que respetar y favorecer también el bienestar ajeno y el de nuestro entorno para que todos salgamos ganando.

Aprendamos a ser más comprometidos. Elijamos una causa, la nuestra y luchemos por ella. Seamos, ante todo, personas comprometidas con nosotras mismas sabiéndonos merecedoras de nuestros derechos, de nuestras felicidades y nuestros logros. Creemos una convivencia más digna donde todos ganemos.

Y es que una relación necesita más compromiso y menos sacrificios. Sin embargo, son muchos los que creen que si se exigen sacrificios y constantes concesiones, y cuanto mayores sean, más auténtico será el vínculo. Asumir esta premisa nos puede abocar a erigir relaciones de poder unilateral con licencia para las extorsiones emocionales y a la pérdida de la propia identidad.

Las personas que tienen compromiso en el trabajo están muy involucradas emocionalmente con la organización. Este personal se caracteriza por no quejarse de su organización ni hablar mal de ella con su entorno. Todo lo contrario. Se muestran orgullosos de tener ese vínculo laboral con ella y así se lo hacen saber a su círculo más cercano. Expresan sentimientos positivos hacia su organización.

Además, cuando la organización tiene iniciativas y nuevos proyectos, se muestran muy interesados en conocer las novedades, quieren formar parte de ellas y participar en su desarrollo. Se involucran de tal manera en lo que se les pide que suelen implicarse al máximo.

Estas personas se muestran muy positivas, motivadas, enérgicas y se sienten plenos y felices. Y no solamente en el terreno profesional, sino también en el personal. Además, en la gran mayoría de los casos gozan de buena salud, bajos niveles de estrés y altos de autoestima. Confían en su esfuerzo, sus recursos y su espíritu de sacrificio para superar los retos que se van interponiendo en su trabajo. Se muestran responsables y autónomos en la resolución de problemas. Con ello contribuyen a optimizar su rendimiento laboral y generan un saludable estado organizacional. Incluso contagian su modo de sentirse y de vivir la experiencia laboral al resto del equipo. Y consiguen, en muchas ocasiones, extender su bienestar individual y hacerlo colectivo.

¿Cómo generar el compromiso?

Son los propios trabajadores los que, en muchas ocasiones, favorecen la expansión del COMPROMISO por la ORGANIZACIÓN.

Por lo general, hay tres factores que facilitan el COMPROMISO en el trabajo:

  • la realización personal
  • el buen ambiente entre compañeros
  • y un buen salario. La organización que consiga mantener alta percepción entre sus trabajadores de estos tres aspectos, tendrá mayores posibilidades de mejorar su rendimiento con eficacia.

Una relación necesita más compromiso y menos sacrificios: la clave está en el equilibrio

A veces, los sacrificios son necesarios.

La percepción de ganancia debe superar a la sensación pérdida, debe existir por tanto, un adecuado equilibrio, para afianzar el vínculo, con una decisión valiente que sirva para fortalecer aún más el compromiso.

El sacrificio, por contra, no siempre alimenta el propio compromiso, porque lo que trae, a menudo, es sufrimiento. Hay sensación de pérdida para quien lo lleva a cabo, y tal experiencia tiene un coste.

  1. Concentrarse en el presente: Muchos de los problemas, especialmente los que están asociados al estrés y a la ansiedad, existen más en la mente que en la realidad. Nacen de expectativas negativas frente a lo que pueda pasar en el futuro. En esas circunstancias, resulta imposible ser feliz en el trabajo. Todo lo contrario. El ámbito laboral se transforma en un espacio de angustia, porque siempre se está temiendo lo peor. El antídoto para esto es concentrarse en el presente. Ocuparse solamente de la tarea de hoy. Si lo hacemos bien, las consecuencias serán también positivas.
  2. Colaborar con los demás para ser feliz en el trabajo. El hecho de ser sensible a las necesidades y problemas de otros es algo que nos enriquece como seres humanos. Si nos planteamos el propósito de hacer cosas positivas por otros, seguramente conseguiremos ser felices en el trabajo y en el resto de entornos en los que estamos involucrados. Notaremos, poco a poco, que la disposición de los otros hacia nosotros es más amable y comprensiva. Esto mejorará notoriamente nuestro clima laboral y llenará nuestros días de una energía especial.
  3. Aprender a descansar. Uno de los problemas más comunes en los trabajadores es la falta de equilibrio entre sus labores y el descanso. Una persona fatigada no es productiva y está más propensa a cometer errores y pasar por alto detalles importantes. También es menos creativa y aguda en sus apreciaciones. Aparte, fácilmente caemos en estados de mal humor. Por lo tanto, tenemos que estar combinando constantemente el trabajo y el descanso.
  4. Valorar y agradecer: Dar valor a nuestro trabajo y detenernos a pensar en sus beneficios, tanto para nosotros como para el resto del mundo nos permite cambiar la perspectiva. Nunca nos olvidemos de agradecer.
  5. Crear “un nido”. Es más fácil motivarnos a nosotros mismos cuando hacemos de nuestro espacio de trabajo un lugar agradable, entornos que nos hagan sentirnos liberado de responsabilidades y preocupaciones. Generalmente tenemos que crear las condiciones para que aflore.

4 consejos para superar el miedo al compromiso

El centro de todo miedo es el temor de que algo podría perderse.  Pero cada decisión que tomamos en la vida, por definición, significa la pérdida de otras opciones. No importa lo que hagas, hay siempre otro tipo de vida que podrías haber vivido si hubieras tomado una decisión diferente. En este sentido, el miedo al compromiso es el temor a tomar una decisión equivocada.

  1. Ponle nombre a tu miedo
  2. No te aferres a la indecisión como hábito
  3. Piensa en tu vida sin miedo al compromiso
  4. El ahora es todo lo que tienes

Y para ello, 7 son las competencias deseables.

1. Trabajo en equipo, una de las competencias laborales esenciales y más buscadas con la habilidad de colaborar y cooperar con otros, de establecer buen ambiente y de trabajar de manera coordinada.

2. Responsabilidad o compromiso que tenemos con el trabajo, con el sentido del deber y del cumplimiento.

3.Comunicación asertiva, una de las competencias laborales más importantes al ser la capacidad de enviar el mensaje que pretendemos de la mejor forma posible, acompañada de la empatía. Las organizaciones buscan personas que sean capaces de escuchar, entender y transmitir de manera adecuada la información, para que haya un buen ambiente laboral y para que se dé un mayor progreso.

4. Sentido de pertenencia o la capacidad que tenemos para defender y promulgar los intereses de la organización, en sintonía con sus valores y con la capacidad de sentirnos orgullosos de formar parte de una organización.

5. Capacidad para aprender, indispensable en la mayoría de trabajos o la capacidad de captar y asimilar conceptos e informaciones indispensables para el desempeño. De este modo, podremos ir creciendo en nuestro trabajo e ir haciéndolo de la mejor manera.

6. Adaptación para ser flexibles y versátiles ante personas y situaciones nuevas, así como de aceptar los cambios de forma constructiva.

7. Planificación que trata de establecer prioridades y elegir entre lo accesorio y lo urgente para desarrollar nuestros deberes, saber hasta dónde podemos llegar.

Y para terminar como dice Xavier Marcet, necesitamos para trabajar MOTIVADOS 12 cuestiones:

  1. Un propósito trascendente
  2. Coherencia ya que lo único que cuenta es lo que hacemos
  3. Equilibrio en las expectativas. Sentir como engarzan lo que se espera de nosotros con lo que razonablemente podemos esperar es estimularte.
  4. La suma de ambición y humildad con proyectos potentes de gente que piensa en grande sin perder la generosidad.
  5. Aprender y crecer con ello
  6. Ganar de vez en cuando
  7. Equipo. Comunidad. Compartir retos
  8. Solvencia
  9. La meritocracia como forma de respeto
  10. La innovación como forma de responsabilidad
  11. La amabilidad como forma de comunicación
  12. Vivir en un ecosistema de honestidades

Por tanto, el compromiso es lo que transforma una promesa en realidad, es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones, es la acción que habla más alto que las palabras, es hacerse al tiempo cuando no lo hay, es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas, es el material con el que se forja el carácter para poder cambiar las cosas, es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo. Comprometerse y mantener los compromisos, son la esencia de la proactividad.



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