Cosas que nunca cambian

El vicepresidente de la Junta, Juan Marín, en presencia del alcalde de Granada, Luis Salvador,
El vicepresidente de la Junta, Juan Marín, durante una visita a Granada | Foto: GD
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Pues parece que el ejecutivo de la Junta ha iniciado contactos con el de otras regiones también gobernadas por el PP y Ciudadanos con objeto de liderar un frente común de oposición al Gobierno central.

Los frutos de tales contactos los iremos conociendo a medida que avancen los días, pero por el momento suponemos que la iniciativa parte del componente naranja del actual gobierno andaluz, ya que la noticia que inspira este comentario viene ilustrada con un fotografía del vicepresidente, Juan Marín. Como no he ahorrado lo suficiente no conozco más detalles de la noticia que avanzaba este propósito que todavía estaría en ciernes por parte de la actual Junta de Andalucía.

Si efectivamente la iniciativa ha partido de Marín no es osado imaginar que con este movimiento Ciudadanos trata de tomar un protagonismo del que está ausente pese a vicepresidir la Junta, en la que Moreno Bonilla pone la sonrisa beatífica y Elías Bendodo juega el papel de malo con sus expresiones y descubrimientos, preferiblemente los martes después de la reunión del Consejo de Gobierno, de cuyas decisiones da cuenta en comparecencia ante la prensa. Por ejemplo, cuando ‘descubrió’ tres cajas fuertes con documentos secretos que daban cuenta de convenios inconfesables relacionados con los ERE y firmados por el entonces consejero Gaspar Zarrías en la época socialista de Chaves. El convenio y su contenido en sí eran un auténtico escándalo pero Bendodo, muy en su papel, prefirió el espectáculo antes que la denuncia fundada y aquello se diluyó muy pronto: las cajas fuertes resultaron ser archivadores, los documentos secretos estaban en la relación correspondiente de la Junta de Andalucía desde antaño y ese antaño era tan ‘antañoso’ que no se habían remitido al juez sencillamente porque ascendían a un tiempo anterior al investigado en la instrucción judicial.

Pero que, volviendo al tema, en esta nebulosa en que por el momento se mueve el enunciado frente común, esta recóndita columna se inclina por relacionar la iniciativa con esa denunciada ‘intervención’ que denuncian Moreno y Bendodo, ejercida por el Gobierno central sobre las cuentas de la Junta.

Resulta que hasta el consejero de Hacienda, de Ciudadanos por cierto, ha calificado el epíteto, la ‘intervención’, como exagerado. Pero esa rebaja del calificativo no ha arredrado ni al presidente ni a Bendodo ni -al parecer- a Marín. Digamos, en todos los casos, que ni a Moreno Bonilla ni a Bendodo les falta razón cuando afirman que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no se habría atrevido a tomar la misma medida contra la autonomía catalana. Ni -añadimos nosotros- contra una Junta presidida por Susana Díaz, cuya gestión está en el origen de esta medida del Gobierno central al haber superado el límite del déficit durante la gestión socialista. Es cierto: no lo hubieran hecho, salvo que la tensión Sánchez-Díaz continuase en grados máximos, cosa que ya nunca sabremos.
Pero es una paradoja más de esta paradójica España autonómica: el Gobierno del socialista Sánchez aplica una norma del popular Cristóbal Montoro (ex ministro de Hacienda) contra el ejecutivo andaluz del PP en la Junta por una disfunción cometida por el ejecutivo del PSOE en la Junta.

En definitiva, que la iniciativa de Marín y su frente común enunciado forma parte una vez más del instrumento en que las dirigencias de los partidos han convertido a las autonomías. A la vista de que en esencia se han convertido en elefantíasicas maquinarias burocráticas que operan por inercia, sus señorías presidencias -que se aburren por falta de faena- tienen mucho tiempo, a unos les da por jugar a independentistas y otros se decantan por elaborar estrategias que rebajen en la práctica las políticas del Gobierno central.

Apresurémonos a precisar que es injusto cargar sobre las espaldas del PP, o de Ciudadanos, esta manera obstaculizante de actuar. En todo caso, al PP, o a Ciudadanos, habremos de agradecerle su sinceridad a la hora de pregonar sus propósitos. Ya lo dijo un dirigente tan cualificado como Javier Maroto tras las últimas elecciones municipales, al anunciar en ayuntamientos y autonomías gobernadas por el PP la oposición a Sánchez. Pero en realidad tanto Maroto como Marín estaban anunciado lo que ya en su momento, allá por 1996, cuando la primera victoria de Aznar, ejercieron y practicaron los entonces apodados ‘Tres Tenores’, es decir Chaves (Andalucía), Bono (Castilla-La Mancha) y Rodríguez Ibarra (Extremadura). Estos tres entonces presidentes socialistas y autonómicos, en un escenario de profunda depresión del PSOE por el poder perdido y el relevo de Felipe González tras su renuncia, ejercieron como la auténtica oposición contra el Gobierno del PP en aquel entonces. ¡Aquella ‘paguita’ de Chaves a los jubilados, con el único objeto de hurgar en la insidia alarmista que los socialistas lanzaban contra Aznar y las pensiones!

Sí, hay ejemplos para dar y regalar en nuestra España autonómica sobre cómo entienden nuestros próceres ese enunciado de la Constitución y la lealtad institucional entre administraciones que ha quedado en eso, en enunciado. Y así nos va.







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