Manuel Mariano Vera: “Hay una actividad frenética contra el intrusismo en la psicología”

El decano del Copao hace balance de los 40 años de existencia de la institución, cuyo fin ha sido estar al servicio de la sociedad andaluza

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Manuel Mariano Vera | Foto: Gabinete
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El Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (Copao) cumple su 40 aniversario este próximo 31 de diciembre de 2019. Desde su fundación hasta ahora, ha ido creciendo hasta convertirse en una institución imprescindible para los profesionales de la psicología y cuenta con más de 5.000 colegiados. El decano del Copao es Manuel Mariano Vera, quien en esta entrevista hace un repaso a estas cuatro décadas de existencia y valora el preciado servicio realizado por la institución a la sociedad andaluza durante este tiempo.

– ¿En qué ha cambiado la institución a lo largo de estos 40 años?

– En este tiempo ha dado un vuelco absoluto. Comenzó siendo una actividad casi invisible y en torno a la psicotecnia, en psicología de los tests, pero no había una profesión como tal. Estos 40 años han servido para dar visibilidad a la psicología, en la que no solamente el psicólogo era el profesional que entendía cómo se confeccionaban los tests, es decir, cómo se medía la mente, sino que ha dado un paso mucho más importante, que es la intervención: atender los problemas psicológicos de la sociedad. Nos encontramos una sociedad que confundía el papel del psicólogo, entendiéndolo como la persona que se dedicaba a los locos; una opinión pública equivocada que no beneficiaba a nadie, ya que había una comparación muy estrecha con la psiquiatría y, lógicamente, la asociación de locura y psicología estaban perfectamente vinculadas. En todos estos años, hemos trabajado para desvincular esa asociación y, en la actualidad, cuando las personas van al psicólogo lo hacen con otra filosofía por el mayor conocimiento que tiene de lo que hacemos los psicólogos. Y entienden que acuden al profesional no porque estén locos, sino porque tienen problemas como preocupación, ansiedad, tristeza, etc. y debe ser el psicólogo quien se encargue de aminorar los efectos de esos problemas.

– ¿Cuál es la principal aportación del Colegio a la sociedad andaluza?

– El Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental ha estado empeñándose todo este tiempo en ofrecer a la población andaluza los mejores servicios de parte de la psicología. Esto quiere decir que uno de los cometidos ha sido el velar por una buena práctica psicológica, deontológica y profesional, comprometida moralmente con la sociedad en la que al ciudadano que nos necesita podamos ayudarle al máximo. Fruto de esto ha sido la gran actividad que la propia Comisión Deontológica ha tenido estos años atrás y el presente. Precisamente, dando trámite a las denuncias que nos llegan a la institución y previamente analizadas, llegan a dicha comisión que nombra un instructor que se encarga de contrastar todos los extremos contenidos en las denuncias, ofrecemos a la sociedad andaluza lo mejor de la psicología; controlando esa práctica psicológica de calidad, de compromiso con la sociedad y procurando no defraudarla; no entendemos ni justificamos el fraude en la psicología, que por cierto, vienen de fuera de la psicología por espontáneos que sin titulación alguna o distinta, en otras, se dedican a hacer un uso fraudulento de la práctica psicológica causando graves consecuencias a los que se equivocan de sitio.

– ¿Cuántos colegiados hay inscritos en la actualidad?

– Estamos unos 5.000 en alta colegial en Andalucía Oriental y 72.000 en toda España. Somos una de las asociaciones más numerosas en el mundo. Aunque pensamos en un momento dado que este fenómeno de ascenso de colegiados iba a parar, sigue creciendo día a día. La obligatoriedad de la colegiación hace que la incorporación a la institución sea cada vez mayor. Y también se ha disipado esa imagen antigua de los colegios profesionales que no servían para nada, entendiendo en la actualidad que son instituciones que no solo velan por los intereses de los colegiados y de los usuarios, sino que es un recurso que la Administración para llevar a cabo programas de intervención en la población a la que sirven.

– ¿Cuáles son los hitos más importantes para destacar de estos 40 años?

– Una presencia mayor en las instituciones públicas y privadas y también en instituciones donde no estábamos presentes, como es el caso de las uniones profesionales nacionales, autonómicas y locales, en los consejos sociales de las ciudades, que son órganos consultivos de los ayuntamientos, en este sentido Granada es pionera al estar no solo presentes en el Consejo Social de la ciudad sino estar en el órgano ejecutivo del mismo. Y, aunque no se traduzca en el aumento de plazas de psicólogos que debería, tenemos mucha más consideración en ministerios y consejerías, dicha consideración tiene que ver con el despliegue de actividades y de relaciones que hemos establecido con todo tipo de instituciones.
Otro de los aspectos importantes ha sido la regulación del Grado en Psicología, aunque en la actualidad tenemos un contencioso con la Administración porque no ha quedado plasmado como la Organización Colegial consideraba. Paralelamente, la visualización de la psicología como ciencia ha ido en aumento y hoy día tiene un estatus científico extraordinario y no hay praxis profesional que no se atenga a la verdad científica, es decir la práctica profesional contrastada con la eficacia de los tratamientos que utilizamos y que realmente sirven. Esto tiene mucho que ver con la progresión y el avance de las profesionales y la investigación de nuestras Universidades. Hemos contribuido mutuamente a que la práctica profesional tenga el compromiso científico que tiene que tener toda ciencia que quiera ser eficaz. En ese sentido, hay que destacar la aparición del Máster en Psicología General Sanitaria, que prepara a los profesionales para que, desde sus consultas, atiendan los problemas psicológicos de la población, pero con una preparación mucho mayor.
En estos 40 años hay que señalar un hito muy importante como es la creación de la especialidad en Psicología Clínica. Es verdad que los psicólogos estábamos trabajando en el sistema Nacional de Salud, pero no gozábamos de un estatus de facultativo. Con el Real Decreto de la especialidad en psicología clínica, este aspecto se concreta en una formación de las y los psicólogos en régimen de residencia, durante cuatro años, en un hospital general con un sistema de rotación, y la consideración que merecen los compañeros y compañeras que trabajan en los hospitales y centros de especialidades que tienen ya un estatus de facultativo superior.

– ¿Qué balance hace de este año que termina?

– Ha sido una actividad frenética contra el intrusismo profesional. Todas las profesiones lo sufren, pero la nuestra es la más sensible ahora mismo. Otro aspecto muy importante es la lucha por la presencia de los psicólogos en los servicios de atención primaria de salud. De hecho, nuestra fundación nacional, Psicofundación se ocupó de llevar un estudio piloto para intentar demostrar los beneficios que tendría la presencia de la psicología en la atención primaria de salud, ya que un número muy importante de personas que acuden al sistema de Salud por problemas de tristeza, ansiedad y otros problemas de salud mental, muchas veces van escondidos detrás de determinados síntomas somáticos, con lo cual, el circuito que recorre una persona previo a la detección real de su problema es un rosario de visitas por distintas especialidades médicas hasta que finalmente es atendido por las unidades de salud mental. Estamos convencidos que nuestra presencia en atención primaria significaría un ahorro económico, de recursos humanos y de tiempo de sufrimiento de los pacientes.
También destaca nuestra relación con el Sistema de Emergencias andaluz a través de los convenios que tenemos con el 112. Desgraciadamente, vemos muchas veces asociada la psicología a un desastre, una muerte prematura, como fue el caso del reciente accidente que sufrió Julen Roselló en Totalán, que cayó a un pozo y durante 13 días estuvieron nuestros compañeros de los grupos de intervención psicológica en emergencias colaborando día y noche el grupo de ingenieros encargados del desmonte de monte, Policía Nacional, Guardia Civil y demás profesionales. Es un aspecto que cabe destacar, porque las conversaciones y las relaciones con el 112 y con la Consejería de Interior son cada vez más estrechas. El trabajo del psicólogo en estos casos es imprescindible. Es verdad que nos gustaría que fueran menos casos, pero, cuando se producen, hay una figura crucial tanto en el momento del accidente como después de ese momento: la intervención del psicólogo siempre va a tener un efecto posterior bastante mejor al que se obtendría si no se hubiera ofrecido la intervención psicológica. Los problemas se desarrollan de otra manera si hay una mano especialista que puede manejar la situación, no solo en el momento para que éste sea menos doloroso, aunque sabemos que ese momento va a tener toda su intensidad de dolor, pero las secuelas que van a quedar posteriormente van a estar mucho mejor canalizadas. Lo que hace un psicólogo es prevenir males mayores futuros.





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