Condenado a siete años de prisión por matar a su hermana con discapacidad a martillazos en Guadix

El acusado reconoció los hechos, aunque señaló que lo hizo porque ella "le atacó por la espalda antes" mientras llevaba dos cuchillos

Tribunal Superior de Justicia de Andalucia en Granada
Imagen de la fachada de la Audiencia de Granada | Foto: Antonio L. Juárez
Europa PressEuropa Press
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La Audiencia Provincial de Granada ha condenado a siete años de prisión al hombre de 35 años que mató a martillazos en diciembre de 2017 a su hermana con discapacidad psíquica en Guadix, después de que un jurado popular lo declarara culpable el pasado mes de febrero.

Según han informado fuentes del caso a Europa Press, la magistrada de la Sección Segunda que presidió el tribunal ha condenado al procesado por un delito de homicidio, con la concurrencia de las circunstancias agravante de parentesco, y atenuantes de trastorno mental y confesión, en la línea de lo que solicitó el jurado en su veredicto.

El acusado reconoció ante el tribunal haber matado a su hermana, si bien señaló que lo hizo porque ella le “atacó por la espalda” antes, portando dos cuchillos en la casa que compartía con su padre en Guadix, adonde había llegado desde la provincia de Barcelona, donde el ahora condenado residía, para cometer el crimen.

En la tarde del 20 de diciembre de 2017, cuando, al final de su visita de un día, volvió al domicilio para coger unas llaves que indicó que dejó olvidadas, el procesado mantuvo que su hermana se mostró con una “actitud agresiva” que ya había tenido otras veces con él por el “odio” que agregó que ésta profesaba a su novia, de origen marroquí.

La fiscal detalló que, “después de convencer a su padre para que se quedara esperando en el lugar”, se personó en la vivienda entre las 16,30 y las 17,00 horas, “aprovechando la circunstancia de que su hermana se encontraba sola”.

Entró entonces en la casa “sin llamar” y, “con el firme propósito de dar muerte a su hermana, utilizó un objeto contundente de cristal del que se sirvió” para golpearla “en la parte trasera de la cabeza”.

Se confesó arrepentido por lo que hizo y reconoció que compró un martillo –como podía “haber comprado una catana o una pistola”– según llegó porque no se “fiaba” de su hermana, que ya le había amenazado con un cuchillo anteriormente, agregó el acusado, en prisión provisional por estos hechos desde ese mismo día, cuando fue detenido por la Guardia Civil en el Aeropuerto Federico García Lorca de Granada.

Fue después de deshacerse de la herramienta y los cuchillos en un polígono industrial por el que pasó en su viaje de vuelta en coche desde Guadix hasta el aeródromo, según apuntó.

Después, le dijo a su pareja por teléfono que había tenido una pelea con su hermana, de 38 años cuando murió, y que la había acabado matando.

La Fiscalía, que en principio solicitaba la imposición de una pena de 15 años de cárcel, siguió acusando, tras la modificación de sus conclusiones, por la comisión de un delito de homicidio, pero rebajó su petición a doce años y medio de prisión por la aplicación de la circunstancia atenuante por trastorno psiquiátrico. La acusación particular, en nombre del padre de la víctima, se adhirió a esta petición.

Los letrados de la defensa del procesado, Daniel García Romero y Víctor Díaz Crego, que pedían inicialmente la libre absolución, solicitaron se ajustara la pena a cinco años de prisión, al considerar que la atenuante había de ser aplicada por un trastorno psiquiátrico grave.

Este bufete ha apuntado a Europa Press su satisfacción por la labor desempeñada en el caso, sobre todo en tanto que se “le haya reconocido tanto su actitud colaboradora como su real y efectivo trastorno paranoide”, y ha agradecido la labor de todos los miembros del jurado y del tribunal.



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