Condenado a 20 años de cárcel tras asesinar a su socio y aparecer el cadáver en el maletero de un coche en Huelva

Según se destaca en la sentencia surgieron "fuertes discrepancias" acerca del reparto de beneficios de su negocio compartido: una plantación de marihuana ubicada en una nave en el polígono industrial Los Álamos de Atarfe

Tribunal Superior de Justicia de Andalucia en Granada
Imagen del Tribunal Superior de Justicia | Foto: Antonio L. Juárez
Europa PressEuropa Press
0

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada ha condenado a 21 años y medio de cárcel al hombre de 37 años al que un jurado popular consideró culpable de haber matado a un socio con el que tenía una plantación de marihuana cuyo cuerpo sin vida apareció en el maletero de su coche, abandonado en un aparcamiento de Huelva, imponiendo penas de dos años y tres meses de prisión para dos amigos suyos por encubrir el crimen.

Así consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, que detalla que el condenado por el asesinato, que, como los otros dos, de 56 y 34 años, ha estado en prisión provisional por estos hechos, deberá indemnizar con un total de 310.000 euros a los familiares de la víctima, 70.000 euros para cada uno de sus tres hijos, y 50.000 para sus padres.

El jurado popular declaró el pasado 20 de octubre culpables a los tres acusados, al primero por un delito de asesinato y a los otros dos por delitos de encubrimiento, descartando el de asesinato para uno de ellos, como pedía la acusación particular.

En su lectura del veredicto, el jurado consideró probado que el principal acusado de este juicio mató con alevosía a quien había sido su amigo y socio en un negocio de cultivo de una plantación de marihuana que tenían en una nave en el polígono industrial Los Álamos de Atarfe, en el área metropolitana de Granada.

El delito de asesinato puede alcanzar los 25 años de pena, como pedía la acusación particular, que ha ejercido el letrado José Ángel Plaza, en nombre de la familia de la víctima, si bien la Fiscalía contempló que pudieran ser 15, habiendo decidido finalmente la magistrada presidenta del tribunal la imposición de una pena de 20 años, a lo que ha sumado otra de un año y medio por la comisión de un delito de tenencia ilícita de armas.

Para los otros dos procesados, la Fiscalía pedía tres años de prisión por un delito de encubrimiento, si bien la acusación particular solicitaba para uno de ellos 18 años al considerar que era copartícipe del asesinato. Finalmente, la juez los condena a ambos a dos años y tres meses de prisión como encubridores. Las tres defensas han anunciado que recurrirán en apelación ante al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Los hechos probados aluden a que la víctima y el asesino eran amigos desde la infancia y mantenían además una relación comercial por el cultivo de una plantación de marihuana que tenían en una nave en el polígono de Atarfe.

Tras hacer las primeras cuentas del negocio, según consta en la sentencia, «surgieron fuertes discrepancias» entre el condenado por asesinato y su socio «sobre el reparto de beneficios» al no estar de acuerdo el primero «con las condiciones» que el otro «le imponía», por lo que su amistad se fue transformando en «animadversión».

Ambos se habían citado en la nave el día del crimen, el 6 de abril de 2016, cuando el ahora condenado aprovechó que su amigo viajaba solo para esperarle dentro de la nave y acecharle con la intención de acabar con su vida.

El condenado por asesinato y otra u otras personas no determinadas, entre las que la juez señala que no consta que estuviera uno de los supuestos encubridores, «se abalanzaron» sobre el luego fallecido, «le asestaron uno o varios golpes en la cabeza que le dejaron aturdido, lo que aprovecharon para colocarle sobre la cabeza una bolsa de plástico», y le siguieron golpeando.

Posteriormente, utilizando un revólver del calibre 38 u otra arma de fuego similar, efectuó varios disparos los cuales alcanzaron a la víctima «en la cabeza y otras partes del cuerpo».

«CHARCO DE SANGRE»
Tras caer mortalmente herido en el suelo de hormigón de la nave, quedó tendido en un «gran charco de sangre» para luego fallecer. El asesino comentó lo ocurrido con sus dos principales amigos y socios en el negocio de la marihuana y les «solicitó su colaboración para hacer todo lo necesario para eliminar los vestigios» del crimen.

En cuanto al traslado del cadáver en el maletero de su automóvil hasta Huelva fue el propio condenado por asesinato «o alguien no identificado a su encargo» quien lo hizo, especifica la sentencia.

Después de que los vecinos denunciaran el fuerte olor que provenía del coche, que no reconocían como habitual en la zona, agentes de la Policía descubrieron el cadáver del hombre en el maletero.



Se el primero en comentar

Deja un comentario