“Nos están dejando morir”, denuncia de comerciantes y vecinos del centro de Granada

Se calcula que hasta un 30 por ciento de los negocios cerrarán definitivamente al público si la campaña de rebajas no lo evita

COMERCIOS CENTRO CERRADOS - Dani B-13
No es extraño ver carteles de 'Liquidación por cierre' o locales vacíos con 'Se alquila' en las calles del centro de la ciudad | Fotos y vídeo: Bani B
Patricia Vázquez
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Hace algo más de 10 años, mantener un negocio en las calles Mesones, Puentezuelas, Alhóndiga, Zacatín… era todo un sueño para muchos pequeños empresarios que veían cómo sus tiendas generaban más ingresos de los esperados y podían permitirse los alquileres de sus locales, elevados debido a la zona privilegiada en la que se encontraban.

Llegó la ‘crisis de 2008‘ y muchos de esos negocios tuvieron que cerrar, primero por la propia crisis económica y luego por la proliferación de los centros comerciales ubicados a las afuera de las ciudades donde los ciudadanos podían desplazarse en sus vehículos particulares y aparcar en el mismo lugar. Tanto es así que desde la Federación provincial de Comercio de Granada calculan que aproximadamente un 15 por ciento de los pequeños comercios de la provincia han tenido que echar el cierre desde ese fatídico año.

Doce años después de esa crisis que hizo tambalearse los pilares de nuestra economía, los comerciantes que habían sobrevivido a esta dura situación estaban viendo cómo volvía la ‘alegría’ a las principales calles comerciales de la ciudad. Sin embargo, el 2020 ha marcado otro año en rojo en el calendario empresarial y desde la gremial aseguran que como la situación siga así, el Covid se va a llevar por delante hasta el 30 por ciento de los negocios que no formen parte de las franquicias.

“Todo dependerá de cómo se desarrolle la campaña de rebajas”, especifica Miguel Moreno, secretario general de la Federación provincial de Comercio de Granada, quien también hace hincapié en que “el consumo se ha parado” y, a su juicio, esa paralización se hace más presente a pie de calle porque los locales permanecen más tiempo cerrados y los nuevos emprendedores no se atreven a abrir sus ideas de negocio. “Antes se cerraban tiendas y se abrían otras nuevas en poco tiempo. Eso ya no ocurre”, apunta.

“El comercio del centro ya se estaba deteriorando mucho en los últimos años. El virus solo ha sido la gota que ha colmado el vaso”, explica en este sentido María Castillo, presidenta de la Federación provincial, quien continúa diciendo que el alquiler de los locales es “carísimo” -se paga entre 3.000 y 4.000 euros por un local de unos 30 metros cuadrados– “y eso también influye en que las tiendas no puedan asumir el gasto y solo puedan sobrevivir los grandes formatos comerciales que ofrecen lo mismo en todas las ciudades”. “Se ha perdido originalidad y todos acabamos vistiendo y comprando lo mismo”.

Un precio del alquiler que “no se ha regulado”, según Moreno, quien recuerda que los espacios comerciales pertenecen a “tres o cuatro empresas familiares, que no tienen necesidad urgente de arrendarlos por un importe menor y que están a la espera de que lleguen mejores momentos para el alquiler”.

A este respecto también se refieren los propios comerciantes. Tanto es así que muchos se plantean echar su persiana por última vez después de las rebajas si la situación no remonta. Es el caso de Antonio González, uno de los propietarios de una tienda de calzado en calle Mesones, quien ve con pesimismo cómo muchos negocios de su alrededor están desapareciendo “a marchas forzadas” debido a las grandes superficies. “Las PYMES tenemos el futuro muy oscuro. Ojalá esta calle fuera la mitad de lo que era antes“.

“Los centros comerciales tienen que existir, pero no a costa de que decaigan los centros históricos, porque si no esto se convierte en ‘platós’ por los que solo pasean turistas y en el momento en que se vayan los turistas, ya no queda nadie por estas calles, por las que da pena pasear”, explica una vecina del barrio, a quien se suman otros testimonios similares de más ciudadanos que consideran “una vergüenza” que se “deje morir a los negocios del centro“, por lo que reclaman más apoyo de las administraciones locales y autonómicas.

“El comercio a pie de calle no va a desaparecer”

Pero, como nada es blanco o negro, también hay negocios que luchan por mantenerse; emprendedores que comienzan con ilusión sus proyectos y jóvenes que encuentran trabajo gracias a esos empresarios decididos a salir adelante.

Es el caso de Sergio Rodríguez, un joven de Barcelona que se ha mudado a Granada hace un mes para comenzar a trabajar en una tienda recién abierta de aromaterapia y decoración en calle Zacatín. “Sí que es verdad que me comentan otros empleados de la zona que antes en esta calle había mucha más vida. Me preocupa que nos vayan a confinar de nuevo porque quiero mantener el trabajo, pero creo que esto va a remontar”, comenta esperanzado.

Como una luchadora también se describe María José Bonal, encargada de una librería en esta misma calle, quien lamenta que “entre la apertura del Centro Comercial Nevada y la pandemia, esto ha sido una hecatombe” y reconoce que cuando pasea desde su casa hasta la tienda se “hunde” al ver los locales vacíos y que “la calle está muy sola porque no hay gente”. Por eso pide que se potencie el “pequeño comercio agradable, de trato personalizado y de cercanía” e insta a las administraciones a que “no se deje morir a la zona centro de los años anteriores”.

Sin embargo, el más contundente en sus palabras es el propio secretario general de la Federación provincial de Comercio de Granada, quien señala que “el comercio a pie de calle no va a desaparecer”. “Nos gusta el callejeo y nos gusta comprar. En las zonas rurales sí afectará más, pero en las grandes ciudades se va a notar menos, a pesar de que la situación va a seguir siendo dramática en los próximos meses para los negocios que siguen abiertos”, concluye.







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