Radiografía de una tarde en una casa de apuestas: “Hay chicos con 16 años comprando papeletas para convertirse en adictos”

En Granada se ha producido un incremento del 414% en casos atendidos por adicción al juego con respecto hace 8 años, según la Asociación Granadina de Jugadores en Rehabilitación. Preocupa, ante todo, el perfil: jóvenes y deportistas

Foto-Antonio-L-Juarez-casa-de-apuestas-salon-de-juego-y-tragaperras-3-560x420
"El principal factor para la adicción al juego es la desigualdad social" apunta un miembro del Consejo Asesor de Juego Responsable | Foto: Antonio L. Juárez
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
0

Cinco casas de apuestas en un radio de un kilómetro. En el mismo parámetro, cuatro colegios, a saber: La Presentación, La Asunción, Maristas y Sagrado Corazón. La distancia que separa cada establecimiento no llega a los tres minutos. Entre los dos más alejados, apenas diez. Es día de partido. No ha pasado las seis de la tarde. Entre tanta oferta, finalmente hay que escoger. Cruzando la puerta, se respira un aire de aparente normalidad. Nada más entrar, se pueden apreciar unas diez pantallas, cinco de ellas retransmiten el fútbol, otras deportes que en pocos momentos han tenido mayor gloria en este país que alguna medalla olímpica, de esas que retransmiten en diferido a la hora de la siesta. A la derecha una gran mesa verde genera un corrillo de muchachos que se jalean como si fuera un patio de colegio.

El entendimiento de lo que ocurre pasa por comprender el nuevo ritual: si antes las emociones fuertes de un grupo de adolescentes se vivía en la primera copa o el primer pellizco sexual, ahora existe una bola que gira alrededor de números primos, un botón que se aprieta o un gol, ya sea este anotado o fallido, que se ha llevado el billete de 20 euros de su paga semanal. Donde antes se encontraban cuarentones cubata en mano, aparecen ahora chicos imberbes, con calzonas, recién salidos de un entrenamiento, que acto de seguido de romper a sudar y poner el cuerpo en liza durante una o dos horas, ponen la mente en su totalidad frente a estas pantallas. Si al principio de la tarde ese mismo cuerpo se basaba en el aguante de las piernas, ahora sólo le frena el aguante del bolsillo, suyo o de sus padres. De sus amigos, del préstamo del banco o del usurero de turno. Para ellos apostar y jugar es un pack. Una forma de complementar la diversión un rato más.

En Granada se calcula un crecimiento de casos atendidos por adicción del 414% frente a la cifra total de hace 8 años

Teniendo en cuenta el nuevo paradigma, se calcula que los casos atendidos en lo que llevamos de 2019 por la Asociación Granadina de Jugadores en Rehabilitación, Agrajer, equivalen a un crecimiento del 414% frente a la cifra total de hace 8 años. A 28 de octubre,  la cifra se redondea en 510 casos. Sólo este mes nada menos que 23 familias han solicitado ayuda en la asociación. De las cifras totales, el 19% de los casos son menores. De ellos un 94% son hombres, algo que hace sospechar que la cifra puede ser incluso mayor. Apunta Paloma Garcia, trabajadora social de Agrajer, que la invisibilización estructural que padece la mujer es doble en este caso. “El estigma en el campo de la adicción a los juegos de azar es tan patente que las pocas que vienen, siempre vienen solas. No se lo cuentan a nadie. Los chicos por el contrario siempre se acercan acompañados, arropados por la familia o por un amigo”.

Barrios humildes, tardes muertas y Cristiano Ronaldo: cuestión de boletos

La posición de un negocio no se hace nunca a la ligera. Nadie pondría una pescadería en mitad de un desierto. Juan Francisco Navas, miembro del Consejo Asesor de Juego Responsable, encargado de elaborar informes y propuestas para subsanar la situación actual del sector para la Dirección General de Ordenación del Juego de Azar del Ministerio de Hacienda, ha dedicado sus años de investigador, entre otros aspectos de esta realidad, a estudiar las razones que llevan a la adicción. “Lo que incita principalmente al juego es la disponibilidad. El auge de las casas de apuestas se ubica en barrios humildes, donde pueda haber gente con tiempo para pasar allí el día entero si hace falta”.

En ese contexto, parados y estudiantes se llevan el gato al agua de las tardes muertas. “Cuando entras en una casa de apuestas los incentivos para el juego no están regulados. Si estás apostando, lo más seguro es que te inviten a cenar allí, el alcohol es más barato…se normaliza poco a poco como una alternativa de ocio más. La publicidad nos orienta de forma bastante clara en este sentido. Se intenta crear la ilusión de que un caso muy poco frecuente es la norma. Un chaval que apostando 2 euros se hace multimillonario, por ejemplo. Hay luego creencias típicas que añaden aún más caldo de cultivo. Una de ellas es que si apuestas por primera vez pierdes, pero sólo porque estás empezando. Que se trata de una inversión. Esto es totalmente falso. El juego está hecho principalmente para que la gente pierda, si no sí que no tendría sentido. Intentan generar la idea de que puedes ganar dinero con esto. En el fondo el principal factor para la adicción al juego es la desigualdad social”.

“El principal factor para la adicción al juego es la desigualdad social”

La personalidad previa del jugador tiene un papel fundamental. Navas insiste en este sentido, terminando de esbozar un perfil que se ensancha a una parte necesariamente amplia de la sociedad en un momento de brecha social cada vez mayor: “las causas personales siempre están ahí. Los problemas familiares , económicos, que hablemos de personas más impulsivas o con más estrés”. La publicidad establece además segmentos y procesos de captación precisos. “Si pones la tele ves que cada juego tiene un personaje definido. Carlos Sobera, futbolistas, Belén Esteban…por cada anuncio de apuestas encontrarás un anuncio de crédito rápido justo después. Todo va unido”.

“Siempre van un paso por delante”: un problema a medio plazo sin datos ni políticas en el horizonte

 

En el mundo de las casas de apuestas, lo más llamativo es la ausencia total y absoluta de datos al respecto. El silencio, tanto administrativo como del propio sector significa a día de hoy un muro difícil de superar para entender a nivel estadístico ante lo que nos enfrentamos.  A las críticas desde Agrajer de la desidia por parte de los ayuntamientos de la provincia para elaborar un mapa con el número de establecimientos, se une una guerra de números entre asociaciones y casas de apuestas, que pretenden rebajar de alguna manera su impacto negativo.

“La realidad es que a día de hoy no tenemos apenas números fiables y concluyentes. Debemos tener en cuenta que esto lo lleva a día de hoy el Ministerio de Hacienda, no el de Sanidad. Tenemos una legislación antiquísima y un borrador de ley ya antiguo que no se termina de aprobar por la inestabilidad política que en este tiempo está desfasado y que ya entonces no cubría los principales problemas” indica Navas. “El verdadero problema no lo tenemos ahora. El verdadero problema es que no sabemos qué va a pasar en 10 años. Los que ahora jueguen con 16 años están comprando todas las papeletas para ser adictos a medio plazo”.

El análisis coincide con el que señalan desde Agrajer, donde indican que la situación y el perfil actual del jugador restringe mucho las salidas a los nuevos adictos. “Casi todos son jóvenes, deportistas y apuestan sobre fútbol. Normalmente a los jugadores les insistíamos en que hicieran deporte. Ahora que jueguen ellos mismos un partido, paradójicamente, incita a la recaída. Hay menos alternativas y hay que hacer otros esfuerzos”.

Puestos a dar una pista sobre lo que nos queda por delante, Navas señala espejos bastante negros donde mirarnos. “Si queremos hacernos una idea de lo que nos espera sólo hay que mirar a nuestro entorno. En Inglaterra, por ejemplo. Los servicios de intervención allí están a la orden del día y tienen una situación de adicción que sobrepasa con mucho lo que estamos viviendo. No somos conscientes de lo que nos viene encima”







Se el primero en comentar

Deja un comentario