El callejero de Granada incluye nombres muy curiosos

Niños Luchando, Mano de Hierro, el callejón del Boli o la placeta del pulgar son solo algunos ejemplos de la singular nomenclatura de las calles de la ciudad granadina

Calle niños luchando en Granada
Calle Niños Luchando, una de las que tiene el nombre más curioso en Granada | Foto: Antonio L. Juárez
María José RamírezMaría José Ramírez
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¿Alguna vez has pasado en Granada por la calle Niños Luchando? ¿Y por la calle Mano de Hierro? ¿Y por el callejón del boli? La ciudad granadina tiene un callejero con nombres muy curiosos y la historia de la ciudad se ve reflejada en la nomenclatura. La toponimia árabe, la influencia de la religión, oficios artesanos o el comercio están plasmados en el callejero de Granada, en el que también se evidencia la importancia del agua y las plantas en la ciudad.

En lo que a nombres de calles curiosos se refiere, en Granada destaca Niños Luchando, que es paralela a la calle San Jerónimo y a la calle Trabuco. Discurre desde la calle Tendillas de Santa Paula hasta la calle Arandas. El motivo de este nombre no tiene una explicación clara, aunque hay una leyenda recogida en el ensayo ‘Las calles de Granada’ de Julio Belza y Ruiz de la Fuente que dice que en una casa de dicha calle, durante la posguerra, “dos niños jugaban a pelearse y en el calor de la ficticia pelea arremeten contra un tabique tan endeble y viejo que se viene abajo en parte, cayendo entre ladrillos y yesones un chorro de onzas y doblones”. La leyenda dice que el padre se alegró tanto que manda hacer un bajorrelieve de mármol con la imagen de los dos niños luchando y lo puso en la fachada, aunque no hay certeza de si la placa existió o no.

Cerca de la calle Niños Luchando se encuentra otra calle con nombre curioso: Mano de hierro, que discurre entre la calle Arandas y San Juan de Dios. La leyenda dice que su nombre se debe a uno de los nobles que construyó su vivienda allí, Cristóbal, que tenía como apodo ‘Mano de hierro’, seguramente por su carácter.

Pero Granada también cuenta con calles con nombres curiosos relacionados con el amor, como es el caso de la calle Beso y la calle Corazones. También hay una calle Paraíso y varias vinculadas al Sol: además de la propia calle Sol, las calles Sol y Luna y la calle Sol y Sombra.

Granada cuenta con otras calles con nombres curiosos como Rueda Bolas, Pico del Caballo, Pie de la Torre, el callejón del Boli o la placeta del Pulgar. También con las calles Buen Rostro, Moral Alta, Tierra de Fuego, Polo y Caña, Cuesta de la pulga o el callejón Poco Trigo. Además, hay una calle simplemente con el nombre de Pan.

Calle Rueda de Bolas, en Granada | Foto: Joshua Jones

En Granada, como no podía ser de otra manera, se homenajea a su escritor más ilustre, Federico García Lorca, no solo con su nombre en una calle, sino también con el de sus propias obras, como la calle Yerma, o con el de personajes de ella como es el caso de la calle Bernarda Alba o la calle Doña Rosita.

En el callejero también se homenajea al equipo de fútbol de la ciudad con la calle Granada Club de Fútbol y con la calle Recreativo de Granada, nombre que ahora vuelve a recibir el filial del equipo.

Son muchas las calles de Granada con nombres de oficios artesanos, lugares que fueron habitados o en los que tuvieron sus talleres y tiendas. Es el caso de las calles Almireceros, Alpargateros, Carpinteros, Calderería, Pavaneras, Restauradores, Sederos, Tundidores, Zapateros, etc. También la calle Tablas, que recibiría su nombre porque allí estaban los carniceros y vendían la carne sobre tablas. Y la calle Fajalauza, que recibe el nombre de la cerámica de barro vidriado y decorado elaborada en el Albaicín.

Calle Tablas, en Granada | Foto: Antonio L. Juárez

La calle de la Colcha, que se encuentra entre Reyes Católicos y Pavaneras, también recibe este nombre porque fue una zona en la que se asentaron industrias relativas a las colchas. En la ciudad se conoce más por el dicho “Eres más ‘delicao’ que la calle de la Colcha”, que se utiliza cuando alguien es muy escrupuloso y se debe a que por la estrecha calle pasaba el antiguo tranvía de Granada y era un momento ‘delicado’.

El agua está muy reflejada también en la nomenclatura de las calles de Granada, así como las plantas. Hay vías que llevan por nombre árboles como es el caso de las calles Olmo, Encina, Palmera, Pino, Roble. Y de flores como la calle Amapolas, calle Azahar, calle Gardenia, calle Magnolia, calle Hortensia, calle Tulipán o calle Violetas.

Además, en la ciudad granadina hay varias calles con nombres relacionados con animales o insectos como Abeja, Delfín, Cisne, Paloma, Gaviota, Perdiz, Ruiseñor, Salmón, Tiburón, Trucha o el callejón de los Gatos. Granada también cuenta con la cuesta del Perro. Aunque una de la más conocidas es la céntrica plaza de Los Lobos. El origen de su nombre tiene una historia curiosa, pues la leyenda dice que durante los siglos XVI y XVII, a Granada bajaban manadas de lobos desde Sierra Nevada que atacaban al ganado e incluso a las personas. Los granadinos pidieron una solución al Ayuntamiento, que empezó a ofrecer una recompensa por cada lobo cazado, que llevaban a una casa, propiedad de don Manuel de Sota, Tesorero de las Fábricas de la Alpujarra y Valle, situada en dicha plaza.

La cuesta de las Arremangadas también es una vía con un nombre curioso en Granada, que se llama así ya que antiguamente las mujeres tenían que arremangarse las faldas para subir la calle. La de Recogidas también se ha quedado con ese nombre curioso, que hace referencia a las mujeres ‘recogidas’ en el convento de Santa María Egipcíaca, fundado en 1594 por el arzobispo Pedro de Castro, que lo puso en marcha preocupado por la mala vida de las mujeres que había por entonces en aquella calle.





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