Béznar revive un año más la Fiesta de los Mosqueteros, que data del siglo XVI

Recrea la recuperación de una hostia consagrada y el rescate de una joven que estaban en manos de los moriscos sublevados en 1566

Béznar
Un momento de la celebración de la Fiesta de los Mosqueteros en Béznar | Foto: Twitter
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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El núcleo poblacional de Béznar, en el municipio granadino de Lecrín, se prepara para revivir este fin de semana una tradición que tiene siglos de historia. Se trata de la Fiesta de los Mosqueteros del Santísimo Sacramento (más conocida, con el paso de los años, simplemente como la Fiesta de los Mosqueteros), que cada primer fin de semana de septiembre recrea un episodio ocurrido en 1566. La fiesta, este año, tiene como novedad que se celebra tras su inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, que se produjo el pasado mes de febrero.

A mediados del siglo XVI hubo en varios puntos de la provincia de Granada una rebelión de los moriscos, descendientes de los musulmanes que fueron forzosamente bautizados para permanecer en España pero que en secreto siguieron practicando su religión.

Esa sublevación llegó al Valle del Lecrín y el límite entre el bando cristiano y el morisco quedó establecido en torno al puente y el pueblo (ahora abandonado) de Tablate. En una incursión de los moriscos a Béznar, mataron a un sacristán, robaron una hostia consagrada y raptaron a una joven, de nombre María Trinidad, a la que llevaron a las Lagunillas, unos cerros cercanos.

Al saber esto, la población local enfureció y pidió armas al marqués de Mondéjar, que proporcionó 25 mosquetes y trabucos. Así armados consiguieron rescatar la hostia consagrada y también a la chica y a otros cristianos prisioneros. Cuando las tropas locales entraron en el pueblo exhibiendo su éxito, la gente colgó mantones de sus balcones y les arrojó flores como señal de agradecimiento .

Todo eso es lo que se revive ahora, un año más. El sábado y el domingo, al alba, el cabo del regimiento empieza a reclutar a los soldados de las casas y, una vez están todos uniformados y con sus correspondientes mosquetes, originales del siglo XVI, desfilan por las calles y paran en la plaza, donde una figura que recuerda a la de Juan de Austria (que en su día, al saber lo ocurrido en aquella batalla, no dudó en acudir a Béznar a felicitar a los combatientes) pasa revista.

La fiesta también tiene un componente religioso. El sábado y el domingo, a las once de la mañana, hay una misa en la iglesia de San Antón, que fue el lugar donde se depositó la hostia consagrada tras ser recuperada. Por la tarde, a las 19,00 horas, se saca en procesión al mencionado santo y a la virgen de los Dolores.

Para completar la fiesta, de la que no sólo disfrutan quienes residen en la pedanía sino muchas personas venidas de diversos puntos de la provincia, actúan bandas de música y, ya por la noche, hay diversión en la calle.

En honor de María Trinidad, la joven que fue secuestrada por los moriscos, Béznar celebra otra fiesta en el mes de mayo.

 



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