El Ayuntamiento de Granada quiere que el presupuesto de 2020 se apruebe en febrero

El gobierno adelanta que no podrá ser "expansivo" porque la situación económica es muy delicada y no lo permite

Pleno del Ayuntamiento de Granada del mes de diciembre
Imagen del pleno del Ayuntamiento de Granada correspondiente a diciembre de 2019 | Foto: Antonio L. Juárez
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Granada tiene su presupuesto municipal prorrogado desde 2015 y ya va siendo hora de contar con uno nuevo. El equipo de gobierno, integrado por Partido Popular y Ciudadanos, asegura que ya lo tiene ultimado, “a falta de unos pequeños ajustes” y que, si todo va bien, podría ser sometido a su aprobación en un pleno que se celebraría en el mes de febrero.

El concejal de Economía, Luis González, ha explicado a GranadaDigital que el borrador está “casi finalizado” y que ya se han mantenido reuniones con representantes de los grupos municipales de Vox y PSOE. No la ha habido de manera formal con el de Podemos-IU, que no obstante sí ha hecho llegar al responsable del área un documento con algunas peticiones, relativas sobre todo a ingresos procedentes del Impuesto de Bienes Inmuebles.

Luis González ha avanzado que el nuevo presupuesto “no podrá ser en ningún caso expansivo” puesto que Granada sigue manteniendo “una deuda importante”. Además, tendrá que “reflejar la realidad de lo que ha ocurrido en estos casi cinco años que hemos ido prorrogando las cuentas” y, lo que es aún más importante, cumplir una condición que figura en el punto número 5 del plan de ajuste municipal: la obligación de que las nuevas cuentas arrojen un superávit de catorce millones de euros, cantidad que debe servir para reducir la deuda con los proveedores del ayuntamiento.

“Queremos un presupuesto real, no hacernos trampas al solitario”, ha enfatizado Luis González, para añadir que éste deberá ser “realista y ajustado” porque Granada tiene que ajustarse a su plan económico, además de “amortizar préstamos, cubrir los gastos de personal, que ascienden a once millones de euros, y seguir aminorando el periodo medio de pago a nuestros proveedores”.

Asimismo, ha hecho hincapié en que no se pueden “inflar ingresos ni aminorar gastos” y que las cuenta habrán de estar “ajustadas al céntimo” en todas las partidas. Ha puesto como ejemplo el gasto municipal en transporte. “En el presupuesto en vigor aparecen diez millones de euros, aunque el coste real es de 18 y eso tiene que aparecer en el nuevo”.

Si todo sale según los planes del gobierno municipal, el presupuesto quedaría cerrado a finales de enero y presentado a los demás grupos políticos a principios de febrero. González ha reconocido que es improbable que se apruebe por unanimidad, pero sí ve posibilidades de que salga adelante “con una mayoría suficiente”, lo que significaría, en una traducción política, contar con el visto bueno de los tres concejales de Vox, que unidos a los siete del Partido Popular y a los cuatro de Ciudadanos darían un total de 14, justo la cifra de la mayoría absoluta.

De contar con esos apoyos, el responsable de Economía entiende que es factible que las cuentas sean presentadas para su aprobación en febrero. Probablemente no en el transcurso del pleno ordinario correspondiente a ese mes, sino en uno de carácter extraordinario.

 





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