Así fue la primera jornada del Granada Sound 2019

Vetusta Morla y Carolina Durante fueron lo más destacado del primer día de conciertos en el Cortijo del Conde

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El buen ambiente y el excelente cartel de esta edición marcaron la primera jornada del Granada Sound | Fotos y vídeo: Daniel Bayona
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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Es casi un dogma. Granada, la música y sus festivales son para la primavera. Otros, por el contrario, quizás para los más nostálgicos pues esta ciudad no deja nunca de ser tierra fértil para ellos, la piensan más bella en ese pequeño impass que deja el verano a un lado y da bienvenida al otoño puro, cuando se hace un poco más ciénaga y un poco menos japonesa. Para ellos y como ánimo preconcebido para ese reducido grupo que aún sufre el trauma posvacacional, si es que las hubiera, surgió el Granada Sound. El evento musical del año en Granada por excelencia ha ido creciendo edición tras edición, a veces acunando, a veces homenajeando, a decenas de esos grupos que a principios de década convenimos en llamar ‘Indie’, ese estilo tan indefinido que se ha ido cayendo a pedazos poco a poco y reformulándose en otra cosa, aún sin nombre, pero viva, como uno mismo.

A golpe de personalidad o de carencia de ella, el cosmos musical español se ha ido tejiendo, previo paso por el escenario granadino, en torno a esas bandas. Muchos de ellos volvieron a repetir una vez más en las tablas del festival, con el mismo ímpetu y la misma fiereza, con el mismo público enloquecido, aunque siempre con el fantasma del tiempo . Han pasado nueve años desde que el primer recinto del Granada Sound se pusiera en pie y el cartel se renueva, se mantiene y crece. Una convergencia generacional lógica entre los 42 grupos que lo conforman.

A juzgar por lo vivido en la primera jornada de este fin de semana, la mezcla es patente.  A primera hora de la tarde, cuando los buses lanzadera rampaban camino arriba hacia el Cortijo del Conde y los jóvenes y no tan jóvenes iban coleccionando pulseras de colores en la cola del recinto, se podía apreciar el típico atuendo casi militar de este tipo de eventos: barbas, camisas estampadas, vaqueros y gafas de sol para la calma chicha de los treintañeros, el look desaliñado y premeditadamente pizpireto para los adolescentes gritones y las camisetas neutras de tonos más o menos apagados de quienes, simplemente van allí porque se apuntaron al plan o porque el grupo de su vida ha caído en el cartel. Cuenten así durante horas y tendrán a las decenas de miles de personas que pasaron por allí desde las cinco a las cinco, una cosa muy lorquiana, que puso patas arriba el recinto en más de 10 horas de música casi ininterrumpida.

Un momento de la actuación de DePedro, uno de los artistas más esperadoss

Pero la música, y esto es cierto, finalmente no entiende de etiquetas. En el momento en que pasó el primer acorde de Radio Palmer en el escenario, con ese punch necesario para quienes abren el telón de las grandes citas, comenzó un aluvión que poco más y acaba por llover. Acompañó al garage corrosivo de los chiclaneros , justo al finalizar y ya en el otro escenario la voz de Carmen Boza. La artista gaditana se ha curtido desde abajo y se nota. Con el tiento de quien se conoce las salas pequeñas y los inmensos escenarios, llevó a los oídos de la tarde y el júbilo sus acólitas un repertorio a caballo entre sus grandes éxitos y temas de ‘La Caja Negra’ , su último álbum. A pleno pulmón cantaban.

En el escenario Brugal, a medida que el cielo afeaba y dejaba de acompañar, que los botellones se acababan en los alrededores del polígono y la masa crecía, apareció DePedro. La división, como ocurre con todos los grandes músicos, se jugaba entre quienes se sabían cada canción de memoria y quienes se preguntaban quién narices era ese hombre con patillas con el móvil y las notas en la mano. Jairo Zavala es conocido en parte por ser un gran colaborador, por ser un enorme guitarrista, pero lo de DePedro es algo supino. Demostró una vez más que la delicadeza y el buen gusto siguen sin ser sabores precocinados, porque, y quien no lo admita es que no estuvo ayer, la lucidez y el oficio se viven, se traicionan o se abandonan, pero nunca se homologan. Con su banda traía bajo el brazo las canciones ‘Todo va a salir bien’, que en realidad sus canciones de siempre, suyas y por ende de tantos. ‘Déjalo ir’, ‘Nubes de papel’ o ‘Diciembre’, con esa colaboración de Pucho siempre a dos voces en la mente quienes la coreaban y ‘La Llorona’, una muestra más de que en este festival cabe de todo, siguieron remarcándose como pequeñas texelas de un artista con el que el respetable se quita el sombrero e incluso se deja los rizos hasta en los mofletes si hace falta.

Volvía la cosa al escenario de Cervezas Alhambra con Novedades Carminha, que ya visitara el pasado junio Granada y que fue acogido con el cariño propio y complice de quienes ya se han visto hace poco y se siguen sonriendo, por si el idilio prosigue. El tema que compusieron con Dellafuente, ‘Ya no te veo’ fue la primera nota trapera del ya nocturno festival. Los gallegos subieron el ritmo del festival y acabaron por dejar una perita en dulce para lo que iba a ser uno de los conciertos más esperados de la noche.

Vetusta Morla hizo gala de su capacidad para hipnotizar al público del festival desde el primer momento. Con un repertorio conocido casi de memoria, ya al final de su última gira con ‘Mismo Sitio, Distinto Lugar’ el grupo volvió a demostrar que no son un grupo. Que son una religión. Con sus fieles, con sus silencios y un director de orquesta como Pucho en escena, que gana a cada año un poco más de fluidez, un poco más de peso escénico, de actor rutilante. Para el recuerdo el homenaje de estribillos de prácticamente todos los grupos del Granada Sound al ritmo del bombo. Por supuesto, quedó también ‘Los días raros’, con su amago de lluvia incluido. Ya lo hemos dicho arriba. Este festival es para los nostálgicos.

Detalle del recinto donde se desarrolla el festival

Pero si la nostalgia se frenase, si apareciese la rabiosa actualidad, lo generacional que apisona, el núcleo de lo que debería surgir todo lo demás para quienes ya tienen ganado el futuro, eso sería, sin ninguna duda, por grupos como Carolina Durante. Tras el buen hacer de Second y Amatria, la banda hizo click en todos cuantos quedaban a eso de las 4 de la mañana en el festival. No era para menos. La energía de estos chicos iba por otro lado. Si Vetusta es el espíritu colectivo de 2010, la crítica al mundo tal y como se concibe desde lo colectivo, Carolina Durante ha conseguido dar con la tecla de una generación perdida, cegada por sí misma, pero que únicamente puede hacer valer su singularidad en eso, en aprender a sentir, desde lo más hondo de otra manera.

Ya al final de la noche aparecieron los dj’s para subir un peldaño más las revoluciones de los más insistentes. Quedaba noche cuando al mismo tiempo se formaban colas con taxis. Lo que llegó a ser la feria del indie nacional en Granada se transforma y da lo viejo da el testigo a lo nuevo. A juzgar por las palabras de Mucho, que abrirá el festival este sábado, está más difícil que nunca etiquetar a todos. En definitiva: ‘Muera el indie, viva el nuevo indie’.

 



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